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¿Los fitoestrógenos son disruptores hormonales?

fitoestrogenos
La soja es la legumbre con mayor contenido en fitoestrogenos

Los fitoestrógenos son producidos en gran cantidad por las plantas como resultado de su metabolismo secundario. Algunos de estos compuestos son necesarios para diferentes funciones fisiológicas. Otros se originan como mecanismo de defensa ante diferentes estímulos y también en situaciones de estrés (estrés hídrico, infestaciones de nematodos, alta radiación solar …etc).

Los fitoestrógenos resultan de interés para nosotros porque son hormonas vegetales que ingerimos a través de los alimentos y tienen una estructura química muy semejante a los estrógenos que sintetizamos tanto hombres como mujeres. Los fitoestrógenos se unen a nuestros receptores estrogénicos y tienen efecto estrogénico débil, por lo cual estas moléculas intervienen en nuestra fisiología.

Es prácticamente inevitable no consumir fitoestrógenos casi a diario, puesto que se encuentran ampliamente distribuidos en los alimentos e incluso en algunas bebidas.  Contienen fitoestrógenos los frutos secos y semillas, las legumbres, frutas secas (dátiles, orejones, pasas), frutas (fresas, arándanos, frambuesas…), verduras (calabaza, brócoli, hinojo, col, cebolla…), hierbas aromáticas,  bebidas (vino, cerveza y whisky).

¿Qué son los estrógenos?

Los estrógenos son hormonas sexuales esteroideas (derivadas del colesterol). Se sintetizan principalmente en los ovarios, la placenta, las glándulas suprarrenales y en los testículos. En las mujeres cumplen funciones tan importantes como la regulación del ciclo menstrual y ser responsables del desarrollo del sistema reproductivo y de los caracteres sexuales secundarios.

Por otro lado, en los hombres participan en la espermatogénesis entre otras funciones, presentando niveles bastante más bajos que las mujeres, por ello se conoce a los estrógenos como las hormonas femeninas más importantes.

Cualquier sustancia química esteroidea o no, que presente actividad estrogénica se les puede llamar estrógenos. Por lo que, atendiendo a su origen, podemos clasificar los estrógenos en naturales y sintéticos:

  • Naturales: de procedencia animal o vegetal. Los primeros, son los secretados por los humanos y los animales. Los de origen vegetal son conocidos como fitoestrógenos y se encuentran en multitud de plantas.
  • Sintéticos: sustancias químicas que imitan a los estrógenos en su estructura, muy utilizados en medicina para tratar y paliar los efectos de la menopausia. Y otros que accidentalmente incorporamos a nuestro organismo, como el bisfenol A y los ftalatos.

Clasificación de fitoestrógenos

Así como los estrógenos son compuestos esteroideos, porque derivan del colesterol, los fitoestrógenos son no esteroideos. Los fitoestrógenos de mayor interés nutricional se clasifican en tres grupos:

  • Isoflavonas: los fitoestrógenos de mayor importancia al ser los más abundantes y los más potentes. Las concentraciones más elevadas se encuentran en la soja y algunos de sus derivados (harina, leche y tofu), y en menor cantidad en lentejas y garbanzos. Del grupo de isoflavonas, la genisteína y la daídzeina son los de mayor interés.
  • Lignanos: se encuentran en el segundo puesto de importancia tras las isoflavonas y son conocidos por su efecto antioxidante. Las semillas de lino son la principal fuente de estos compuestos fenólicos, seguidas desde lejos por las semillas de sésamo. También están presentes en multitud de alimentos pero en bajas concentraciones: en cereales como el trigo y la cebada, en el aceite de oliva, en frutas como cerezas, manzanas, peras, albaricoques secos, y en muchos otros vegetales (zanahoria, perejil, ajo…etc).
  • Cumestanos: son los fitoestrógenos de menor interés. Sus principales fuentes son las plantas de forraje como la alfalfa.
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Las leguminosas son fuente de fitoestrógenos

Mecanismos de acción de las isoflavonas

Las isoflavonas son las más potentes y se encuentran ampliamente distribuidas en la naturaleza, siendo los fitoestrógenos con mayor dedicación de estudio. Por tanto, nos centraremos en estos compuestos para comprender sus diferentes funciones.

