
El kéfir de agua es una bebida fermentada que se prepara con agua, azúcar y un cultivo de bacterias y levaduras conocido como tíbicos, nódulos o gránulos de kéfir de agua. Como resultado, se obtiene una bebida suave, ligeramente gasificada y con toque ácido, que suele tomarse fresca y puede enriquecerse con frutas y otros saborizantes.
Aunque actualmente existen fabricantes de kéfir de agua comerciales, te recomendamos que prepares tu propio kéfir casero. Por una parte, porque podrás prepararlo a tu gusto, sabiendo exactamente qué ingredientes usas y añadiendo los matices de sabor que te apetezcan según tu día. Además, el sabor del kéfir de agua evoluciona a medida que avanza la fermentación: cada vez es menos dulce y más complejo a medida que los microorganismos consumen el azúcar. Si lo preparas en casa, puedes ajustar el tiempo de fermentación para encontrar el sabor que te encaje.
Por otra parte, es de esos alimentos fermentados que puedes preparar con su fermento infinidad de veces. Así, al igual que ocurre con otros como el kéfir de leche, la kombucha o la masa madre, solo tendrás que activar los nódulos la primera vez y luego estos se reutilizan cada vez que vayas a elaborar tu kéfir de agua. Y sí, esto nos remite a un gran ahorro a la larga.
Además, es uno de los fermentados más fáciles de preparar en casa. De hecho, es uno de los primeros productos fermentados que se aconsejan cuando hacemos cursos de fermentación: fermenta simplemente a temperatura ambiente en 1-2 días y no requiere de más ingredientes que agua y azúcar, además de los nódulos activados. Y, si aún quieres ponértelo más fácil, puedes prepararlo cómodamente en nuestro tarro de fermentación para kéfir Kefirko, que permite filtrar el resultado con el propio sistema de rejilla incorporado, lo que minimiza el uso de utensilios extra.
¿Te interesa el mundo del kéfir de agua? Pues sigue leyendo, porque en este artículo descubrirás qué es exactamente el kéfir de agua y cuáles son sus beneficios, además de aprender a elaborarlo en casa con receta incluida (desde el proceso de activación hasta su uso habitual, cuidado y pasos para conservarlo).
Índice del artículo
¿Qué es el kéfir de agua?
El kéfir de agua es una bebida fermentada elaborada a partir de unos pequeños gránulos conocidos como tíbicos o gránulos de kéfir de agua. Tienen un aspecto cristalino, translúcido y son, en realidad, una comunidad viva de microorganismos que conviven en una matriz formada principalmente por polisacáridos naturales.
Estos gránulos contienen una combinación de bacterias beneficiosas y levaduras que trabajan de forma conjunta, en sinergia. Al entrar en contacto con agua y azúcar, utilizan dicho azúcar como fuente de alimento y desencadenan un proceso de fermentación que transforma el líquido en el producto fermentado: una bebida ligeramente ácida, refrescante y con una suave efervescencia natural.
Estos son los básicos para preparar kéfir de agua que encontrarás en Conasi:
Breve historia del kéfir de agua
Aunque su origen exacto no está completamente documentado, hay rumores de que su origen se encuentra en México y se cree que el kéfir de agua se consume desde hace siglos en distintas regiones del mundo. A lo largo del tiempo ha recibido diferentes nombres (como tibicos, cristales japoneses o cristales de agua) y ha pasado de generación en generación gracias a la capacidad de sus gránulos para crecer y multiplicarse con los cuidados adecuados.
Una comunidad de bacterias y levaduras
Los gránulos de kéfir albergan todo un complejo ecosistema formado por bacterias ácido-lácticas, bacterias ácido-acéticas y diferentes especies de levaduras que conviven en equilibrio.
Durante la fermentación, estos microorganismos consumen gran parte del azúcar añadido y producen distintos compuestos, entre ellos pequeñas cantidades de ácidos orgánicos, dióxido de carbono (que es el responsable de la ligera carbonatación) y otras sustancias que aportan al kéfir de agua su sabor característico.
Beneficios del kéfir de agua
El kéfir de agua puede formar parte de una alimentación variada y equilibrada, pero no puede considerarse un sustituto de una dieta equilibrada. Por otra parte, como alimento fermentado contiene microorganismos vivos procedentes del cultivo. La cantidad y variedad de las especies presentes pueden variar en cada elaboración.
