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Guía práctica de complementos alimenticios: ¿cuándo y por qué pueden ser necesarios?

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En los últimos años, hemos visto un auge notable de los complementos alimenticios y del autocuidado nutricional. Cada vez más personas buscan complementar su alimentación para sentirse con más energía, reforzar sus defensas o mejorar su bienestar general. Este interés muestra una transformación en la manera en que nos relacionamos con la salud: somos más conscientes, pero también estamos expuestos a un exceso de información sobre nutrición, no siempre rigurosa ni beneficiosa.

Además, nuestra vida moderna también ha cambiado mucho respecto a décadas atrás. Comemos fuera con frecuencia, tenemos menos tiempo para cocinar y a menudo sufrimos estrés físico y mental continuado. Por eso, aunque la base siga siendo una alimentación equilibrada, la complementación puede ser un apoyo útil cuando ciertas necesidades nutricionales no se cubren solo con la dieta.

En esta guía práctica te cuento cuándo pueden ser necesarios y cómo usarlos de manera segura y consciente. La clave es comprender que los complementos alimenticios apoyan, pero no sustituyen a una alimentación y a hábitos saludables.

¿Qué son los complementos alimenticios?

Los nutrientes (micro y macro) son el combustible que permite al organismo realizar todas sus funciones y mantenernos con vida. En ese contexto aparecen los complementos alimenticios, productos diseñados para complementar (que no sustituir) la dieta habitual. Suelen contener vitaminas, minerales, aminoácidos o extractos vegetales en concentraciones que, en ocasiones, serían difíciles de alcanzar solo mediante la alimentación. Están pensados para cubrir necesidades específicas del organismo en momentos concretos.

Aun así, es fundamental tener en cuenta que tanto la falta como el exceso de nutrientes pueden ser perjudiciales; por eso existen valores de referencia, como la ingesta nutricional de referencia (INR), que indican las cantidades diarias recomendadas según la edad, el sexo o determinadas situaciones fisiológicas.

Diferencias entre complemento y medicamento

  • Complemento alimenticio: producto destinado a complementar la dieta habitual y que concentra nutrientes específicos en forma de cápsulas, polvos o líquidos. Ejemplo: vitamina D, omega 3, magnesio. Su función es mantener el bienestar y apoyar el equilibrio natural del organismo, pero no sustituye una dieta equilibrada ni actúa como medicamento.
  • Medicamento: sustancia o combinación de sustancias que previene, trata o cura una enfermedad o estado patológico. Requieren de autorización sanitaria antes de su comercialización.

La complementación no es una solución milagro ni la píldora mágica para todo. Su función es apoyo, especialmente cuando la alimentación no alcanza ciertos nutrientes por distintos motivos: dietas restrictivas, etapas de mayor estrés, envejecimiento o cambios estacionales.

Cada persona es diferente. Lo que una persona necesita, otra puede no necesitarlo, por eso es fundamental considerar: la edad, sexo, estilo de vida y actividad física, condiciones de salud y dieta habitual.

Esto significa que no hay un complemento alimenticio universal y que cada pauta debe adaptarse a la situación concreta.

Estos son algunos de nuestros complementos alimenticios favoritos que encontrarás en Conasi:

¿Por qué es importante y cuándo pueden ser necesarios los complementos alimenticios?

Aunque la idea de que una dieta equilibrada debería cubrir todas nuestras necesidades nutricionales sigue siendo válida, en la práctica actual no siempre resulta tan sencillo.

Nuestro estilo de vida, marcado por el ritmo acelerado, las comidas improvisadas, el estrés y la falta de tiempo para cocinar, hace que dependamos con mayor frecuencia de alimentos ultraprocesados o pobres en nutrientes. Este patrón, cada vez más común, no solo reduce la calidad de la dieta, sino que también tiene consecuencias claras sobre la salud. La evidencia científica señala que un consumo elevado de productos procesados se relaciona con déficits nutricionales y con un funcionamiento metabólico menos eficiente. Además, este tipo de alimentación contribuye al aumento de la obesidad debido al exceso de calorías, azúcares añadidos y grasas poco saludables, y se ha asociado a un mayor riesgo de enfermedades crónicas, alteraciones en el microbioma intestinal e incluso a posibles efectos negativos sobre la función cognitiva.

A ello se suma que algunos cultivos actuales parecen contener menores niveles de micronutrientes esenciales en comparación con décadas pasadas, lo que dificulta aún más alcanzar ciertos nutrientes únicamente a través de la alimentación.

En este escenario, los complementos alimenticios pueden convertirse en un apoyo útil (siempre entendida como un complemento, no un sustituto de una alimentación equilibra y densa a nivel nutricional) para ayudar a cubrir necesidades puntuales. Prestar atención a las señales del cuerpo y adaptar la nutrición a cada etapa vital permite decidir cuándo puede ser beneficioso recurrir a determinados complementos.

¿En qué momentos son más indicados los complementos alimenticios?