Además de la acción hormonal que nos interesa, las isoflavonas han demostrado en varios estudios su papel en la mejora del perfil lipídico (reducción del colesterol) e incluso reducir el riesgo de cáncer de mama, sin embargo la evidencia sobre tales beneficios es inconsistente.

Acción sobre el receptor estrogénico

Las isoflavonas y en general, los fitoestrógenos tiene una estructura parecida a los estrógenos y se les conoce sobretodo por presentar una actividad estrogénica débil. Esto puede llevar a pensar erróneamente que actúan igual que ellos, pero no es tan sencillo.

Debido a la similitud estructural de las isoflavonas con el estradiol (forma más activa de estrógeno) tienen la capacidad de unirse a los receptores estrogénicos. Sin embargo su afinidad es bien distinta y los complejos resultantes de las uniones con los receptores también.

Para entender su acción sobre los receptores estrogénicos hay que saber antes que:

  • Existen dos tipos de receptores estrogénicos (RE): alfa y beta distribuidos de manera desigual por el organismo. Los receptores alfa se encuentran principalmente en el tejido mamario y en el útero mientras que los beta en el sistema nervioso, el hueso y en la pared cardiovascular.
  • El estradiol tiene afinidad similar por ambos receptores, mientras que las isoflavonas presentan una afinidad destacada por los RE beta aunque también pueden unirse a los receptores alfa.

Las isoflavonas pueden presentar actividad estrogénica y antiestrogénica dependiendo de diferentes factores: de los niveles de estrógenos endógenos, de los niveles tisulares de isoflavonas y tipo y tejido donde se encuentra el RE. De manera muy resumida y generalizada, las isoflavonas actuarían como agonistas de los estrógenos cuando hay concentraciones bajas y como antagonistas a concentraciones elevadas.

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Las isoflavonas son el fitoestrógeno más estudiado por ser el más potente

Entonces, ¿son o no disruptores hormonales?

Los disruptores hormonales son sustancias químicas de diferente origen, estructura y uso que son capaces de alterar el equilibrio hormonal a bajas dosis. Pueden ser sustancias que se encuentren en la naturaleza o artificiales, fundamentalmente son contaminantes ambientales (DDT, DES, Bisfenol A, ftalatos, PFOAs, mercurio…etc).

Estos compuestos químicos de distinto origen y estructura interfieren en el sistema endocrino en diferentes niveles y con mecanismo diversos: ocupan el lugar de las hormonas, las bloquean, modifican la síntesis de las mismas y se acumulan en el tejido adiposo.

Los disruptores hormonales tienen en común que suelen mostrar efecto a dosis muy bajas pudiendo no tener un límite mínimo sin que causen efectos. Además, pueden tener periodos largos de latencia y presentan sinergia entre los diferentes disruptores hormonales, potenciando su efecto tóxico.

Según la definición de disruptores hormonales, los fitoestrógenos entrarían a formar parte de este grupo. Aunque, como hemos podido ver, no se comportan exactamente igual que los estrógenos: presentan distinta afinidad por los RE y no se acumulan (se excretan principalmente por la orina). Por lo que, podrían llamarse de manera más correcta moduladores de los receptores estrogénicos, aunque no dejen de ser disruptores endocrinos.

Consumo de isoflavonas en hombres

Existen indicios de que los fitoestrógenos, y en concreto las isoflavonas, solos o junto con otros disruptores hormonales, pueden alterar negativamente la función reproductiva y la fertilidad masculina (1), (2). Como principio de prudencia, se recomienda no tomar alimentos enriquecidos con isoflavonas o muchos alimentos ricos en isoflavonas en hombres y niños.

Además, también se ha relacionado el consumo de productos de la soja con la disminución del riesgo de cáncer de próstata (3),  pero no es concluyente y se sigue estudiando sobre este tema. El interés que suscita los efectos que pueden producir el consumo de soja y derivados en los hombres viene de la población asiática (4). En los hombres asiáticos se ha visto una incidencia menor en cáncer de próstata y de enfermedades cardiovasculares relacionado con su dieta habitual, en la que abunda la soja en distintas formas (5).

Suplementos de isoflavonas

Aclarar que el consumo de suplementos de isoflavonas en menopausia es controvertido. Por una parte, se manifiesta que ayudan a paliar algunos síntomas de la menopausia (sofocos, sudoraciones, pérdida de masa ósea..etc) (6), (7). Pero  por otra se ha visto que al tener mayor acceso a estos suplementos puede llevar a un consumo mayor cuyas consecuencias se verán a largo plazo (8).