El interés por el kéfir de agua ha crecido enormemente durante los últimos años, sin embargo, aunque los estudios sean prometedores, la mayor parte de la evidencia científica procede de estudios experimentales, por lo que todavía se necesitan más ensayos para confirmar muchos. ¿Qué podríamos recoger como principales beneficios del kéfir de agua?
- Puede contribuir a una microbiota intestinal diversa, gracias a su comunidad de bacterias y levaduras vivas.
- Puede aportar compuestos producidos durante la fermentación, como ácidos orgánicos, vitaminas del grupo B y metabolitos propios de la fermentación.
- Es una alternativa interesante a los refrescos azucarados, puesto que la fermentación contribuye a que el producto final contenga menos azúcar que la mezcla inicial.
- Se están estudiando sus efectos antioxidantes, antiinflamatorios, antimicrobianos, inmunomoduladores y cardiometabólicos.
Kéfir de agua vs. kéfir de leche
Aunque se pueda llegar a pensar que provienen del mismo fermento al llamarse ambos “kéfir”, el kéfir de agua y el kéfir de leche no son el mismo alimento. Usan cultivos diferentes que se alimentan de alimentos distintos y cada uno presenta sus propias singularidades:
| Kéfir de agua | Kéfir de leche | |
|---|---|---|
| Medio de cultivo | Agua con azúcar | Leche (animal o algunas bebidas vegetales específicas con cuidados adicionales) |
| Aspecto | Transparente o ligeramente turbio | Blanco y cremoso |
| Sabor | Refrescante, ligeramente ácido y con una suave efervescencia | Más cremoso, ácido y parecido al yogur líquido |
| Textura | Ligera | Cremosa |
| Contiene lactosa | No | Sí, aunque la fermentación la reduce |
| Proteínas y grasas | Muy bajas | Aporta las propias de la leche utilizada |
| Ideal para… | Quienes buscan una bebida ligera y refrescante o no consumen lácteos | Quienes disfrutan de bebidas fermentadas cremosas y consumen lácteos |
Así pues, conociendo mejor sus diferencias, puedes decantarte por uno u otro en función tus apetencias o necesidades particulares. Si es tu primera vez fermentando, antes de ir a por fermentados como la kombucha o el tempeh, por ejemplo, te recomendaríamos empezar por los vegetales fermentados o pickles o con el kéfir de agua. El kéfir de agua es muy agradecido, de sabor suave y suele gustar mucho a todo tipo de paladares.
¿Cómo preparar kéfir de agua?
Como comentábamos, preparar kéfir de agua casero es uno de los procesos más agradecidos dentro del mundo de las fermentaciones. Y no solo por su proceso sencillo y agradable sabor, sino también por el material e ingredientes necesarios.
Ingredientes para su elaboración
Empezamos con los ingredientes. Necesitarás:
- Gránulos de kéfir de agua: son el ingrediente imprescindible, que contienen la comunidad de bacterias y levaduras responsable de la fermentación. Tienen que estar activos para preparar kéfir de agua. Los puedes comprar deshidratados (como los de Kefirko, que encontrarás en Conasi) o envasados en líquido. También se los puedes pedir a algún conocido, puesto que se van reproduciendo con el tiempo y si haces a menudo, vas a acabar con excedente que querrás repartir.
- Agua sin cloro: puede ser agua filtrada o agua mineral, incluso agua del grifo previamente reposada siempre que la calidad del agua de tu zona sea buena.
- Azúcar: ingrediente clave para alimentar a los microorganismos durante la fermentación, que usan el azúcar como fuente de energía y lo transforman. Puedes optar por azúcar de caña con azúcar blanco o solo azúcar blanco.
Materiales para su elaboración
Y seguimos con los materiales:
- Tarro de fermentación: necesitarás un recipiente limpio donde fermentar. En Conasi te aconsejamos los recipientes de vidrio para este uso, tanto los Weck con tapa de cristal como los tarros de fermentación para kéfir de agua Kefirko. El cristal nos permite observar cómodamente cómo avanza la fermentación. No hace falta cerrar herméticamente el tarro, solo cerrarlo de modo que se impida el acceso de polvo e insectos.
- Colador: permite separar los gránulos de la bebida una vez finalizada la fermentación. Debería de ser de malla fina. Puede ser externo o bien estar incorporado en el tarro, como en el tarro para kéfir de Kefirko.
