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Mejorando mi sistema inmune con el deporte

El ejercicio practicado con regularidad actúa como anti estresante porque modula la respuesta hormonal; es capaz de inducir un descenso en los niveles de catecolaminas y de cortisol que, elevados por el estrés, bloquean al sistema inmune. Además, el ejercicio altera la distribución, el tráfico y las capacidades funcionales de los distintos tipos de células inmunes. También modifican la cantidad de las inmunoglobulinas en la sangre. Esto tendrá rápida traducción en nuestro estado de salud… ¿Descubrimos cómo lo hace?

Mejorando el sistema inmune con deporte

Así trabaja el deporte

Del post anterior recordamos que el sistema muscular ejecuta las órdenes motoras que le dicta el sistema nervioso central (SNC), pero necesita de otros sistemas que den energía al tejido muscular para mantener el movimiento.

Así, el sistema cardiovascular aumentará la frecuencia cardíaca, la presión arterial y las demandas miocárdicas de oxígeno. Cómo trabaja el sistema cardiovascular mientras realizamos una actividad físicaA su vez, todo esto está influido por la activación del sistema endocrino que libera a la sangre múltiples hormonas de estrés tales como catecolaminas (adrenalina y noradrenalina), beta endorfina, hormona del crecimiento (GH), ACTH y cortisol, y provoca una ligera disminución en la concentración de insulina. El sistema endocrino, equilibra el anabolismo y catabolismo, por lo que es esencial en el entrenamiento; por ejemplo, el desarrollo muscular ocurre gracias a la secreción del factor de crecimiento similar a la insulina 1 (IGF-1). Pero además, la hormona de crecimiento estimula la secreción de la IL-12 (interleucina 12) que facilita la activación de las células inmunocompetentes y el proceso de maduración de linfocitos en el timo (la principal fuente de estas células).

Cuando el sistema neuroendocrino (Sistema endocrino y SNC) está activado acelera los reflejos motores, aumenta la atención y la función cognitiva, disminuye el apetito y la actividad sexual, puede inhibir la inflamación mediada por el sistema inmune e induce cambios en la función cardiovascular.

El ejercicio practicado con regularidad actúa como anti estresante porque modula esta respuesta hormonal; es capaz de inducir un descenso en los niveles de catecolaminas y de cortisol que, elevados por el estrés, bloquean al sistema inmune.

El deporte y su influencia sobre la inmunidad

El ejercicio altera la distribución, el tráfico y las capacidades funcionales de los distintos tipos de células inmunes. También modifican la cantidad de las inmunoglobulinas en la sangre. 

La  mejora del sistema inmune ocurre mediante interacciones entre el sistema nervioso central, el endocrino y el mismo sistema inmune. Los tres sistemas trabajan juntos para responder al estrés (bueno) que origina la actividad física (1). El sistema nervioso actúa gracias a la inervación simpática de la corteza suprarrenal y los ganglios, y a la liberación de sustancias (neurotransmisores y neuropéptidos); el endocrino lo hace liberando las hormonas de estrés producidas por la estimulación del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal; y el sistema inmune participa produciendo mediadores inmunológicos o citoquinas que a su vez modulan las respuestas del sistema neuroendocrino. Los tres sistemas interactúan entre si y son influidos por la práctica de ejercicio físico.

Cómo influye el deporte en nuestro sistema endocrino, nervioso e inmune
Así influye el deporte en nosotros

Los mensajeros del sistema inmune

Hay unas sustancias especialmente involucradas en la comunicación del sistema inmune con el resto del organismo: Las citoquinas (2).

Las citoquinas son proteínas y péptidos que modulan la respuesta inflamatoria e inmune y además tienen la capacidad de modificar las respuestas del sistema neuroendocrino. Por ejemplo, facilitan el aflujo de linfocitos, neutrófilos, monocitos y otras células que participan en las situaciones de infecciones o inflamación a los lugares en donde radica el problema. Se sabe además que el ejercicio causa cierto daño del tejido muscular, lo que puede desencadenar una respuesta de fase aguda inflamatoria y esto es también liberador de citoquinas. De modo que no todos los efectos del ejercicio en algunas funciones celulares del sistema inmune son mediados exclusivamente por las elevaciones en las hormonas neuroendocrinas que ya hemos visto.

