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Ejercicio físico y cáncer

En el camino que recorremos durante el cáncer todas las herramientas que podamos incorporar son pocas. Gracias a la Dra Bárbara Malagón, estamos aprendiendo acerca de la influencia de la alimentación, los afectos, la gestión de las emociones, el yoga, las terapias energéticas… Hoy comentamos otra más, muy valiosa y al alcance de todos: el ejercicio físico.

Al igual que alimentarnos, movernos es una de las actividades que más veces hacemos a lo largo del día. Los estudios científicos están demostrando que el deporte ejerce una buena influencia en el curso de la enfermedad y en esto nos apoyamos para animar al sistema sanitario a que  incorpore el ejercicio físico de forma reglada a los planes de tratamiento de los pacientes con cáncer.

Nuestra situación actual

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Calzado deportivo

Los avances en la detección precoz del cáncer y sus tratamientos están contribuyendo a que cada vez sean más numerosos los supervivientes de este grupo de enfermedades. En España hay un total de 1.500.000 de largos supervivientes de cáncer y se espera que este resultado se duplique un 50% para el año 2020 (1). Se estiman unos 100.000 largos supervivientes de cáncer anuales. Esta población tiene que enfrentarse a nuevos retos como las secuelas de la enfermedad, el posible desarrollo de otras enfermedades crónicas, la persistencia de los efectos secundarios y el impacto de estos en su funcionamiento físico y  calidad de vida; también la posible recurrencia de la enfermedad, entre otras cosas. Históricamente los médicos han recomendado descanso o ejercicio mínimo en los pacientes con cáncer. Esto podría entenderse ante el desconocimiento y la ausencia de evidencia y estudios sobre las poblaciones de estas características.

Sin embargo, aires nuevos soplan gracias a las investigaciones en deporte durante la enfermedad como la que comentamos a continuación.

Si tengo cáncer, ¿puedo hacer ejercicio?

En el año 2012, el Colegio Americano de Medicina Deportiva (2) revisó exhaustivamente las publicaciones y ensayos clínicos sobre la seguridad y eficacia de la práctica de ejercicio durante y después del tratamiento  del cáncer. Para ello contó con un grupo de expertos (entre los que se encuentra el español Alejandro Lucía Mulas, catedrático de Fisiología del Ejercicio de la Universidad Europea de Madrid) y el de varias sociedades científicas americanas (Asociación Americana del Corazón, la Fundación de Enfermería Oncológica, Asociación Americana del Cáncer, etc.). Se concluyó que la práctica de deporte es segura durante y después de los tratamientos de cáncer y  mejora la función física, la calidad de vida y la fatiga asociada al cáncer. Publicaron un artículo que recoge las directrices sobre la práctica del ejercicio físico durante el cáncer con una recomendación explicita: “evitar la inactividad”. Matizan que cuando una persona, por sus condiciones de salud, sean estas las que sean, no puede llevar a cabo las recomendaciones básicas de ejercicio para su estado, realizará las actividades que le permitan sus condiciones actuales: “Algo es mejor que nada”. Lo que aporta éste y otros estudios en la línea es la nueva interpretación de lo que es capaz de hacer el deporte en la enfermedad, como puede trabajar el ejercicio para la persona.

La importancia de hacer deporte
Algo es mejor que nada ¡muévete!

En las últimas 2 décadas se han demostrado  los beneficios del deporte sobre la prevención y la capacidad de disminuir las recidivas en los supervivientes. Otro punto de atención está en la influencia que el ejercicio, practicado de forma regular, tiene sobre la calidad de vida, los factores psicosociales y el bienestar y concluyen que muchos de los retos psicológicos y fisiológicos para enfrentar el cáncer se pueden prevenir, atenuar, tratar o rehabilitar a través de la realización habitual de ejercicio.

El ejercicio físico mejora la capacidad funcional, aumenta la fuerza muscular y la flexibilidad, controla el peso, mejora la neutropenia y la trombocitopenia (defensas y plaquetas), aumenta los niveles de hemoglobina (mejora la anemia); mejora el control del dolor, las náuseas y los vómitos; disminuye la fatiga; reduce ansiedad, incrementa la energía, mejora la autoestima, y  da sensación de control.

Pero, ¿cómo?, ¿cuánto?, ¿cuál?, ¿con qué intensidad?

Ante todo, se hacen una serie de recomendaciones generales pero haciendo hincapié en el seguimiento continuado e individualizado de cada paciente para lo que previamente se realiza una evaluación exhaustiva:

  • Características del paciente: edad, estudio antropométrico (peso, talla…), enfermedades actuales y tratamientos que usa para su control; forma física actual y práctica previa de deporte; necesidades  del paciente, etc.
  • Características del cáncer: tipo de cáncer y su estadío, el tratamiento que recibirá o recibe (sea este cirugía, quimioterapia, radioterapia) y qué efectos secundarios presenta o se esperan.

