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Cómo proteger el paladar de tu bebé

alimentación saludable niños
La alimentación de tu bebé es vital para su futuro desarrollo

Los primeros alimentos y experiencias que tiene un bebé con la alimentación marcarán sus futuros hábitos. La fase de experimentación de un bebé con la comida suele ir desde los (+/-) seis meses hasta aproximadamente los dos años y medio.

Esto quiere decir que en estos primeros años su paladar, gustos, sabores e inclinaciones alimenticias se van definiendo siendo una etapa muy importante en la que protegerlos.

La importancia de la alimentación en tu bebé

Si nos vamos más atrás aún, hay teorías y estudios que afirman que el paladar del bebé se va formando antes de nacer, desde que está en el vientre materno y luego durante la lactancia. El bebé va registrando los sabores de los alimentos que toma la madre, es decir, la comida que tú comas y disfrutes ayudará a formar los gustos y preferencias alimentarias de tu bebé años después.

Muchas madres me consultan sobre la alimentación de sus hijos más mayores que apenas comen, no tocan las verduras o no quieren probar nada nuevo. Aunque todo esto es remediable, la clave si pudiéramos volver atrás, sería haber protegido y desarrollado el paladar del bebé en la etapa más temprana. Por esta razón me encanta trabajar con madres y padres en la etapa de introducción de alimentos, y la fase de experimentación del bebé. Se trata de una inversión que previene problemas en el futuro, se siembra algo que se aprecia en su totalidad cuando los niños tienen 4 ó 5 años, entonces se ve claramente cómo su paladar está fuera de lo común.

  • Cuidar tu alimentación durante en el embarazo y lactancia

¿Conoces la regla del 80%-20%? Esto quiere decir que lo importante no es tener una dieta perfecta al 100% sino que el 80% de tus elecciones alimentarias sean sanas el 20% son las pequeñas excepciones que haces de vez en cuando. Asegúrate de incluir alimentos frescos, sabores astringentes, tomar la menos azúcar posible y que tu alimentación sea tan variada y sana como la que te gustaría que tuviera tu hijo algún día.

  • Observa tu actitud general hacia la comida

Reflexiona acerca de cómo fue tu propia experiencia con la comida. ¿Cómo era para ti comer en familia? ¿Tienes bueno hábitos en general con la comida o eres bastante desastre? ¿Disfrutas? ¿Te da miedo o ansiedad el tema de la alimentación? El hacer esta autorreflexión te puede ayudar a ver en qué áreas puedes ir mejorando, qué hábitos puedes ir forjando. Aunque haya cosas que no puedas cambiar, el simple hecho de observar tu dinámica con la comida te ayudará.

  • Incluye a tu bebé en los momentos de comer desde el comienzo

Desde el primer día de su vida, un bebé está observando. Esta es su forma de aprender. Sus padres y otros adultos pueden decir muchas cosas, ofrecerle muchas lecciones pero lo que se queda grabado en el bebé, y más tarde en el niño, es el comportamiento del adulto y  lo que siente respecto a un tema. En este caso, lo que su madre y padre sienten respecto a la alimentación. Por eso una de las lecciones más bonitas que se le puede ofrecer a un bebé-niño es comer en familia.

Aunque él/ella aún no coma, por decirlo así, ten por seguro que está observando,  ¿es un contexto agradable? ¿se disfruta en familia?

Más tarde, cuando coma sólidos, en vez de darle de comer intentemos comer con el bebé, porque aprenden que su alimentación debe ser variada viendo a su familia haciéndolo. Aprenden a disfrutar viendo a su familia disfrutar.

  • No darle NINGÚN alimento procesado

Durante los primeros 4 – 6  meses de experimentación con la comida, hasta que cumpla 1 año aproximadamente, no darle nada que no sea un alimento natural, (nada es nada). Ya no soy muy extremista, veo que la flexibilidad funciona mucho mejor que ser demandantes con nosotros mismos y los cambios de alimentación, pero en esta fase hago la excepción. Este es el momento para ser impecable y extremista. Nunca desde el miedo ni la exigencia, sino sabiendo que es sólo una etapa en la que proteges a tu bebé. Ya habrá tiempo para ofrecerle al peque pan, galletas, bollos y las demás cosas en paquetitos que existen en nuestro entorno. Pero ahora, no es el momento.

  • No añadir sal ni ningún edulcorante a nada de su comida

Ni una pizca durante los primeros 4-6 meses de comer sólidos. Todos los bebés nacen con un paladar “virgen” y no han definido aún lo que es rico o no rico, soso o no soso. Su paladar está preparado para apreciar los sabores de los alimentos naturales tal cual, y muchas veces los padres añadimos sal o azúcar a las cosas pensando que así se lo comerán mejor. Este hábito modifica sus papilas gustativas y les lleva a aprender, demasiado temprano, a buscar sabores acentuados en vez de desarrollar el gusto por la comida al natural.

La primera etapa de alimentación del bebé es mucho más importante de lo que se cree, por eso el trabajo de los padres será por una parte proteger el paladar de sus hijos en esta temprana edad y a la vez desarrollarlo.

Esto último es lo que permite que un bebé en sus primeros años haya experimentado con una amplia gama de sabores (no sólo dulce y salado), texturas y  presentaciones. Esta protección y desarrollo del paladar debe hacerse en un contexto relajado, cuidando las expectativas de los padres, y observando al bebé para hacerlo siempre desde el respeto.

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