Además, los suplementos de isoflavonas contienen una cantidad más elevada que en la soja y derivados, su biodisponibilidad es mayor y no comparten las propiedades nutricionales de la fuente natural (proteínas, vitaminas, minerales…etc). Es casi imposible alcanzar esas cantidades de isoflavonas a través de la alimentación.

 

(1) Cederroth, C. R., Auger, J., Zimmermann, C., Eustache, F., & Nef, S. (2010). Soy, phyto‐oestrogens and male reproductive function: a review. International journal of andrology33(2), 304-316.

(2) Chavarro, J. E., Toth, T. L., Sadio, S. M., & Hauser, R. (2008). Soy food and isoflavone intake in relation to semen quality parameters among men from an infertility clinic. Human reproduction23(11), 2584-2590.

(3) Yan, L., & Spitznagel, E. L. (2009). Soy consumption and prostate cancer risk in men: a revisit of a meta-analysis–. The American journal of clinical nutrition89(4), 1155-1163.

(4) González Cañete, N., & Durán Agüero, S. (2014). Isoflavonas de soya y evidencias sobre la protección cardiovascular. Nutrición Hospitalaria29(6), 1271-1282.

(5) Die, M. D., Bone, K. M., Williams, S. G., & Pirotta, M. V. (2014). Soy and soy isoflavones in prostate cancer: a systematic review and meta‐analysis of randomized controlled trials. BJU international113(5b).

(6) Cheng, P. F., Chen, J. J., Zhou, X. Y., Ren, Y. F., Huang, W., Zhou, J. J., & Xie, P. (2015). Do soy isoflavones improve cognitive function in postmenopausal women? A meta-analysis. Menopause22(2), 198-206.

(7) Diel, P., Kurrat, A., Oden, C., & Hanke, L. (2017). Risk and benefit of nutritional supplements for the treatment of postmenopausal complaints. Bundesgesundheitsblatt, Gesundheitsforschung, Gesundheitsschutz60(3), 297-304.

(8) Lehmann, L., Soukup, S. T., Gerhäuser, C., Vollmer, G., & Kulling, S. E. (2017). Isoflavone-containing dietary supplements. Bundesgesundheitsblatt, Gesundheitsforschung, Gesundheitsschutz60(3), 305-313.

 

Bibliografía

-Budryn, G., Gałązka-Czarnecka, I., Brzozowska, E., Grzelczyk, J., Mostowski, R., Żyżelewicz, D., … & Pérez-Sánchez, H. (2018). Evaluation of estrogenic activity of red clover (Trifolium pratense L.) sprouts cultivated under different conditions by content of isoflavones, calorimetric study and molecular modelling. Food chemistry245, 324-336.

-Díaz-Yamal, I., & Munévar-Vega, L. (2009). Fitoestrógenos: revisión de tema. Revista Colombiana de Obstetricia y Ginecología60(3), 274-280.

-Haya, J., Castelo-Branco, C. A. M. I. L., & Pérez-Medina, C. F. (2002). Fitoestrógenos: conocimientos Básicos y Utilidad Clínica. Toko-Gin Pract61(6), 337-363.

-Lutz, M., Segura, V., Cruz, A., & López, A. (2009). Excreción urinaria de isoflavonas en adultos mayores de 65 años que consumen un alimento funcional. Revista chilena de nutrición36(4), 1098-1104.

-Navarro Despaigne, D. A. (2001). Fitoestrógenos y su utilidad para el tratamiento del síndrome climatérico. Revista Cubana de Endocrinología12(2), 0-0.

4 comentarios en “¿Los fitoestrógenos son disruptores hormonales?

  1. Hola, me gustaría que me diese si es posible su opinión sobre el tamari y la levadura de cerveza. Y la edad, si no son perjudiciales, a la que se puede comenzar a tomar. Mil gracias. Un placer leerles.

