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Ejercicio y enfermedad: rompiendo el círculo vicioso

La semana pasada la Dra Bárbara Malagón nos explicaba de qué forma el ejercicio físico beneficia a las personas que están pasando por un cáncer. Hoy nos explica cómo en cualquier enfermedad crónica se genera un círculo vicioso: la inactividad, la fatiga debida a la enfermedad y los tratamientos, llevan al tejido muscular a remodelarse hacia fibra muy ineficiente; esto se traduce en atrofia muscular y disminución de la capacidad funcional, la cual limita la actividad dando lugar a un mayor desacondicionamiento muscular que a su vez será causante de una mayor inactividad, que a larga origina más fatiga… ¿Rompemos el circulo?

Músculos, fibras,… ¿Qué tengo que saber?

Prestamos atención especial a nuestros músculos porque nos dan la capacidad de movernos. Nuestros músculos se componen de 2 tipos de fibras musculares que nos permiten realizar las actividades de la vida diaria. Las fibras de tipo I o de contracción lenta, son pequeñas, muy rojas (por su alto contenido en mioglobina), especialistas en generar energía en presencia de oxígeno porque tienen muchas mitocondrias y son muy resistentes a la fatiga. Las fibras tipo II son de contracción rápida; son más grandes que las tipo I, de color blanco, y utilizan para funcionar  la glucosa de la sangre y el glucógeno de los músculos, por lo que trabajan muy bien en actividades de fuerza y anaeróbicas (levantar pesas, un salto, o un lanzamiento de jabalina). Estas fibras rápidas son de dos tipos:

Partes del músculo esquelético
Partes del músculo

Fibras IIa (usan para trabajar glucosa y glucógeno muscular, pero como tienen muchas mitocondrias también pueden usar el oxígeno). Se usan en movimientos rápidos, repetitivos y de poca intensidad. Las fibras IIb, con poca mioglobina (usan poco el oxígeno) pero gran capacidad glucolítica (usar glucosa y glucógeno) y se usan sólo en esfuerzo muy rápido y muy intenso, como en halterofilia, lanzamientos, o saltos máximos.

En las extremidades inferiores y en los músculos encargados de mantener la postura, las fibras de tipo I son las más numerosas, pues necesitamos que se  fatiguen poco. En las extremidades superiores (por ejemplo el triceps), el porcentaje de fibras rápidas II, es mayor.

Aunque la distribución de los tipos de fibras depende en gran medida de la genética del individuo, trabajarlas puede inducir cambios. Así, en una persona sedentaria de mediana edad, el porcentaje de fibras tipo I es de un 45-55% (en mujeres algo más). Los velocistas suelen tener más fibras tipo II o de contracción rápida en las piernas, y los deportistas de fondo más fibras tipo I o lentas. Parece que el entrenamiento y el tipo de deporte pueden modificar el desarrollo de las fibras musculares y variar el porcentaje de sus tipos además de mejorar la fuerza y la resistencia muscular (1).

Control neural de las fibras

Para producir el movimiento, necesitamos que el sistema nervioso active las fibras musculares participando de la unidad motora (nervio motor y fibras musculares que inerva). En general, cuantas más unidades motoras se recluten (participen) y más grandes sean éstas, mayor será la  fuerza y potencia muscular que se obtenga.

Así sufren mis músculos en la enfermedad e inactividad

Lo dicho hasta ahora tiene especial importancia por cómo se afecta el músculo ante determinadas situaciones como el sedentarismo y las enfermedades. Por su frecuente presentación y la capacidad rehabilitadora que el ejercicio tiene para mejorarlas, hablaremos de tres afecciones: Sarcopenia, Caquexia y Disfunción Muscular Esquelética (DME). 

