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¿Comemos demasiado pescado azul?

Es un hecho bien conocido que el pescado es una alimentación saludable por sus niveles altos de omega 3 pero, ¿se puede comer demasiado de algo bueno?
Al tener en cuenta la sostenibilidad del pescado y las sustancias contaminantes que lleva, deberíamos evaluar la cantidad y la calidad de lo que ponemos en el plato.

Pescado
Pescado

El pescado azul, tal como las sardinas, el salmón, la caballa y el atún, se ha considerado “súper-alimentación” por el contenido de omega 3, lo cual puede reducir el riesgo de cardiopatía, es un excelente antiinflamatorio y ayuda al desarrollo del cerebro y de los fetos.

A pesar de estos beneficios, se aconseja el consumo limitado a dos porciones de pescado azul por semana, sobre todo para mujeres embarazadas y madres lactantes. El problema es que los mares están contaminados con bifenilos policlorados, dioxinas y mercurio, los cuales tienden a concentrarse en el pescado alto en grasa. Niveles altos de estos contaminantes pueden provocar desde daños al hígado hasta cáncer además de arriesgar el desarrollo de los fetos y los bebés amamantados. Lo más preocupante es que la cantidad de estas contaminantes se acumula a lo largo del tiempo.

¿Podemos hacer algo para reducir el riesgo?

Afortunadamente, sí. No todos los pescados suponen un peligro y el tamaño importa. Los contaminantes suelen acumularse en los pescados más grandes al final de la cadena alimentaria. Por esta razón se ha descubierto que las madres Inuit, quienes comen carne de ballena y foca, tienen altos niveles de bifenilos policlorados en la leche materna. Por lo tanto, deberíamos reducir, o evitar, el consumo de pescados tales como el atún, el pez espada, el róbalo, el besugo, el halibut y el rodaballo.

En cambio, los pescados azules como la anchoa, la caballa y la trucha además de los pescados blancos como el carbonero y la merluza tienen niveles más bajos de los contaminantes. El método de cocinar también nos puede proteger. Los bifenilos policlorados se concentran en el hígado y la grasa y por eso es aconsejable quitar la piel y cocinar en la plancha.

El consumo más sostenible

Más de 75% del ganado del pescado en el mundo está explotado en exceso y las especies más en peligro son el bacalao, la platija, el atún y el pez espada. En cuanto a la piscicultura, también hay problemas con la contaminación porque se utilizan antibióticos y químicos para limpiar las jaulas.

Pesca sostenible certificada
Pesca sostenible certificada

Deberíamos apoyar el consumo de pescados sostenibles. Por ejemplo, al comprar pescado deberíamos buscar el logo azul del Marine Stewardship Council que gestiona un programa de la pesca sostenible certificada; los expertos han evaluado el impacto de cada producto en el medio ambiente antes de ser aprobados.

La clave es preguntar en supermercados, en pescaderías o en restaurantes. Haz el esfuerzo de preguntar el tipo de pescado, de dónde es y cómo fue pescado. Cuánto más exigimos el pescado sostenible más sanos seremos, más podremos gozar del pescado en el futuro, y más despertaremos la conciencia.

¡¡Salud para todos!!

 

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