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Inflamación crónica: causas, síntomas y diagnóstico

¿Qué es la inflamación crónica?

La inflamación es un proceso que nuestro sistema inmunitario pone en marcha con la finalidad de frenar el avance del daño y, posteriormente, restaurar el tejido y eliminar los residuos. Nuestro sistema inmunitario crea inflamación para proteger al cuerpo de infecciones, lesiones o enfermedades. Como parte de la respuesta inflamatoria, el cuerpo aumenta su producción de glóbulos blancos, células inmunes y sustancias llamadas citocinas que ayudan a combatir las infecciones.

Sin inflamación no podríamos recuperarnos de muchas afecciones habituales y recurrentes. Pero cuando la inflamación persiste en el tiempo más allá de lo necesario y deja de responder al propósito reparador, se vuelve destructiva. En estos casos hablamos de inflamación crónica, un proceso mucho más complejo que acaba convirtiéndose en una disfunción en sí misma que facilita la aparición de algunas patologías crónicas.

Tipos de inflamación

De esta manera, la inflamación se clasifica en dos tipos principales:

  • Inflamación aguda: generalmente ocurre durante un período corto de tiempo. Los síntomas aparecen rápidamente y lo habitual es que se resuelva en horas, días o semanas. Este tipo de inflamación lo que hace es ayudar al cuerpo a recuperar el estado previo a una lesión o afección. Ahora bien, cuando esta respuesta persiste, tiene lugar la inflamación crónica. 
  • Inflamación crónica o inflamación de bajo grado: es una forma más lenta y generalmente menos severa de inflamación, que suele durar más de seis semanas. Puede ocurrir incluso cuando no hay lesiones, y no siempre termina cuando la enfermedad o lesión se cura. Este tipo de inflamación deja el cuerpo en un estado constante de alerta que, con el tiempo, puede provocar un impacto negativo en los tejidos, órganos y sistemas. 
Inflamación crónica - medidor de glucosa junto a piezas de fruta
La diabetes está estrechamente ligada con la inflamación prolongada.

Síntomas de la inflamación crónica

La inflamación aguda a menudo causa síntomas notables, como dolor, enrojecimiento o hinchazón. Pero los síntomas de inflamación crónica suelen ser más sutiles, difusos y engañosos, y pueden afectar a varios tejidos a la vez. Por ello recibe el nombre de inflamación crónica o inflamación de bajo grado (IBG). En ella participan otro tipo de agentes inmunitarios y es consecuencia de alteraciones complejas del metabolismo celular: oxidación, fallos en las mitocondrias, aparición de productos de glicación. Esto provoca que fácilmente se pase por alto.

  • Síntomas de inflamación aguda:
    • Calor
    • Dolor
    • Enrojecimiento
    • Hinchazón
    • Pérdida de función
  • Síntomas de inflamación crónica:
    • Fatiga constante
    • Insomnio
    • Depresión, ansiedad y otros trastornos del estado de ánimo
    • Problemas gastrointestinales, como estreñimiento, diarrea y reflujo ácido
    • Úlceras en la boca
    • Fiebre
    • Erupciones
    • Aumento de peso
    • Infecciones frecuentes
    • Dolor corporal

Estos síntomas pueden variar de leves a severos y durar varios meses o incluso años.

Inflamación crónica - rompecabezas de madera
Existe relación entre inflamación crónica y pérdidas de memoria y razonamiento.

¿Cómo afecta la inflamación crónica al cuerpo?

La inflamación se encuentra en el origen de toda enfermedad. 

Cuando tiene lugar una inflamación crónica, la respuesta inflamatoria del cuerpo acelera el envejecimiento y puede eventualmente comenzar a dañar células, tejidos y órganos sanos, afectando distintos sistemas. Con el tiempo, esto puede provocar daños en el ADN, muerte tisular y cicatrices internas. Todos estos puntos están relacionados con el desarrollo de varias enfermedades. Por este motivo, esta situación mantenida en el tiempo promueve enfermedades degenerativas (1), (2), (3), (4), (5), (6) como:

  • Enfermedades cardiovasculares
  • Diabetes
  • Obesidad
  • Estrés y depresión
  • Deterioro cognitivo
  • Hígado graso
  • Pérdida de masa muscular
  • Osteoporosis
  • Fibromialgia
  • Enfermedad renal
  • Cáncer

¿Qué causa la inflamación crónica?

