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¡Queremos agricultura ecológica!

Paradójicamente, hemos llegado a considerar normal que los alimentos se hayan convertido en productos:  sometidos a intensos tratamientos químicos para que crezcan rápido, en cualquier estación, tengan una vistosa apariencia y duren mucho tiempo. Hemos llegado a creer que así debe ser, que si la alimentación no está industrializada no podríamos comer todos. Por habitual nos parece ya natural.

Flores de cerezo

Existe otra opción, la de la agricultura ecológica, que produce alimentos naturales respetando los recursos y los ciclos de la tierra, se ha enriquecido con conocimientos científicos y técnicas agrónomas avanzadas, enriqueciendo a su vez el medio ambiente y que es realmente sostenible para toda la población. Se trata de una opción realista y bien fundamentada, no una utopía elitista, como pueden creer muchas personas, inmersos como estamos en un modelo económico que protege intereses económicos minoritarios, totalmente alejados de nosotros.

Nuestra salud y la de nuestra Tierra son los intereses que defiende la agricultura ecológica, intereses realmente cercanos y mayoritarios.

¿Qué es la agricultura ecológica?

El término “agricultura ecológica” engloba también a la ganadería ecológica y el procesado de alimentos. Para los productores que deciden acogerse a la agricultura ecológica son de obligado cumplimiento estas normas:

    • Está prohibido el uso de organismos manipulados genéticamente (y derivados), de fertilizantes minerales  y de productos químicos de síntesis: plaguicidas, herbicidas, fertilizantes, pesticidas, aditivos, conservantes…

  • Son cultivos sostenibles, respetan el medio ambiente: se utilizan al máximo los recursos renovables, y se preservan los ecosistemas, la biodiversidad y las variedades autóctonas, se emplea la rotación de cultivos, abonos ecológicos, simbiosis entre plantas, respeta los ciclos naturales, fertiliza la tierra, recicla los nutrientes, no se generan residuos contaminantes, no se utilizan semillas transgénicas.
  • Respetan el bienestar animal: se garantiza la habitabilidad de las granjas, el crecimiento en libertad o semilibertad, no se manipulan para conseguir mayor producción, no se usan tranquilizantes, hormonas, inseminación artificial ni antibióticos (sólo se pueden usar antibióticos en casos muy específicos y controlados), se alimentan de pastos naturales o forrajes ecológicos.
  • Los productos tienen los máximos niveles de calidad y están sujetos a trazabilidad desde su origen hasta la mesa.
  • En los productos elaborados un mínimo del 95% de los ingredientes deben proceder de cultivo ecológico.

Sí, la agricultura ecológica parece muy ideal, pero los consumidores, cansados de fraudes y escándalos alimentarios, desconfiamos ya de todo… ¿por qué confiar en la agricultura ecológica?

¿Cómo se controla la agricultura ecológica? >>

Un comentario en “¡Queremos agricultura ecológica!

  1. A mi me encanta pensar que en un futuro así como se piensa en curar enfermedades, disminuir los efectos negativos ya causados por nosotros y explorar mil planetas, también pensemos en volver a ser un poco más naturales. Ya se han visto muchos casos donde los productos tratados generan una serie de cambios en los humanos, por ejemplo hormonales, y eso no está bien. Creo si bien la ciencia y la naturaleza pueden ofrecernos grandes cosas, también hay que saber cuando apostar más por la calidad que por la cantidad.

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