    1. Hola Noe,

      En cuanto al tamari, en primer lugar le recomendamos que sea ecológico y de muy buena calidad, es decir, elaborado según el método tradicional como este . Es un alimento muy concentrado, fermentado entre 12 y 36 meses y con cualidades nutritivas muy amplias. Refuerza la sangre fortaleciendo el corazón, y mejora la digestión gracias a sus enzimas. Es rico en minerales y proteínas, es antiséptico y un buen antioxidante. Se recomienda utilizarlo en dosis pequeñas y durante la cocción de los alimetos, nunca en crudo, con un mínimo de 10 min de cocción. La edad para comenzar a tomarlo aproximadamente a partir de los dos años en términos generales, aunque los niños menores de seis años es recomendable que coman alimentos suaves y poco condimentados. Por otro lado, la levadura de cerveza no la recomendamos ya que es un subproducto de la industria cervecera y puede favorecer la proliferación micótica en personas con propensión a ello. En cambio, existe la levadura nutricional, está inactivada, por lo que no fermenta cuando se mezcla con agua o con azúcar. Puesto que es levadura desactivada, las personas con candidiasis pueden consumirla y cuenta con las mismas propiedades y beneficios nutricionales que la de cerveza. Esta levadura se produce para ser utilizada como complemento nutricional y se cultiva en una mezcla de melaza de caña y remolacha y tras siete días se seca a baja temperatura para no destruir sus vitaminas y enzimas termosensibles. La levadura nutricional es un complemento que los niños pueden tomar, pero no le sabemos decir a que edad exactamente pueden comenzar a tomarla.

      Saludos,

  2. Hola, tuve hace dos años un cancer de mama de tipo hormonal y el oncólogo me prohibió tomar soja (dijo que por precaución mientras no se estudien sus efectos). Teneis alguna noticia sobre esto, algún estudio que se haya hecho o al menos una información médica precisa? Estoy desde entonces sin tomar soja y como en mi casa seguimos una alimentación vegetariana pues me veo muy limitada, ya que no puedo consumir tofu, tempeh, soja texturizada, salsa de soja, miso, yogures de soja y un largo etcétera de productos derivados de la soja que tanto se utilizan en este tipo de alimentación. Agradezco de antemano la información que puedan darme. Gracias

    1. Hola Isolda, te facilitamos esta información que la Dra Odile Fernández destacó sobre la soja y el cáncer:

      “Las conclusiones de los estudios científicos realizados sobre soja y cáncer de pecho en algunos casos han dado informaciones contradictorias: por un lado, si hablamos de la relación de la soja con el riesgo de contraer cáncer de pecho entre mujeres sanas, los estudios muestran que el consumo de una cantidad moderada de alimentos que contengan soja no aumenta el riesgo de este tipo de cáncer ni del de cualquier otro tipo. Algunas investigaciones, incluso, indican que pueden ofrecer una protección modesta contra el cáncer de mama, pero estos efectos protectores provienen principalmente del consumo de soja durante la infancia y adolescencia, sobre todo en forma de soja fermentada“. Por lo tanto, la soja consumida fuera de la infancia y la adolescencia no ofrecería efectos protectores. “Algunos estudios apuntan que, para las supervivientes de cáncer de mama, el consumo de cantidades moderadas de alimentos de soja no aumenta el riesgo de recidiva o muerte prematura”.

      Ahora bien, “no es recomendable tomar soja durante el tratamiento de quimioterapia con taxones y, posteriormente, con tamoxifén, ya que podría haber interacción. Tampoco durante la radioterapia. Debemos evitar la soja en todas sus formas (miso, etc.), porque puede reducir la efectividad del tratamiento“, especifica Odile Fernández, que alerta que “sí se ha visto que cuando se consume soja en forma de suplementos hay un incremento en el riesgo de cáncer de mama. Parece que el consumo moderado de soja (dos o tres veces por semana) es seguro, pero no es así si se toma en grandes cantidades”. No hay que sobrepasar “los 25 mg de isoflavonas y los 7 g de proteína vegetales provenientes de la soja diarios, ni los 50-75 mg por semana”, recomienda Fernández.

      “Una ración diaria equivaldría a: media taza de tofu o tempeh; media taza de edamame; media taza de soja cocida; un vaso de leche de soja o un yogur de soja; o bien, una cucharada de miso”, dice Fernández, que recomienda “tomar soja fermentada, porque contiene probióticos”, más que productos procesados con soja, como las leches vegetales -que es preferible evitar- o los yogures de soja, especifica la especialista en alimentación anticáncer

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