- Botellas herméticas para segunda fermentación: aunque no son imprescindibles, complementan el proceso aportando mayor efervescencia al resultado. También son la herramienta indicada si quieres aromatizar tu kéfir de agua con frutas, especias o hierbas.

¿Cómo se produce la fermentación?
Para preparar kéfir de agua, se mezcla el agua, con el azúcar y los gránulos de kéfir activos y se deja que actúen durante unas 24-48 horas.
Durante ese tiempo, los microorganismos utilizan el azúcar como fuente de energía y lo transforman mediante la fermentación. Como consecuencia, el agua adquiere un sabor más complejo, aparece una ligera efervescencia y disminuye progresivamente el dulzor inicial.
Una vez finalizada la fermentación, los gránulos se separan del líquido y pueden utilizarse de nuevo para iniciar otro cultivo.
Cómo activar gránulos deshidratados
Los gránulos de kéfir de agua Kefirko vienen deshidratados para preservar su conservación durante el almacenamiento y transporte. Para su uso, hay que rehidratarlos y devolverlos a su vitalidad. Los primeros días los gránulos están “dormidos” y es por eso que no habrá demasiados cambios. A partir del tercer a quinto día (hasta 7 si hace mucho frío), verás que van “despertando” y los nódulos recuperan su capacidad de fermentación.
Consejo: Una vez abras el envase, usa todos los nódulos para iniciar el proceso.
- Día 1: disuelve 30 gramos de azúcar en 300 ml de agua sin cloro y añade los gránulos de kéfir. Tapa el recipiente y déjalo fermentar a temperatura ambiente durante 24 horas.
- Día 2: Repite el proceso: cuela los nódulos, descarta el líquido y prepara una nueva mezcla con 30 gramos de azúcar, 300 ml de agua y los nódulos escurridos. Deja fermentar 24 horas más.
- Día 3: ve repitiendo el proceso durante 5 a 7 días, renovando agua y azúcar cada día.
¿Cuándo sabemos que están activos?
Los gránulos estarán listos para el primer kéfir cuando se observen signos claros de fermentación: aparecen burbujas, el agua ya no está tan dulce, el aroma es ligeramente ácido y el líquido se vuelve más turbio.
Ten en cuenta que: la temperatura ambiente puede hacer que la activación se realice antes o después. Si hace frío tardará más, mientras que con calor la fermentación suele activarse. Tenlo en cuenta si estás activando tus nódulos con mucho frío: no desesperes 😉

Receta de kéfir de agua paso a paso
Ingredientes
- 2 cucharadas gránulos de kéfir de agua
- 35 g azúcar panela con azúcar blanco o solo azúcar blanco
- 800 ml agua filtrada
- 1 cucharadita uvas pasas o 1 dátil sin hueso - opcional
Instrucciones
- Introducir los ingredientes en el recipiente: los gránulos de kéfir activados, el azúcar y agua hasta la línea. Remover suavemente hasta que el azúcar quede disuelto.
- Tapar y dejar fermentar entre 24 y 48 horas a temperatura ambiente (lo ideal es entre 20 y 24ºC). El tiempo de fermentación dependerá de la temperatura ambiente (más calor = más rapidez), la actividad de los gránulos y tu gusto personal.
- Cuando el kéfir de agua esté a tu gusto, separar el líquido de los gránulos con la ayuda de un colador (los tarros de Kefirko para kéfir ya incorporan el colador específico, con dos tipos de rendijas: uno más fino para kéfir de agua y otro más grueso para kéfir de leche).
- Puedes consumir la bebida tal cual o hacerle una segunda fermentación, totalmente opcional. Los gránulos escurridos se deben reutilizar inmediatamente para empezar una nueva tanda.
- Para la segunda fermentación, con la que se consigue una mayor carbonatación, introducir la bebida (ya sin los nódulos) en una botella hermética. También se puede añadir fruta, zumo de cítricos, jengibre o hierbas aromáticas en este punto para aromatizar la bebida.
- Mantener la botella cerrada en un lugar fresco y seco y dejar que fermente durante 12 a 24 horas más. Una vez pasado este tiempo, llevar directamente a la nevera y consumir durante los siguientes días.
Notas
- Limón y jengibre
- Frutos rojos
- Piña y menta
- Naranja
- Manzana y jengibre
- Melocotón
Valores nutricionales / Ración
Cómo conservar los gránulos cuando no los usas
Ya sabemos que, una vez activados, los gránulos de kéfir de agua deben de irse usando continuamente para preparar nuevas fermentaciones. Pero en algún momento querremos pausar nuestra producción, ya sea porque vamos unos días fuera o bien simplemente queremos parar durante un tiempo.