Cambios estacionales (otoño e invierno)

Con la llegada del otoño y el invierno, tanto el entorno como nuestros hábitos diarios se transforman. La reducción de horas de luz y el clima más frío hacen que pasemos menos tiempo al aire libre, lo que puede disminuir la exposición solar y, con ello, los niveles de vitamina D.

Durante estos meses también es habitual que las defensas bajen ligeramente, aumentando la vulnerabilidad frente a resfriados y otras infecciones. El cansancio físico y mental se vuelve más frecuente debido a los días más cortos, y no es raro experimentar variaciones en el estado de ánimo, como apatía, irritabilidad o sensación de energía baja.

En estos meses fríos, puede resultar útil un pequeño apoyo nutricional para adaptarse mejor a los cambios estacionales. Nutrientes como la vitamina C, la vitamina D, el zinc o ciertos probióticos pueden contribuir al funcionamiento normal del sistema inmunitario y ayudar a mantener el bienestar general.

Momentos vitales concretos

Algunos momentos de la vida requieren más atención nutricional:

  • Periodos de estrés prolongado: el cuerpo incrementa el uso de vitaminas del grupo B, magnesio y antioxidantes, entre otros, lo que puede elevar sus requerimientos.
  • Etapas de mayor exigencia física o mental: deportistas y personas con alta actividad física diaria o épocas de estudio intenso pueden necesitar un aporte adicional de ciertos micronutrientes. Entre los más implicados se encuentran las vitaminas A, D, E y K, el hierro y algunas vitaminas del grupo B.
  • Dietas vegetarianas y veganas: este tipo de alimentación, aunque saludable cuando está bien planificada, puede dificultar la obtención de ciertos micronutrientes. Entre las carencias más frecuentes se encuentran la vitamina B12, el hierro, el omega3, el zinc, el yodo y el calcio, por lo que en algunos casos puede ser recomendable valorar complementos específicos.
  • Procesos de desequilibrios o patologías digestivas / dietas restrictivas por motivos clínicos: afecciones como gastritis crónica, síndrome de intestino irritable, Crohn, colitis ulcerosa o situaciones que limiten grupos de alimentos pueden alterar la absorción y disponibilidad de nutrientes clave. En estos casos, la supervisión profesional es fundamental.
  • Convalecencias o periodos de baja energía: durante la recuperación de enfermedades, infecciones o intervenciones quirúrgicas, el cuerpo necesita mayores cantidades de ciertos nutrientes para reparar tejidos y recuperar niveles de energía.
  • Envejecimiento o personas mayores: con la edad disminuye la capacidad de absorber nutrientes como la vitamina B12, la vitamina D, el calcio u omega3, lo que puede requerir un apoyo externo.
  • Embarazo y lactancia: se trata de una etapa en la que la demanda nutricional y fisiológica de la mujer aumenta significativamente. Entre los complementos más habituales se encuentran la vitamina D, el hierro, la vitamina C, ácido fólico y el calcio. Se recomienda, en cambio, evitar el aceite de hígado de bacalao y los complementos que contengan vitamina A en forma de retinol, debido al riesgo que puede suponer en el embarazo.

Tipos de complementos

Pueden encontrarse en múltiples formatos (desde comprimidos, cápsulas y gotas, hasta polvos, geles o bebidas) lo que permite adaptar su uso a las preferencias y necesidades de cada persona. Además, pueden presentarse como ingredientes individuales o como combinaciones diseñadas para objetivos concretos.

Entre las categorías más habituales se encuentran:

  • Vitaminas: Incluyen tanto vitaminas individuales como complejos multivitamínicos. Suelen abarcar vitaminas como la A, C, D y E, además de diversas vitaminas del grupo B (como riboflavina, ácido fólico, biotina o B12). Estas sustancias participan en funciones esenciales como la inmunidad, la producción de energía o el mantenimiento de tejidos.
  • Minerales y oligoelementos: Entre los más utilizados destacan el hierro, el calcio, el magnesio, el zinc, el yodo o el selenio, cada uno con papeles clave en el metabolismo, la contracción muscular, el sistema inmunitario o la salud ósea.
  • Aminoácidos: Actúan como bloques básicos para formar proteínas. Se utilizan tanto aminoácidos aislados (como la Lglutamina o la lisina) como combinaciones específicas, ya que pueden apoyar procesos como la recuperación muscular o la síntesis de neurotransmisores.
  • Probióticos: Son microorganismos vivos (principalmente lactobacilos y bifidobacterias) que contribuyen al equilibrio del microbioma intestinal. Los probióticos e emplean no solo para apoyar la salud digestiva, sino también para reforzar la barrera inmunológica y la salud a nivel sistémico.
  • Extractos de plantas y compuestos vegetales: Provienen de partes de plantas como raíces, hojas, flores, algas u hongos. Ejemplos habituales son la cúrcuma, la ashwagandha, la equinácea, el té verde, el ginkgo o la astaxantina. Suelen emplearse por sus propiedades antioxidantes, adaptógenas o digestivas, entre otras.
  • Ácidos grasos: Incluyen compuestos como el omega3 (EPA y DHA) o el omega6 gammalinolénico. Participan en la función celular, el equilibrio inflamatorio y la salud cardiovascular y hormonal.
  • Otros compuestos: También existen complementos basados en sustancias que el cuerpo produce de forma natural, como la coenzima Q10, la Lcarnitina, la melatonina, el colágeno o el ácido hialurónico, así como enzimas digestivas o fibras alimentarias como la oligofructosa.