Afección de la inactividad y de la enfermedad a los músculos

  • La Sarcopenia es la pérdida y alteración del músculo esquelético asociado al envejecimiento, sedentarismo y las enfermedades crónicas.  Existe tanto pérdida de músculo como alteración de su función y esto provoca anomalías metabólicas y endocrinas con repercusión en el metabolismo global y la respuesta inmunitaria/ inflamatoria. El peso de la persona puede no variar (como ocurre en la artritis reumatoide, en pacientes con cáncer de mama tratadas con quimioterapia adyuvante y en la mayoría de los pacientes con EPOC o enfermedad renal crónica). En estas enfermedades, la sarcopenia es un factor pronóstico importante para morbilidad y mortalidad, independientemente del peso. La inactividad, la inflamación, la anorexia y las dietas no equilibradas también provocan cambios en el músculo esquelético. La regulación del apetito y la actividad física afectan al equilibrio energético y a la grasa corporal. La inactividad contribuye a la sarcopenia y aumenta el tejido graso. 
  • Caquexia es un estado de un estado de extrema desnutrición, atrofia muscular, fatiga, debilidad y anorexia en personas que no están tratando de perder peso activamente. Se puede observar en pacientes con cáncer, insuficiencia cardíaca crónica (2), cirrosis hepática y enfermedades inflamatorias. Tanto el ejercicio como la nutrición adecuada puede ser muy útil para prevenir su aparición.
  • DME(3) es el  fracaso en la función contráctil, así que la fuerza y/o la resistencia de un músculo están disminuidas. Pero también se pierden masa muscular y proteínas musculares. Esto se traduce en aparición de fatiga (el mal funcionamiento muscular  es temporal y desaparece con el reposo)  y  debilidad muscular (es duradero y no mejora con el descanso). Las consecuencias de la DME son limitación de la capacidad para el ejercicio y la calidad de vida. Los enfermos con EPOC, cáncer o insuficiencia cardíaca avanzada la presentan con frecuencia, además de pérdida de peso (por pérdida de reserva grasa y de masa muscular). La DME  tiene valor pronóstico sobre la enfermedad, pero puede mejorar en buena medida mediante una terapéutica adecuada que incluya el ejercicio físico.

En el músculo sano, la combinación adecuada de ejercicio (estimula la síntesis de factores de crecimiento), alimentación (sustancias anabólicas), control hormonal (regulación de la expresión de proteínas musculares) y aporte de oxígeno (ATP, energía para la contracción y crecimiento muscular) supone proliferación y crecimiento de fibras musculares, desarrollo del músculo.
Los estudios demuestran que la inactividad produce efectos adversos sobre todos los sistemas; sobre el sistema muscular destacan la pérdida de proteínas musculares, la pérdida selectiva de fibras tipo I y la remodelación muscular hacia fibra rápida tipo IIx. Esto ocurre en la mayoría de los cánceres y las enfermedades crónicas. En estas enfermedades se describe un círculo vicioso: la inactividad, la fatiga debida a la enfermedad y los tratamientos, llevan al tejido  muscular a remodelarse hacia fibra muy ineficiente; esto se traduce en atrofia muscular y disminución de la capacidad funcional, la cual limita la actividad dando lugar a un mayor desacondicionamiento muscular que a su vez será causante de una mayor inactividad, que a larga origina más fatiga(4).

El ejercicio físico programado, estructurado y ajustado a cada situación personal, puede ayudar a mejorar la calidad de vida en las enfermedades crónicas rompiendo ese círculo. Además, hacer deporte es un factor protector y previene el desarrollo de múltiples enfermedades. Son buenas razones para empezar a movernos, ¿no crees?.

“En los deportes, prever lo que puede ocurrir es casi tan importante como lo que realmente ocurre”

                                                                                                                 Bob Costas, periodista deportivo.

Bibliografía:

  1. Chicharro JL, Fernandez Vaquero A. Fisiología del ejercicio. 3ª edición. Ed. Panamericana, Madrid, 2008.
  2.  Boraita Pérez A (coordinadora), Baño Rodrigo A, Berrazueta Fernández JR,Lamiel Alcaine R,Luengo Fernández E, Manonelles Marqueta P,  et al. Guías de práctica clínica de la sociedad española de cardiología sobre la actividad física en el cardiópata. Rev Esp Cardiol2000; 53: 684-726. [serie en internet] [citado el 1 marzo 2015] Documento descargado de http://www.revespcardiol.org el 30/08/2014
  3. Agustí AGN, SauledaJ, MorláM,  MirallesC, BusquetsX. Disfunción muscular esquelética de la EPOC. Mecanismos celulares. Arch Bronconeumol. 2001;37:197-205. – Vol. 37 Núm.04. [serie en internet] [citado el 1 marzo 2015 ] Documento descargado de http://www.archbronconeumol.org/es/disfuncion-muscular-esqueletica-epoc-mecanismos/articulo/12004511/
  4. Lucía Mulas A. Beneficios del ejercicio físico para enfermos de cáncer. X Jornadas sobre medicina y deporte de alto nivel. 10ª conferencia. Documento

 

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