Pausa corta
Si vamos a pausar durante unos días (hasta 10 días), se pueden guardar los nódulos sumergidos en agua con azúcar dentro de un recipiente cerrado en la nevera. La temperatura baja del frigorífico ralentiza la actividad, por lo que el cultivo entra en un periodo de letargia.
Cuando quieras volver a preparar kéfir, solo hay que colar los nódulos y usarlos para una nueva tanda de kéfir con agua y azúcar. Si han pasado varios días, la primera fermentación después del reposo seguramente será más lenta. En estos casos, puedes darle una o dos tandas con menor cantidad de agua solo para ir alimentando el fermento (como cuando se hidrataban los nódulos para activarlos) y “despertarlo” de nuevo.
Pausa larga
En periodos más largos como varias semanas, lo ideal es congelarlos. Se cuelan y escurren bien los nódulos, dejándolos bien secos. Se guardan en un pequeño tarro de cristal o bolsa de conservación de alimentos y se pueden guardar en el congelador hasta durante 6 meses.
Para volver a activarlos, tendrás que alimentarlos durante varios días como si de nódulos deshidratados se tratase, puesto que el grado de “adormecimiento” al estar en el congelador es mayor que en la nevera.
Existe también la opción de deshidratar los nódulos, en caso de que dispongas de deshidratador. Se hace como paso previo a la congelación y resulta muy práctico para mejorar el estado en el que se van a congelar los nódulos.
Problemas frecuentes con el kéfir de agua
Este tipo de preguntas o problemas frecuentes sobre el kéfir de agua nos enseña a aprender a observar nuestro kéfir de agua. Más allá de las reglas teóricas, al tratarse de un alimento vivo, resultará imprescindible que nos hagamos amigos del proceso: conocerlo poco a poco para aprender cómo se trabaja, qué casuística presenta, etc. De manera que sea el mismo proceso el que se convierta en nuestro gran maestro. Nuestro mejor consejo es que seas paciente y que vayas adaptando los pasos en función del estado de tu kéfir de agua y de lo que te pide.
Veamos, a continuación, las dudas más habituales:
- Mis gránulos no fermentan: Si tus gránulos vienen deshidratados o han estado en la nevera o el congelador durante un tiempo, necesitarás pasar por el periodo de activación durante varios días alimentando cada día con agua y azúcar nuevos, hasta que empiecen a aparecer burbujas.Si los gránulos ya estaban activos, pero han dejado de producir fermentación, revisa: la calidad del agua, que estés usando la cantidad adecuada de azúcar, que la temperatura no sea demasiado baja y que no se hayan quedado sin alimento (es decir, demasiado tiempo sin azúcar).
- No aparecen burbujas: Que no aparezcan burbujas abundantes no significa necesariamente que no haya fermentación. Para saber si la bebida está fermentando correctamente podemos comprobar otras señales que nos ayudarán a leer mejor nuestro kéfir de agua: ¿la bebida está desarrollando acidez? ¿ha dejado de saber a agua con azúcar? Si es así, significa que la fermentación va por buen camino. Si quieres que tu kéfir contenga más burbujas, la segunda fermentación será clave para tu propósito. En la botella hermética apta para la carbonatación será donde conseguiremos que el CO2 quede dentro de la bebida.
- Sigue estando muy dulce: En este caso, la explicación más habitual es que los microorganismos no han consumido todavía su alimento, el azúcar. Déjalo fermentar durante más tiempo. Si hace demasiado frío, la fermentación suele ralentizarse, así que puedes llevar tu fermento a un lugar más cálido para que se active.
- Tiene demasiado sabor ácido: Si, por el contrario, tu kéfir de agua está demasiado ácido, querrá decir que la fermentación ha avanzado demasiado para tu gusto. Prueba de reducir el tiempo de fermentación en la próxima tanda. Piensa que en verano y épocas calurosas seguramente tendrás que fermentar durante menos tiempo, puesto que la actividad microbiana se acelera.