Existe un equilibrio entre la intensidad y duración del ejercicio y el impacto que esto genera sobre el sistema inmune; eso se debe al tipo de citoquinas que se libera. Así, durante el estrés físico que se produce en el ejercicio prolongado e intenso, la liberación de glucocorticoides y catecolaminas (hormonas de estrés), pueden alcanzar niveles altos que se relacionen con la producción de citoquinas proinflamatorias particularmente el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) y las interleuquinas 1 y 6 (IL-1, IL-6). Estas citoquinas mantenidas en el tiempo pueden tener efectos contraproducentes en nuestra inmunidad.

Cambios relevantes

Los macrófagos: los estudios demuestran que el número de macrófagos, al igual que el de linfocitos circulantes, se incrementan transitoriamente (50-100%) tras el ejercicio agudo. Aumentan su función de fagocitosis (capacidad de “comerse las partículas o células dañinas) y  la actividad antitumoral.

Tipos de glóbulos blancosLeucocitos: El ejercicio provoca una leucocitosis (aumento de leucocitos) más pronunciado en respuesta a ejercicios máximos y más acusada en personas sin entrenar. Los leucocitos  pueden aumentar hasta cuatro veces y puede mantenerse hasta 24 horas después del ejercicio. De los tipos de linfocitos, los que más aumentan son los neutrófilos, que además mejoran su capacidad microbicida. También aumentan los monocitos y linfocitos, especialmente linfocitos B y células NK. Si el ejercicio es muy intenso y duradero produce una disminución de los linfocitos, pero que puede normalizarse en el reposo.

Las células NK (Natural Killer) aumentan tras ejercicio en número y actividad. Esto ocurre sobre todo tras ejercicio de intensidad moderada y de corta duración (no más de una hora). Las NK pueden disminuir de forma intensa durante el ejercicio extremo.

Las inmunoglobulinas pueden aumentar sus valores hasta un 20% con ejercicio moderado (45 minutos de andar a paso vivo, 5 días por semana, 15 semanas), pero estudios apuntan a la disminución significativa de IgA en suero y saliva cuando los entrenamientos son intensos y largos, haciéndonos más vulnerables ante infecciones respiratorias (3).

Claves para recordar sobre la práctica del deporte:

  • Las respuestas del sistema inmune a la actividad física disminuyen con el entrenamiento, porque como dijimos al principio del post, el cuerpo ha aprendido a adaptarse y segrega menos catecolaminas en respuesta al ejercicio. Por eso nos ayuda a manejar el estrés físico.
  • Cuando el ejercicio es moderado puede potenciar la función inmune, pero el ejercicio extremo (intenso y de larga duración) puede suprimirla e incrementar la susceptibilidad a infecciones. En la alta competición profesional, sin la supervisión adecuada, puede existir disminución del rendimiento, fatiga, pérdida de peso y ánimo alterado como en un síndrome de respuesta inflamatoria sistémica. La inmunosupresión producida por ejercicios extremos es similar a la generada por el estrés físico severo como las situaciones de cirugía, traumatismos y  quemaduras.

Antes de despedirme, añado otro punto de curiosidad: que el deporte juega un papel importante en el estado de nuestra inmunidad es un hecho comprobado… pero adelanto que la inmunidad está relacionada con nuestro tracto gastrointestinal, y por supuesto, con la nutrición. ¡Espero que la curiosidad se satisfaga en el siguiente post!

El Ataque gana partidos, La defensa campeonatos. (Chuck Daily).

Bibliografía:

  1. Ball D. Metabolic and endocrine response to exercise: sympathoadrenal integration with skeletal muscle. J Endocrinol. 2015 Feb;224(2):R79-95. doi: 10.1530/JOE-14-0408. Epub 2014 Nov 27.
  2. Aguilar LondoñoC, Zuluaga ZapataN,  Patiño GrajalesPJ, Caraballo Gracia D. Ejercicio y sistema inmune. Iatreia vol.19 no.2 Apr./June 2006 [serie en internet] [citado el 1 marzo de 2015] Documento descargado de http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S012107932006000200007&script=sci_arttex
  3. Shephard RJ, Astrand PO. En: Efectos del ejercicio de resitencia. Aspectos clínicos del entrenamiento. Compilador: Shephard RJ, Astrand PO. La resistencia en el deporte. Barcelona. Paidotribo. 2007. P. 528-546
<< Ejercicio y enfermedad: rompiendo el círculo vicioso

Un comentario en “Mejorando mi sistema inmune con el deporte

  1. Así estoy yo…como una pera!!!
    No podría imaginar mi vida sin deporte.
    Felicidades por el blog!

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