Pero antes de llegar a la enfermedad crónica, hemos ido preparando el terreno con una dieta y hábitos inadecuados. Vale la pena conocer cuáles son los factores pro-inflamatorios para evitarlos.

En el origen de la inflamación crónica pueden estar involucrados distintos factores (7), (8), (9), (10):

  • Ciertos medicamentos.
  • Exposición a toxinas que el cuerpo no puede eliminar fácilmente.
  • Episodios recurrentes o no tratados de inflamación aguda.
  • Envejecimiento: con el paso de los años se observa un aumento de las citoquinas inflamatorias sin necesidad que haya enfermedad asociada. Ello es debido a que a medida que envejecemos los tejidos acumulan daño oxidativo y disfunciones en las mitocondrias, por lo que pierden capacidad de regeneración. Además, con la edad también disminuyen los niveles de hormonas sexuales, que tienen un papel importante en la modulación de la respuesta inflamatoria.
  • Obesidad: el tejido adiposo o graso es considerado actualmente un órgano endocrino, dado que segrega hormonas y proteínas, como las citoquinas inflamatorias, inductoras de respuesta inflamatoria.
  • Diabetes: el aumento de azúcar en sangre o hiperglucemia diabética, al ocasionar productos de glicación, es un perpetuador de la inflamación. A su turno, la inflamación crónica promueve asimismo la diabetes, generando así un círculo vicioso.
  • Alimentación inflamatoria: una alimentación con exceso de calorías, grasas saturadas y con una alta carga glucémica es uno de los factores más claramente asociados al incremento de la inflamación crónica, sobre todo si se asocia a la obesidad y a la diabetes.
  • Sedentarismo: contribuye directamente al desarrollo de la inflamación crónica y sus enfermedades asociadas, de modo que estar sentado es un importante factor no dietético que puede promover la inflamación (11), (12).
  • Tabaquismo: los productos de combustión del tabaco inducen la inflamación y la oxidación.
  • Alcohol.
  • Estrés (físico y psicológico): no solo el estrés psicológico, también el físico perpetúa la inflamación crónica. El aumento mantenido de la hormona cortisol, factor característico del estrés, se asocia a un patrón alterado del sueño y a sobrepeso, dos factores que potencian aún más la cascada inflamatoria. Además,   el nervio vagal ha demostrado estar asociado en la modulación de la inflamación y la presencia de estrés ha evidenciado inhibir este mecanismo. 
  • Alteración del sueño: incluso en personas sanas la alteración del sueño incrementa los niveles de moléculas proinflamatorias, debido a la alteración del ritmo circadiano de la resolución inflamatoria. 
Inflamación crónica - muestras de sangre para analizar
Con un análisis de sangre es posible detectar inflamación.

¿Cómo se diagnostica la inflamación?

No existe una prueba única que pueda diagnosticar la inflamación o las afecciones que la causan. Según los síntomas, un médico puede realizar distintas pruebas para establecer un diagnóstico.

Análisis de sangre

Hay algunos llamados marcadores que ayudan a diagnosticar la inflamación en el cuerpo. Sin embargo, estos marcadores no son específicos, lo que significa que los niveles anormales pueden mostrar que algo está mal, pero no lo que está mal. Generalmente, cuando los médicos buscan inflamación, analizan algunos marcadores en la sangre, que incluyen:

  • Homocisteína.
  • TNF-α.
  • IL-6.
  • Proteína en suero electroforesis (PSE): se utiliza para confirmar la inflamación crónica. Mide ciertas proteínas en la parte líquida de la sangre para identificar cualquier problema. Demasiada o muy poca cantidad de estas proteínas puede indicar inflamación y marcadores de otras afecciones.
  • Proteína C reactiva (PCR): la PCR se produce naturalmente en el hígado en respuesta a la inflamación. Un alto nivel de PCR en la sangre puede ocurrir debido a varias afecciones inflamatorias. Si bien esta prueba es muy sensible a la inflamación, no ayuda a diferenciar entre inflamación aguda y crónica, ya que la PCR se encuentra elevada durante ambas. Los niveles altos combinados con ciertos síntomas pueden ayudar a hacer un buen diagnóstico.
  • Velocidad de sedimentación globular (VSG): esta prueba mide indirectamente la inflamación al medir la velocidad a la que los glóbulos rojos se hunden en un tubo de sangre. Cuanto más rápido se hundan, más probable es que se experimente inflamación. No obstante, esta prueba rara vez se solicita, ya que no ayuda a identificar causas específicas de inflamación. 