Recomendaciones generales

1. Tipo de ejercicio:

    • Ejercicio aeróbico para mejorar consumo de oxígeno: bicicleta estática, caminar, nadar (si no existe neutropenia)… adaptados a la situación individual del paciente en cada momento.
    • Ejercicios de fuerza para mejorar la masa y fuerza muscular: usar  pesas o máquinas, con baja carga. Para grupos musculares pequeños, 1 serie de entre 12-15 repeticiones y para grupos musculares grandes 2 series de entre 12-15 repeticiones.
    • Ejercicios de flexibilidad: estiramientos, yoga, (aumentos del rango de movilidad de las articulaciones de manera pasiva es preciso); ejercicios de equilibrio y mejora de la capacidad funcional en la vida diaria.

Evitar deportes de contacto en pacientes con metástasis óseas y natación en pacientes con neutropenia. 

2. Frecuencia y duración

  • 3-5 días por semana.
  • Sesiones de al menos 20-30 minutos de ejercicio continuo. Total acumulado por semana de entre  75-150 minutos de actividad moderada.
  • En pacientes muy desentrenados o en fases de enfermedad exacerbada se pueden realizar varias sesiones de 3-5 minutos de actividad varias veces al día para acumular un total de 15-20 minutos diarios hasta que las condiciones mejoren. También se puede usar electroestimulación neuromuscular (NMES) cuando se debe guardar reposo en cama (4).
  •  Las calorías gastadas deben rondar las 150-400 Kcl/ por sesión.

3. Intensidad

Se usa la frecuencia cardíaca con indicador. Para ello se realiza un test de esfuerzo. En su defecto usar el   50-75% de la frecuencia cardíaca de reserva, o el 60-80% de la frecuencia cardíaca máxima. Esto es, el esfuerzo que realizaremos durante el ejercicio no aumentará nuestra frecuencia cardíaca por encima del 85% de nuestra frecuencia cardíaca de reserva.

4. Progresión

Siempre individualizado.

5. Contraindicaciones

Evitar el ejercicio en caso de neutropenia (menos de 500 neutrófilos), anemia con hemoglobina por debajo de 10, leucocitos por debajo de 3.000 y plaquetas por debajo de 50.000. No realizar ejercicio si hay fiebre de más de 38ºC, disnea con el ejercicio, caquexia, dolor óseo, náuseas severas. Evitar la natación e instalaciones deportivas cerradas si hay neutropenia.

 

En el artículo se encuentran tablas de descripción de ejercicios adecuados para cada tipo de cáncer, que contemplan si hubo o no cirugía previa. También se recoge cómo reanudar el ejercicio cuando por algún motivo hay que detenerlo por algún tiempo (ingresos hospitalarios, cirugías, etc.). Pero siempre se prescribirá un programa de ejercicios INDIVIDUALIZADO y SUPERVISADO aunque se considere enmarcado en las recomendaciones generales descritas (6).

Gracias a este tipo de investigaciones  los médicos se sentirán más seguros para incorporar el deporte  al tratamiento  del cáncer… ¡son buenas noticias!

“El deporte consiste en dotar al cuerpo de algunas de las virtudes más fuertes del alma: la energía, la audacia y la paciencia”.

                                                                                                                           Jean Giraudoux

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Alba E, Cruz JJ. Monográfico SEOM de largos supervivientes en cáncer.1ª parte. [monografía en internet]. Madrid: Sociedad Española de Oncología Médica; 2012. [acceso 23 de Febrero de 2015]. Disponible en:
  2. Schmitz KH, Courneya KS, Matthews C, Demark-Wahnefried W, Galvão DA, et al.
    American College of Sports Medicine roundtable on exercise guidelines for cancer survivors. Med Sci Sports Exerc. 2010 Jul;42(7):1409-26. doi: 10.1249/MSS.0b013e3181e0c112. Erratum in: Med Sci Sports Exerc. 2011 Jan;43(1):195.
  3. Wolin KY, Schwartz AL, Matthews CE, Courneya KS, Schmitz KH. Implementing the exercise guidelines for cancer survivors. J Support Oncol. 2012 Sep-Oct;10(5):171-7. doi: 10.1016/j.suponc.2012.02.001. Epub 2012 May 10. Review. PMID:22579268[PubMed – indexed for MEDLINE]
  4. Lucía Mulas, A. Beneficios del ejercicio físico para enfermos de cáncer. [conferencia en internet]. Madrid: Comité Olímpico Español. Comisión Médica. [citado 26 septiembre de 2008] Disponible aquí.
  5. http://www.who.int/mediacentre/news/notes/2011/world_cancer_day_20110204/es/

 

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