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Alimentacion ante la alergia estacional

La alergia estacional, también llamada “fiebre del heno” es una reacción de hipersensibilidad hacía las esporas y el polen de las plantas. Los niños alérgicos en respuesta a un antígeno, generan anticuerpos (IgE). Su sistema inmunológico advierte esta sustancia como una amenaza para el organismo y desata los mecanismos de defensa a través de una segregación demasiado abundante de histamina. Esto es lo que ocasiona los molestos síntomas, asociados a esta disfunción por parte del sistema inmune. Dicha amina afecta a los tejidos corporales causando una respuesta inflamatoria.

Así entonces aparecen los síntomas derivados de esta patología; estornudos, rinorrea constante, ojos rojos y llorosos, piel seca y sensación de picor en la garganta. Es el grado lo que va a marcar cuan limitante puede llegar a ser este proceso. Para muchos niños simplemente será algo incómodo de llevar pero relativamente inocuo, en cambio para otros derivará en complicaciones amenazando su bienestar y salud general.

Polen y alergia

Qué son los anticuerpos de las alergias

Las inmunoglobulinas IgE son un tipo de proteínas; ellas son las llamadas “anticuerpos de la alergia”.

El sistema inmune de los niños o personas con alergias considera que una sustancia inocua, como puede ser el polen, es una amenaza para su organismo. Así es que cuando está expuesto a dicho alérgeno el sistema defensivo comienza a producir anticuerpos IgE para intentar protegerse.

Cada alérgeno tiene su IgE específica, es por eso que las pruebas para detectar qué sustancia es la que está causando problemas son tan concretas y molestas.

Aunque siempre se ha afirmado que el hecho de padecer alergias tiene un elevado componente hereditario, son cada vez más las voces expertas que afirman que la contaminación tiene un papel importante en su desarrollo. Los síntomas pueden aparecer poco a poco y la lista de niños afectados va aumentando cada año de manera exponencial. El cambio climático afecta al calendario de polinización de las plantas pudiendo avanzar o alargar los periodos.

Las partículas de emisión diésel se unen al polen y esto facilita la llegada de dichas partículas a las vías respiratorias. Además incrementan el potencial alérgico del polen, hasta veintisiete veces. Teniendo en cuenta que la mayoría de los coches que vemos circulando son diésel y la cifra va en aumento, no es de extrañar que cada vez más niños que no tienen un factor o una predisposición hereditaria acaben desarrollando alergia.

¡Atención! Cuidado con las sillitas de los niños, van justo a la altura de los tubos de escape.

Con todo esto por delante, vamos a ver ahora que está en nuestras manos para mejorar este desequilibrio. Como hemos visto el sistema inmunológico confunde sustancias inofensivas, es decir piensa que son amenazas cosas que para otros pasan completamente inadvertidas. Ahí está el quid de la cuestión, ¡una vez más vemos como el terreno lo es todo! Pues vamos a quitar trabajo a este terreno para favorecer el orden y la claridad.

Comenzamos por la alimentación

Para mí es el pilar básico para que los pequeños gocen de buena salud; aportarles la gasolina apropiada, ya que el alimento pasa a formar parte de la sangre y esta a su vez pasa por todos los tejidos regando a los órganos. Visto así, de esta forma tan gráfica como real resulta fácil tomar conciencia de la repercusión directa que tiene la alimentación sobre la salud.

Como hemos visto anteriormente, la histamina juega un papel importante en las alergias. Esta amina es la responsable de la respuesta inflamatoria de los tejidos. Teniendo esto en cuenta, lo primero que debemos hacer con el objetivo de “quitar trabajo” al sistema inmune es eliminar de la dieta aquello alimentos pro-inflamatorios.

ALIMENTOS PRO-INFLAMATORIOS A EVITAR

  • Carnes
  • Lácteos
  • Gluten
  • Fritos
  • Grasas hidrogenadas o trans
  • Procesados
  • Conservas en lata
  • Azúcares

Todos los alimentos mencionados van a favorecer la inflamación de los tejidos, la permeabilidad intestinal, una sobrecarga de toxinas en el hígado y por tanto un sistema inmunológico saturado y confundido.

Alimentos proinflamatorios
Alimentos de uso muy frecuente y que favorecen la inflamación

Ante una situación de estas características es normal que los padres se sientan completamente perdidos y con la frustante sensación de estar haciéndolo todo al revés. Bienvenidos pues al mundo del desconocimiento y ¡bienvenidos a una oportunidad para abrir la mente y encontrar nuevos recursos! Lo primero que debemos hacer es REFORZAR EL SISTEMA INMUNE y para ello vamos a proporcionar en la dieta de los más pequeños un aporte probiótico, a través de alimentos como el kéfir de agua o de cabra y sopas de miso. Un aporte extra de probióticos y prebióticos es muy conveniente, hay muchas cosas con compuestos eficaces y específicos para niños. Será un especialista el que elija cual es el más adecuado para cada niño.

