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¿Somos animales de granja?

Se puede decir que vivimos entre cuatro paredes y comemos pienso ¿somos como los animales de granja? Si lo pensamos bien, los animales de granja tienen su vida organizada en función de la producción, viven estabulados o en jaulas y comen lo que les echan.  Quizás nuestra realidad no es tan distinta.

gallinas
gallinas

Estamos alejados de la naturaleza y los ritmos naturales, como los animales de granja. Imaginemos una granja de pollos, vacas, o de cualquier otro animal: un corredor con los animales en sus compartimentos a ambos lados.  Igual que una calle con los edificios a los dos lados y las personas clasificadas en nuestros pisitos o casas. Y tanto los animales de granja como casi todos nosotros vivimos alejados del orden natural: del contacto con la tierra, el sol y el aire puro.

Los animales estabulados y que viven en granjas son los únicos que comen alimentos diferentes de los que comerían si vivieran en la naturaleza. Habitualmente son alimentados con piensos artificiales, llenos de productos químicos, recibiendo elevadas dosis de antibióticos, hormonas y vacunas para manipular su productividad. Estos animales viven la mitad de años que los mismos animales viviendo en condiciones naturales, no porque se sacrifiquen para su consumo sino porque el deterioro que sufren acorta y deteriora sus vidas significativamente.

¿Qué debería comer el animal humano?

A pesar de tantas dietas y teorías de la alimentación existentes, no sabemos qué debería comer el animal que somos nosotros, los humanos.

  • Todas las dietas están de acuerdo en que son adecuadas  frutas, verduras, hortalizas, frutos secos, semillas, legumbres, cereales, germinados… Y sin manipulaciones genéticas, productos químicos ni procesos industriales (enlatados, envasados, esterilizaciones, aditivos de todo tipo, etc.).
  • Pero todas las dietas no están de acuerdo en la conveniencia de comer:  huevos, lácteos, carne, pescado, sal, azúcar, harinas refinadas y alcohol. Es evidente que podemos comerlos, ya que lo hacemos, al igual que podemos comer productos cocinados a pesar de la desnaturalización que sufren, animales muertos, derivados del petróleo, productos de síntesis, alimentos vegetales con genes animales, irradiados  y cualquier disparate de la gran variedad de transgresiones a las que ya estamos acostumbrados. Hasta el agua, elemento esencial, llega a nosotros completamente desvitalizada tras los procesos necesarios para hacerla apta para nuestro consumo.

Formidable capacidad de adaptación

Esta capacidad de digerir cualquier cosa nos ha permitido sobrevivir en cualquier clima y adaptarnos a casi todo a lo largo de nuestra historia.  Capacidad que tiene sus consecuencias y está directamente asociada a la aparición de las llamadas “enfermedades de la civilización”, que siempre van acompañadas de un modo de vida y alimentación artificiales.

Los biólogos y genetistas saben que nuestros cuerpos podrían vivir entre 130 y 150 años.  Las causas de que nuestra esperanza de vida sea 50 ó 60 años menor son variadas y algunas desconocidas, pero una de ellas es la alimentación totalmente desviada de lo natural.

Llamamiento a la conciencia

Os animamos a considerar el tipo de pienso con el que llenamos nuestras neveras y nuestros estómagos.  No es necesario comer sofisticadamente y cuanto más elaborado está un alimento, más destruidos están TODOS sus nutrientes y su energía vital.  Sencillamente se trata de ir recuperando una forma natural y simple de comer, con alimentos lo más naturales posible y lo menos procesados posible. Para cuidarse no es necesario complicar las cosas, sino simplificarlas.

¡¡Salud para todos!!

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