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Radón y radiactividad en casa

¿Pueden existir en nuestras casas habitaciones “calientes” donde haya niveles de radiación superiores, o incluso muy superiores, a los niveles medios correspondientes a nuestra región?

¿Qué es el radón? ¿De dónde procede?

El radón es un gas radiactivo, incoloro e inodoro que, a su vez, se desintegra dando polonio, que es un sólido también radiactivo.

En el interior de nuestras casas pueden encontrarse fuentes de radiación a las que estamos sometidos inadvertidamente. La más común es el granito de las encimeras de la cocina o en las baldosas de nuestra casa o de las zonas comunes del edificio. El granito contiene pequeñas cantidades de uranio natural, elemento bastante radiactivo. Asimismo, el uranio sufre una cadena de desintegraciones radiactivas que conduce al radio (si, el mismo radio que descubrieron los Curie), que a su vez se desintegra dando radón.  El radón procede también de los materiales de la construcción usados en las viviendas, como hormigón, yeso, etc,  y de la geología del terreno: granitos y basaltos son los mayores productores de radón, que entra en las casas por los cimientos.

Emanaciones de radón desde el suelo

Radón y salud

Al respirar el radón una parte se desintegra en nuestros pulmones y el polonio resultante (al ser un sólido) se queda depositado en los tejidos pulmonares, aumentando la probabilidad de sufrir un cáncer de pulmón. Si, además se es fumador (activo o pasivo) se potencian los efectos carcinogénicos del tabaco. Según lo ya comentado, al estar dentro de nuestro cuerpo, la radiación del radón y sus productos de desintegración es más perjudicial que el simple contacto con el granito. Por añadidura, la EBR de la radiación del Polonio es muy alta, dado que emite partículas alfa.

El radón figura como la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaquismo. Algunos estudios señalan que una exposición al radón en cantidades superiores a 37 Bq/m3 duplican la posibilidad de sufrir cáncer de pulmón (Barros-Dios et al. 2002), y que cada incremento de 100 Bq/m3 aumenta un 16% la probabilidad de sufrir cáncer de pulmón (Darby et al. 2005). Estos factores se incrementan si además se fuma. El fumar potencia el efecto del radón en factores de entre 20 (menos de 37 Bq/m3) y casi 50 (más de 37 Bq/m3). Como el radón se acumula y tiene un periodo de semidesintegración de 3.8 días, ventilar diariamente las habitaciones reduce considerablemente el nivel de radón. Como ya decían nuestras abuelas, ventilar cada día es muy importante para la salud. No solamente por el radón, sino por la acumulación de vapores de los plásticos, disolventes o metales presentes en nuestra vivienda.

Llegados a este punto, no se trata de que los que tengan granito en su cocina o en otras zonas de su casa empiecen a llamar al albañil para que lo quite. Cuantifiquemos primero la radiación que emite, y en qué circunstancias es más perjudicial.

Respecto a la radiación que emite el granito directamente, ni aunque durmiéramos cada día encima de la encimera de la cocina habría problemas. Otro tema es el radón que emana del granito.

Dosis máximas de radón

Elemento de la tabla periódica - Radón

Como ya vimos en Determinación de dosis de seguridad de las sustancias tóxicas, no es fácil establecer las dosis seguras de las sustancias tóxicas. Con el radón ocurre exactamente igual. La EPA (Environmental Protection Agency) estadounidense establece unos límites máximos de radón de 4 pCi/L (pico Curios por litro), que equivale a unos 148 Bq/m3 (Bequerelios por metro cúbico), que es la unidad comúnmente utilizada en Europa. El CSN (Consejo de Seguridad Nuclear) establece unos niveles máximos, de acuerdo con la normativa europea (recomendación de la Comisión Europea de 21 de febrero de 1990, 90/143/Euratom), de 200 Bq/m3 en viviendas nuevas, y de 400 en antiguas. ¿A qué se debe esa diferencia de límites máximos admitidos entre EEUU y Europa? Pues a un problema habitual en toxicología: se desconoce exactamente cual es la dosis máxima que no produce efectos a largo plazo sobre la salud. También a una cuestión constructiva y económica: en EEUU muchas viviendas unifamiliares son de madera y, si en viviendas antiguas europeas se bajasen los límites de radón, habría que tomar medidas costosas. Y esas medidas, en el caso de edificios públicos, las tendría que pagar el estado.

Conclusiones

Tras mediciones en una vivienda con el detector profesional Rstone Pro (ver mediciones) se concluye que en el caso de la vivienda analizada, unifamiliar adosada esquinera situada en zona basáltica, la concentración media de radón, con ventilación diaria, es de 60-75 Bq/m3.Con ventilación continua (garage) es de 30-40 Bq/m3, mientras que sin ventilación llega a más de 200 Bq/m3. Todo ello, independientemente de los materiales de acabado de las paredes y techo y del terreno sobre el que se asienta la vivienda.

Aunque los resultados no son generalizables a otro tipo de viviendas, ni a viviendas asentadas en otras zonas, o construidas con otros materiales. Resulta claro que es necesario ventilar bien la vivienda al menos una vez al día, independientemente de la zona y los materiales de construcción utilizados.

En la actualidad prosigo las medidas a más largo plazo para afianzar los valores medios, con la intención de ampliar a otras viviendas y otras zonas mediante detectores tipo electrete en el futuro.

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