En una dieta antiinflamatoria no pueden faltar los ácidos grasos omega 3. Las mejores fuentes son las semillas de lino molidas en casa, el aceite de lino de primera prensada en frío (conservar en el frigorífico), las semillas de chía y los pescados azules pequeños; como las anchoas o boquerones y la caballa.

La cúrcuma es uno de los mayores antiinflamatorios que existen, puedes añadir un poquito de manera gradual en los arroces y las lentejas rojas.

Habíamos visto que la histamina juega un papel importante en la respuesta inflamatoria, pues bien en la siguiente tabla vamos a ver que alimentos son ricos en esta amina. Evitarlos supondrá un alivio para el sistema inmune.

ALIMENTOS RICOS EN HISTAMINA

  • Conservas, especialmente las de pescado
  • Quesos curados
  • Embutidos
  • Nueces
  • Tomate
  • Berenjena
  • Aguacate
  • Garbanzos
  • Harina de trigo
  • Chucrut

Ahora vamos a ver aquellos nutrientes que por sus propiedades ayudan a reforzar el sistema inmune y por tanto son de vital importancia para revertir los procesos alérgicos.

Vitaminas

Vitamina C: pimientos rojos, germinados, brócoli, perejil, limón, acerola, escaramujo, frambuesas y arándanos.

Vitaminas del grupo B: semillas germinadas, cereales integrales sin gluten, almendras, levadura nutricional y legumbres.

Vitamina A: No olvidar que ¡los carotenos protegen los tejidos y mucosas! Los zumos de zanahoria, manzana y limón son una combinación perfecta para tratar de base el problema. Otros alimentos ricos en carotenoides son la calabaza, las espinacas y la albahaca (que además tiene propiedades calmantes)

Vitamina E: podemos encontrarla en el aceite de germen de trigo, en la semillas de girasol, la lechuga, los guisantes y espárragos.

Minerales

En cuanto a los minerales, el zinc colabora en funciones del organismo relacionadas con la respuesta del sistema respiratorio e inmune. En su mayoría este mineral indispensable se deposita en músculos, huesos, cabellos y tejidos oculares con pigmento. Cuando el organismo se encuentra ante una mayor exigencia física o mental las necesidades de zinc aumentan. En el apio encontramos una buena fuente vegetal de dicho mineral.

Podemos hacer un caldo con apio, nabo, puerro, zanahorias, alcachofa, una tira de alga kombu y agua filtrada. Lo utilizaremos para hervir en él la quinoa y el arroz, por ejemplo. También como base para sopas de miso o cremas de verduras. Es importante recordar que aquello que es calentito y en líquido va mucho más rápido al torrente sanguíneo.

Flavonoides

La quercitina es un bio-flavonoide presente en frutas y verduras que cuenta con propiedades antiinflamatorias, antibacterianas, hepatoprotectoras y antiasmáticas. Es por eso que los alimentos ricos en este potente antioxidante natural van a hacer frente a la secreción excesiva de histamina de la que hemos hablado anteriormente y que es reponsable de la respuesta inflamatoria por parte del sistema inmune y causante de los molestos síntomas que acusan las personas alérgicas.

Los alimentos ricos en quercitina son:

  • Manzana
  • Cebolla
  • Avena
  • Ajo
  • Onagra
  • Coles
  • Plantas recomendadas: Infusiones suaves de ortiga

Así pues si eliminamos progresivamente los alimentos inflamatorios, a la vez que vamos incorporando poco a poco más zumos y frutas frescas, verduras, germinados, cereales integrales y semillas de origen ecológico a nuestra mesa estaremos brindando la oportunidad a nuestros hijos de que crezcan con mayor salud y experimenten por sí mismos el poder curativo de los alimentos.

Otro factor a destacar en el desarrollo de la alergia, es el psicológico o emocional. El cuerpo expresa todo aquello que pasa por la mente y el subsconsciente a través de la enfermedad (psicosomático). La tarea de educar no es nada fácil, es algo que no se enseña, se aprende por el camino a base de prueba y error. La paternidad nos convierte en padres que a su vez seguimos siendo hijos, en una cadena o árbol genealógico que trae sus cargas.

La alergia está relacionada a nivel emocional con la violencia frustrada y el asma con una sobreprotección tal que puede llegar a asfixiar. Teniendo en cuenta todos los aspectos que pueden ser determinantes en esta patología, podemos llegar a la conclusión de que hay una predisposición hereditaria, factores medioambientales, mala alimentación y factores psicológicos. Invitemos a los niños a que se expresen, a que descarguen su ira y abracen su lado oscuro sin culpa alguna. Así desde pequeños entenderán la enfermedad como una oportunidad para deshacer nudos y de paso nosotros como adultos nos llevaremos el mejor regalo que un niño te puede hacer, ¡no dejar nunca de aprender!

2 comentarios en “Alimentacion ante la alergia estacional

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