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Papel térmico en los tickets de la compra
Tickets: papel térmico con bisfenoles

El 90% de los recibos de papel térmico que nos entregan en supermercados, grandes superficies, tiendas, cajeros automáticos de bancos y de aparcamientos, tarjetas de embarque de aviones y barcos, entradas de cines u otros espectáculos (solamente por poner algunos ejemplos) tienen Bisfenol-A (BPA). Algunos sustituyen el BPA por Bisfenol-S (BPS), que también es un disruptor endocrino. El BPS es más caro pero da más duración a los recibos. De algunos otros papeles de impresión térmica ¡incluso se desconoce su composición! Si bien se puede elaborar papel térmico sin bisfenoles, como sucede en Japón, sale 4 veces más caro. Hay que señalar que este papel ha originado una contaminación apreciable en papeles reciclados y de WC (Liao y Kannan 2011)*2.

Las cantidades de estos disruptores endocrinos que contiene el papel térmico son muy elevadas, del orden de 13 g/kg (13 mg/g). Tanto, que son fácilmente detectables con pruebas caseras como la del cloruro férrico, como mostramos más abajo..

Estudio de migración

El BPA, BPS y otros disruptores que contienen estos recibos y tickets queda depositado en los dedos al tocarlos, o bien en los bolsillos o carteras, contaminando ropa, billetes de banco, etc. No se va al lavar las manos con jabón, puesto que son sustancias insolubles en agua. Se pueden eliminar sumergiendo los dedos en etanol durante 30 segundos. Pero si no se eliminan, permanecen en contacto con la piel durante varias horas.

El estudio efectuado en Dinamarca por Lassen, Nikkelsen y Brandt (2011)*1, indica que la exposición de los dependientes de supermercados que pasan su jornada laboral dando estos recibos a los clientes no es proporcional, sino que llega un momento en que la piel se satura y ya no aumenta la cantidad de BPA que retiene. Estos autores señalan que la migración del papel a los dedos aumenta con la sudoración y que los últimos estudios indican que un porcentaje de alrededor del 50% puede ser absorbido por el organismo a través de la piel, aunque no se ha establecido un porcentaje exacto.

Estos mismos autores concluyen que, incluyendo la absorción total de BPA procedente de otras fuentes, no se alcanza la DNEL (dosis que se considera que no provoca efectos sobre la salud, la próxima semana os detallamos cómo se consigue), aunque admite que en el caso de cajeros de supermercados, si la DNEL disminuyera por distintos factores, sí que se alcanzaría.

El problema es que no es fácil determinar con fiabilidad cuál es la dosis de una sustancia que no cause efectos dañinos en la salud. Se acepta como segura una dosis de 0.029 mg/kg/día de BPA (2011), aunque hay estudios que indican que podría ser menor.

Experimento para detectar bisfenol en el papel térmico

Las cantidades de estos disruptores endocrinos que contiene el papel térmico son muy elevadas, del orden de 13 g/kg (13 mg/g). Tanto, que son fácilmente detectables con pruebas caseras como la del cloruro férrico.

El cloruro férrico (cloruro de hierro III) reacciona con los fenoles cambiando su color, originalmente anaranjado como se aprecia en la foto, a azul, verde o púrpura. En la imagen, se está preparando la disolución patrón de cloruro férrico para las pruebas posteriores.

Disolución patrón de cloruro férrico para las pruebas posteriores.
Preparando el experimento del cloruro férrico

En la imagen 1 se acaba de depositar una gota de solución de cloruro férrico en distintos papeles. En la imagen 2 han transcurrido unos minutos.

De arriba a abajo y de izquierda a derecha: entrada de cine, papel blanco normal, dos recibos distintos de supermercado y de una tienda, etiqueta de equipaje facturado. Puede apreciarse el cambio de color en todos los casos, excepto, claro está, en el papel blanco normal que sirve de testigo.

Imagen 1: Echamos una gota de cloruro férrico para ver cómo reaccina en el papel
Imagen 1
Imagen 2: Prueba transcurridos unos minutos
Imagen 2

Misma prueba anterior, pero frotando durante un minuto un bastoncillo de algodón empapado en etanol sobre el papel. Una vez seco, se echan 4-5 gotas de la solución de cloruro férrico. Puede apreciarse mejor el resultado positivo en todos los casos (menos en el de la izquierda que, como ya se ha mencionado, es papel blanco normal como testigo).

Imagen 3: El cloruro férrico se ha frotado con un bastoncillo, obteniendo el mismo resultado
Imagen 3

Esta vez la prueba se ha hecho sobre una tarjeta de embarque. El resultado es muy claro también, como en el caso de la etiqueta de equipaje facturado.

Hacemos la prueba en una tarjeta de embarque, comprobando que también contiene BPA
Prueba tarjeta de embarque

Bibliografía

*1 – Lassen C., Nikkelsen S.H. y Brandt U.K., 2011, Migration of bisphenol A from cash register receipts and baby dummies, en el Survey of chemical substances in consumer products No.110, 2011, de la EPA del Ministerio Danés del Medio Ambiente

*2 -Liao, C & Kannan K., 2011, Widespread occurrence of bisphenol-A in paper and paper products: Implications for human exposure, en Environmental Science and Technology 45 (21), 9372–9379

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