Otros análisis de sangre

Si un profesional de la salud sospecha que la inflamación puede ser debida a otros factores, como virus o bacterias, por ejemplo, puede solicitar la realización de otras pruebas específicas.

Inflamación crónica - un puñado de fresas
Las frutas y verduras deben ser la base de nuestra dieta.

Cómo revertir la inflamación de manera natural

En la medicina convencional, el médico puede indicar fármacos como la metformina, el ácido acetil salicílico (aspirina) y la pentoxifilina por su capacidad para modular la inflamación, aunque no están exentos de efectos secundarios e interacciones.

Aun así, vistos los factores asociados a la inflamación crónica o de bajo grado, hay mucho que hacer a través de la alimentación y el estilo de vida. 

    • Alimentación antiinflamatoria: priorizar alimentos naturales y vegetales, y reducir los ultraprocesados y refinados. 
    • Reducir el exceso de calorías: una dieta hipocalórica (si existe sobrepeso), facilita la producción de beta-hidroxibutirato, que bloquea el proceso inflamatorio y protege frente al cáncer, la demencia o la diabetes.
    • Cuidar la flora bacteriana: una flora intestinal saludable ha demostrado reducir la inflamación intestinal y general. 
    • Ayuno intermitente: además de seguir una dieta antiinflamatoria, puntualmente se puede recurrir al ayuno, que también induce a la producción de beta-hidroxibutirato, regulando la inflamación.
    • Realizar ejercicio físico regularmente: puede disminuir los marcadores inflamatorios y su riesgo de enfermedad crónica (13), (14).
    • Procurar un sueño de calidad: dormir las horas necesarias durante la noche es extremadamente importante. Los investigadores han descubierto que un sueño insuficiente favorece la inflamación (15), (16).
    • Suplementación natural: existen determinados suplementos que ayudan a reducir la inflamación, como la quercetina, la boswellia, la cúrcuma, el aceite de pescado o el magnesio, entre muchos otros.

Preguntas frecuentes sobre inflamación crónica

¿Qué es la inflamación crónica o de bajo grado?

Es un proceso complejo en el que la inflamación, como mecanismo de defensa y con propósito reparador, se mantiene por más tiempo del debido dando lugar a una disfunción en sí misma que facilita la aparición de algunas patologías crónicas.

¿Qué es la inflamación aguda?

Generalmente ocurre durante un período corto de tiempo, los síntomas aparecen rápidamente y lo habitual es que se resuelva en horas, días o semanas.

¿Qué factores favorecen la inflamación crónica?

Ciertos medicamentos, toxinas, obesidad, diabetes, alimentación inflamatoria, sedentarismo, tabaquismo, alcoholismo, estrés y alteración del sueño entre otros.

¿Qué enfermedades puede causar la inflamación crónica?

Enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad, estrés y depresión, deterioro cognitivo, hígado graso, pérdida de masa muscular, osteoporosis, fibromialgia, enfermedad renal o cáncer.

¿Con un análisis de sangre se puede diagnosticar inflamación?

Los marcadores en sangre que ayudan a evidenciar si hay inflamación en el cuerpo son: homocisteína, TNF-α, IL-6, electroforesis de proteínas séricas, proteína C reactiva, velocidad de sedimentación globular, etc. Hay que tener en cuenta que estos marcadores no son específicos.

¿Cuál es el tratamiento de la inflamación crónica?

Cambios en el estilo de vida (ejercicio físico regular, sueño de calidad, evitar estrés, etc.) y en la alimentación (dieta antiinflamatoria, ayuno, suplementación...). Además, en la medicina convencional se recetan fármacos como metformina, ácido acetil salicílico y pentoxifilina.

