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7 expertos responden: ¿Qué lugar ocupan los cereales en la dieta que recomendarías?

Tras respondernos a las preguntas “¿Consideras que el gluten es un problema en la alimentación?” y “¿Cuándo conviene eliminar el gluten de la dieta?“, ahora nuestros 7 expertos nos explican cómo recomiendan usar los cereales en la dieta cotidiana.

Se apunta cada vez más a dietas ricas en proteínas y grasas y bajas en hidratos de carbono. ¿Estás de acuerdo? ¿Cual es la dieta que recomendarías y qué cereales incluiría esta dieta? Si incluyes cereales ¿cómo los cocinarías?

¿qué cereales incluir en tu plato?
Incrementa en tu dieta el uso de cereales como el mijo, la quinoa o el arroz integral.

¿Qué lugar ocupan los cereales en la dieta que recomendarías?

Aida Lirola: naturópata, consultora y asesora en alimentación energética y healthy chef.

Los cereales integrales, son semillas cargadas de información y grandes potenciadoras de vida. Preparados de la forma más saludable posible nos provienen de hidratos de carbono, entre otros nutrientes, de buena calidad, que nos aprovisionan de energía estable y duradera proporcionándonos una buena base para nuestro plato y nuestra vida diaria. Y no solo es a través de los cereales, sino que los hidratos se encuentran en las legumbres, las frutas y las verduras ofreciéndonos esa disponibilidad energética que nos permite tirar adelante a cada momento.

Para llevar una vida en la que se requiere energía y constancia, recomiendo en general combinar a lo largo de la semana el uso de cereales como el mijo, la quinoa o el arroz integral con el uso, en menor medida y si la persona lo desea, de cereales con gluten de variedades menos alteradas de trigo común. Podemos mejorar su digestibilidad y absorción con la germinación, el remojo y los alimentos fermentados y comiéndolos en la justa medida.

La cientificación de la alimentación a veces nos aleja de su verdadero fin vital y a menudo nos olvidamos de la sencillez de un plato bien combinado elaborado con alimentos verdaderos, estacionales y frescos.

Ana Moreno: naturópata, máster en nutrición, coach nutricional y escritora.

Ana Moreno: Si, estoy de acuerdo. Considero que la fuente de hidratos de carbono deben ser las verduras, las frutas (ambas crudas o al vapor), los pseudocereales como la quínoa, el mijo, el trigo sarraceno, y los cereales sin gluten como el arroz en todas sus variedades, tanto cocidos como en cremas de sí mismos.

Carmen Méndez, de Cocina medicina: naturópata, nutrición ortomolecular, máster en medicina natural, diplomada en nutrigenética y nutrigenómica avanzada.

El equilibrio es importante porque si nos excedemos con un macronutriente tendremos déficit de algún micronutriente. Si cuando hablamos de carbohidratos nos viene a la cabeza únicamente el pan, la pasta, los cereales procesados en esas cajas de colores para el desayuno, bollería etc…vamos muy mal. Los hidratos de carbono también son las frutas, verduras de hoja verde, hortalizas, raíces y tubérculos, legumbres y leguminosas. Las proteínas se forman a través de cadenas de aminoácidos por lo tanto el aporte puede venir a través de los carbohidratos bien combinados.

Recomiendo una pequeña cantidad de un cereal sin gluten: mijo, quinoa, arroz, amaranto, teff, sorgo, trigo sarraceno o alforfón (remojados por lo menos 12h y cambiando varias veces el agua) siempre cocinados a baja temperatura. En el caso del mijo, tostándolo levemente antes de cocinar, y las legumbres casi siempre germinada (azukis, lentejas, garbanzos). Dejo el protagonismo para las verduras, hortalizas y tubérculos. Mucho crudo en forma de ensaladas, batidos verdes o incluso sopas a menos de 41º.

Recuerda que no debemos tener miedo a las grasas buenas (aguacates, frutos secos crudos, aceitunas, aceites de primera presión en frío, semillas..) pues nuestro cerebro necesita grasa para funcionar, por lo que les doy un protagonismo importante en el plato.