Estos ingredientes pueden tener origen vegetal, animal o sintético, lo que amplía enormemente la variedad disponible y permite ajustar la elección según la dieta y las preferencias personales.

Claves para un uso consciente de los complementos alimenticios

  • Elegir bien el producto: busca marcas de confianza, certificaciones y calidad garantizada.
  • Leer etiquetas: revisa la dosis, la forma del nutriente y posibles interacciones.
  • No sobre dosificar: más no siempre es mejor; los excesos pueden ser dañinos.
  • Priorizar calidad y asesoramiento: consulta con un profesional de la salud antes de iniciar la toma. Es necesario el asesoramiento para personalizar las dosis/producto según carencias y necesidades reales.
  • Integrar los complementos en un estilo de vida saludable: como comentaba al inicio, los complementos “complementan”, no sustituyen por lo que hay que priorizar hábitos como una alimentación equilibrada, ejercicio, buen descanso y manejo del estrés.

La complementación es una herramienta útil en nuestra vida moderna, pero no sustituye una alimentación equilibrada ni hábitos saludables. Su función es apoyar al cuerpo en momentos de mayor necesidad, adaptándose a cada etapa de la vida y situación individual. Un uso consciente, planificado y de calidad garantiza que los complementos realmente contribuyan al bienestar. 

Preguntas frecuentes sobre complementos alimenticios

¿Cuándo es más recomendable empezar a suplementarse?

Cuando hay cambios estacionales, estrés prolongado, dietas restrictivas, embarazo y lactancia o periodos de convalecencia. Siempre a valorar de forma individualizada.

¿Es necesario suplementarse en otoño e invierno?

No siempre, pero es frecuente necesitar apoyo de vitamina D, antioxidantes y micronutrientes para mantener defensas y energía.

¿Se puede tomar suplementación todo el año?

Sí, si es segura y está indicada. Algunos suplementos, como multivitamínicos u omega 3 por ejemplo, pueden tomarse de manera continua según necesidades individuales.

¿Es mejor tomar suplementos de forma puntual o continua?

Depende tanto del objetivo como de la situación personal. Hay suplementos que se utilizan de manera puntual, y otros, en cambio, pueden requerir un uso continuado, especialmente cuando existe un déficit confirmado o una necesidad crónica. Aun así, salvo en aquellos casos en los que un profesional indique que es necesario mantener la suplementación a largo plazo, suele ser recomendable hacer descansos periódicos. Esto permite evitar acumulaciones innecesarias, valorar si el suplemento sigue siendo útil y preservar el equilibrio entre nutrientes y cofactores.

¿Es normal no notar nada aunque el suplemento funcione?

Sí. Muchos nutrientes actúan a nivel celular y no producen sensaciones perceptibles. Pero eso no significa que no estén cumpliendo su función.

¿Los suplementos caducan de verdad o es solo una fecha orientativa?

Sí caducan. Por lo general, no es dañino para la salud tomar un suplemento después de la fecha de caducidad. Sin embargo, ya no se puede garantizar la presencia de la cantidad indicada de nutrientes.

¿Cuánto tiempo hay que tomar un suplemento para ver resultados?

Depende del nutriente, del objetivo y de tu línea base. Algunos efectos son casi inmediatos; otros requieren semanas o incluso meses.

¿Puedo tomar el mismo suplemento todo el año?

Algunos sí (como la vitamina D si te lo indica un profesional), otros conviene ajustarlos por estaciones o necesidades específicas.

¿Los tiene que recetar el médico?

Para tomar suplementos alimenticios no es necesaria la receta médica. No obstante, aunque los suplementos alimenticios no son medicamentos, requieren de un uso apropiado y responsable.

¿Puedo tomarlos por mi cuenta?

Es recomendable que siempre consultes con un profesional de la salud antes. En particular, si padeces alguna enfermedad, si tomas medicación, si estás embarazada o en lactancia o si tienes previsto someterte a una cirugía.

¿Puedo tomar varios suplementos a la vez?

Sí, pero hay que tener en cuenta interacciones y dosis máximas. Lo ideal es planificación profesional.

Referencias bibliográficas

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Mireia Velasco - Publicaciones
Dietista, naturópata y PNI. Te acompaño a reconectar con tu salud sin dietas ni extremos. Autora de Acaba con el SIBO.

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