- Huele raro: El kéfir de agua debe de desarrollar un aroma ácido y fermentado característico. Si no has olido nunca kéfir de agua, te recomendamos comprar una botellita de kéfir de agua ecológico, comercial, para familiarizarte con el olor y sabor. Así podrás tener una referencia cuando prepares tu primer kéfir de agua casero.Aunque el olor de tu kéfir podrá variar ligeramente, lo que no debería de presentar es olor putrefacto o claramente desagradable. En este sentido, si el color también es extraño o aparece moho, deséchalo de inmediato. En fermentación, si tienes dudas razonables sobre la seguridad de tu fermentado, lo más prudente es desechar la preparación. Y, si aparece moho, siempre recomendamos desechar dicha fermentación (a no ser que la propia fermentación sea un moho beneficioso, como el queso Rocafort o el tempeh, por ejemplo).
- ¿Es normal que haya sedimentos? Sí, es normal la formación de sedimentos, forma parte de la fermentación natural. Lo verás también en la kombucha o los pickles, por ejemplo.
Conclusión
Como has podido descubrir, elaborar kéfir de agua en casa es muy sencillo y agradecido. Una vez activados, los nódulos pueden reutilizarse indefinidamente si se cuidan correctamente. Además, puedes ponerlos en “pausa” siempre que necesites tomarte un descanso de la fermentación, lo que agiliza y libera considerablemente el proceso.
Por otra parte, por su sabor fresco, suave y ligeramente ácido, el kéfir de agua es una de esas bebidas fermentadas perfectas para empezar, porque conquista todo tipo de paladares (si no nos crees, dáselo a probar a tus vecinos 😉). Así que, si estás empezando en el mundo de la fermentación, sin duda este es uno de los fermentados que te recomendamos.
Esperamos que este artículo te haya ayudado a comprender mejor cómo funciona el kéfir de agua y cómo empezar a elaborarlo en casa. Dispones en nuestra tienda Conasi los nódulos, tarros y botellas necesarios para empezar con tranquilidad. Y, si tienes dudas sobre cualquier paso o concepto, déjanos tu comentario y estaremos encantados de orientarte.
Preguntas frecuentes sobre el kéfir de agua
¿Hay que lavar los gránulos?
No es necesario. De hecho, te recomendaríamos no hacerlo, puesto que estaríamos desprotegiéndolos de su propio cultivo vivo que va formando de manera natural. Si necesitas hacerlo, utiliza agua sin cloro.
¿Se pueden tocar con metal?
Sí, siempre y cuando se trate de acero inoxidable de calidad y se trate de un contacto puntual. No se recomienda almacenar tu kéfir de agua en recipientes metálicos (debido a la acidez que genera durante la fermentación) o el contacto con metales reactivos.
¿Cuánto azúcar queda después de la fermentación?
No existe una cantidad fija: durante la fermentación, las levaduras y bacterias usan el azúcar como alimento y su concentración va cambiando a medida que va fermentando. Así pues, en función del momento en el que consideremos que nuestro kéfir esté a nuestro gusto, la concentración de azúcar será distinta. Como más ácido y fermentado dejemos nuestro kéfir de agua, menor cantidad de azúcar quedará en la bebida, eso sí, aunque no por ello tengamos constancia de cuántos gramos de azúcar contiene.
¿Puede contener algo de alcohol?
Sí, pequeñas trazas de alcohol como resultado de la fermentación natural de los azúcares por las levaduras. En la mayoría de casos, la concentración de alcohol suele estar por debajo del 1%.
¿Pueden tomarlo los niños?
Lo más adecuado es consultarlo con tu pediatra o profesional sanitario de tu confianza, puesto que si se elabora en casa no podemos controlar tan fácilmente la cantidad residual de azúcar y alcohol y, además, esta puede variar de un lote a otro. Por norma general, se suele poder introducir a partir de 1 – 2 años de edad.
¿Cuánto tiempo dura en la nevera?
Una vez consideres que quieres frenar la fermentación porque el kéfir de agua está a tu gusto, se deberá guardar en la nevera. El frío ralentizará la actividad fermentativa, pero no la detiene completamente. Por eso, el sabor e intensidad continuará evolucionando dentro de la nevera, aunque mucho más lentamente. Se aconseja ir consumiendo el kéfir de agua a lo largo de los siguientes días, 1 semana a mucho tardar.
¿Cuánto kéfir de agua puedo beber al día?
No existe una cantidad diaria de kéfir de agua establecida como norma general. Lo más prudente es empezar con una cantidad pequeña e ir observando cómo sienta antes de aumentar el consumo. Como máximo, no recomendaríamos más de 1 y ½ tazas al día.
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