Gabriela Hernández: experta en alimentación viva y alimentación infantil.

En la alimentación infantil los cereales ocupan un lugar importante. Los niños metabolizan los alimentos mucho más rápido que los adultos, no paran de consumir energía, y los hidratos de carbono complejos son muy necesarios en esta etapa de crecimiento continuo.

Recomiendo una alimentación infantil flexivegetariana incluyendo todos los cereales y pseudo cereales e idealmente usándose según su temporada. En los primeros años de alimentación recomiendo usar poco el trigo para acostumbrar el paladar infantil a otros cereales. Más tarde, la inclusión de productos de trigo, espelta y derivados tendrá su lugar en la alimentación del niño.

La cocción lenta es ideal para los cereales siendo ideal el remojarlos antes. Buscar panes integrales o semi-integrales de masa madre de verdad (fermentación lenta).

Nuria Roura: coach nutricional y escritora.

Yo estoy de acuerdo en que las personas aprenden a saber qué tipo de alimentos y de dieta les va bien a ellas en cada momento. Es importante que la persona que esté sufriendo malestares o síntomas asociados a la alimentación acuda a algún profesional que le pueda hacer pruebas de intolerancias, como mirar el DQ2 y DQ8 para temas relacionados con el gluten, y luego le pueda pautar una dieta adecuada a sus necesidades y le enseñe a cómo cocinar cada cereal para aprovechar mejor sus beneficios.

La dieta SEN que yo recomiendo es aquella que sea saludable, energética y nutritiva para la persona, es decir, es siempre una dieta ajustada a las necesidades bioindividuales de cada uno, porque el alimento que puede ser beneficioso para alguien puede ser dañino para otra. Creo que no hay una dieta “buena” o igual para todo el mundo, aunque sí hay falsos alimentos que todas las personas deberían eliminar de su alimentación: productos procesados y refinados, azúcar y refrescos. La base de la alimentación tienen que ser las verduras, y a partir de ahí cada uno tiene que aprender con qué acompañarlas según sus necesidades, que vienen determinadas por su estado de salud, su estilo de vida, sus preferencias, etc.

Olga Cuevas: Dra en Bioquímica, especialista en nutrición y salud y escritora.

Dejando aparte la celiaquía y la alergia al trigo, deberíamos evitar el gluten o, mejor dicho, el trigo, si existe síndrome de intolerancia al trigo. Síntomas como flatulencias, dolor abdominal, reflujo gastroesofágico, fatiga, dolores musculares o articulares, malestar general, eccemas o dermatitis, cefaleas o ansiedad, podrían mejorar al eliminar el trigo de la dieta. Como no hay pruebas clínicas determinantes para diagnosticar este tipo de intolerancia, mi consejo es eliminarlo al menos durante un mes y observar si disminuyen los síntomas, luego introducirlo y ver si vuelven a aparecer. El trigo, y también el centeno y la cebada (los otros dos cereales que contienen gluten), es conveniente retirarlos en enfermedades autoinmunes. De todos modos, estaría bien que todos (con o sin síntomas o enfermedades) fuéramos eliminando de nuestras dietas el trigo moderno y todos sus derivados.

Rafael Cepa: médico internista, especialista en cuidados paliativos.

Sí estoy de acuerdo en disminuir la cantidad de hidratos de carbono y aumentar en proteínas y grasas saludables, pero siempre hay que hacer un ajuste individual en función de la actividad física y el clima. Los cereales sin gluten ocuparían un buen lugar en la dieta que recomendaría, siempre que sean integrales, en poca cantidad, acompañados de vegetales y algún tipo de grasa (para evitar los picos glucémicos que pueden ocasionar).  Los fundadores de la macrobiótica, tomaba gran variedad de cereales pero en poca cantidad: esto me parece correcto.

Los cereales con gluten favorecen su digestibilidad si se germinan, si bien siguen manteniendo su capacidad alergénica y de alteración del sistema inmunológico.

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