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Piedras engarzadas en los molinos

Los primeros molinos de cereales caseros Komo de los años 70 tenían las piedras atornilladas o pegadas a la tolva y a la carcasa del propio molino.

Peter Koild y Wolfgan Mock, los creadores de Komo, se dieron cuenta de los problemas que ésto ocasionaba: debido a la tracción se producían movimientos de los tornillos insertados en la madera, dando lugar a pequeños cambios en la posición de las piedras que impiden que friccionen bien.

Así que estuvieron estudiando una alternativa al tradicional método de atornillar las piedras.  Y en 1978 cambiaron el sistema de sujeción de las piedras para engarzarlas mediante un aro de polipropileno.

Los motivos que determinaron el cambio fueron:

  • Movimiento y desajustes: las piedras atornilladas a la madera de la carcasa y de la tolva sufren el movimiento continuo causado por el rozamiento de las piedras. Esa vibración hace que los tornillos creen holgura y se desajusten en sus inserciones en la madera. Esto tiene dos consecuencias:
  • Favorecer un espacio adecuado para el crecimiento de gérmenes.
  • Las piedras mal ajustadas producen un rozamiento inadecuado que las desgasta y hace que el grano no se pueda moler finamente. Este frecuente problema inutiliza los molinos con piedras atornilladas.
  • Condiciones que favorecen la proliferación de mohos, hongos y bacterias: todos los cereales y granos tienen un grado de humedad (por ejemplo, el trigo contiene un 13% de humedad) en forma de agua y en forma de aceite en el germen. Este grado de humedad en contacto con la porosidad de la madera reúne las condiciones idóneas para la proliferación de bacterias, hongos y mohos. El problema se incrementa debido a que los orificios y ranuras de los tornillos son habitáculos perfectos para el acúmulo de harina y humedad, convirtiéndose en reservorio de microorganismos que encuentran aquí un medio ideal para su crecimiento y reproducción.
  • Calor: toda molienda tiene un grado de calor debido al rozamiento y presión entre las piedras y el grano. Ese calor hace que la madera se caliente y se dilate ligeramente y cuando se enfría se contrae. Ese calor contribuye a los desajustes en la madera, los tornillos y la piedra. Y crea un medio más propicio a la proliferación de microorganismos.
  • Pegamentos de fuerte adhesividad: para mantener la fuerza de la fricción se necesitan pegamentos fuertes. El calor de la molienda puede favorecer el paso a la harina de partículas tóxicas de los pegamentos.

Por esta razón, en Komo buscaron una solución para alargar la vida de los molinos, intentando minimizar los desajustes debidos a la fricción de las piedras. Fueron perfeccionando el sistema hasta conseguir una cámara que contiene las piedras sin que les afecte lo más mínimo la fricción y manteniéndolas siempre estables y sin desajuste alguno.

Este sistema de engarce en polipropileno  no supone ningún problema de toxicidad, al no precisar pegamentos y ser un material totalmente inocuo para nuestra salud.  Además de que la harina apenas tiene contacto con él.

Esta es la razón por la que en muchos molinos no se pueda conseguir harina fina y las piedras se desgastan de forma inadecuada. En los molinos Komo no existe esta posibilidad, asegurándose de este modo una molienda tan fina como se quiera.

2 comentarios en “Piedras engarzadas en los molinos

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