Referencias

(1) Coussens, L. and Werb, Z. (2002) «Inflammation and cancer«, Nature, 420(6917), pp. 860-867. doi: 10.1038/nature01322.

(2) Pearson, T. A., Mensah, G. A., Alexander, R. W., Anderson, J. L., Cannon, R. O., Criqui, M., Fadl, Y. Y., Fortmann, S. P., Hong, Y., Myers, G. L., Rifai, N., Smith, S. C., Taubert, K., Tracy, R. P. and Vinicor, F. (2003) «Inflammation and cancer«, Circulation, 107(3), pp. 499-511. doi: 10.1161/01.cir.0000052939.59093.45.

(3) Kolb, H. and Mandrup-Poulsen, T. (2009) «The global diabetes epidemic as a consequence of lifestyle-induced low-grade inflammation«, Diabetologia, 53(1), pp. 10-20. doi: 10.1007/s00125-009-1573-7.

(4) Gregor, M. and Hotamisligil, G. (2011) «Inflammatory Mechanisms in Obesity», Annual Review of Immunology, 29(1), pp. 415-445. doi: 10.1146/annurev-immunol-031210-101322.

(5) Slavich, G. and Irwin, M. (2014) «From stress to inflammation and major depressive disorder: A social signal transduction theory of depression.«, Psychological Bulletin, 140(3), pp. 774-815. doi: 10.1037/a0035302.

(6)  Tilg, H. and Moschen, A. (2010) «Evolution of inflammation in nonalcoholic fatty liver disease: The multiple parallel hits hypothesis«, Hepatology, 52(5), pp. 1836-1846. doi: 10.1002/hep.24001.

(7) Lee, J., Taneja, V. and Vassallo, R. (2011) «Cigarette Smoking and Inflammation«, Journal of Dental Research, 91(2), pp. 142-149. doi: 10.1177/0022034511421200.

(8) Ellulu, M. et al. (2017) «Obesity and inflammation: the linking mechanism and the complications«, Archives of Medical Science, 4, pp. 851-863. doi: 10.5114/aoms.2016.58928.

(9) Wang, H. (2010) «Alcohol, inflammation, and gut-liver-brain interactions in tissue damage and disease development«, World Journal of Gastroenterology, 16(11), p. 1304. doi: 10.3748/wjg.v16.i11.1304.

(10) Liu, Y., Wang, Y. and Jiang, C. (2017) «Inflammation: The Common Pathway of Stress-Related Diseases«, Frontiers in Human Neuroscience, 11. doi: 10.3389/fnhum.2017.00316.

(11) Yates, T. et al. (2012) «Self-Reported Sitting Time and Markers of Inflammation, Insulin Resistance, and Adiposity«, American Journal of Preventive Medicine, 42(1), pp. 1-7. doi: 10.1016/j.amepre.2011.09.022.

(12) Henson, J. et al. (2013) «Sedentary Time and Markers of Chronic Low-Grade Inflammation in a High Risk Population«, PLoS ONE, 8(10), p. e78350. doi: 10.1371/journal.pone.0078350.

(13) Pedersen, B. (2006) «The anti-inflammatory effect of exercise: its role in diabetes and cardiovascular disease control«, Essays in Biochemistry, 42, pp. 105-117. doi: 10.1042/bse0420105.

(14) Petersen, A. and Pedersen, B. (2005) «The anti-inflammatory effect of exercise«, Journal of Applied Physiology, 98(4), pp. 1154-1162. doi: 10.1152/japplphysiol.00164.2004.

(15) Mullington, J. et al. (2010) «Sleep loss and inflammation», Best Practice & Research Clinical Endocrinology & Metabolism», 24(5), pp. 775-784. doi: 10.1016/j.beem.2010.08.014.

(16) Hurtado-Alvarado, G. et al. (2013) «Sleep Loss as a Factor to Induce Cellular and Molecular Inflammatory Variations«, Clinical and Developmental Immunology, 2013, pp. 1-14. doi: 10.1155/2013/801341.

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