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Semana 2, revitaliza tu vida – El poder de la masticación

Esta semana, aprende a masticar

La masticación influencia en la calidad de nuestra digestión, absorción y nivel de energía. Se trata de un mecanismo intrínseco a la digestión y a su vez, muy ligado a nuestra calidad de energía diaria.

La masticación mejora la salud
Consejos para la masticación

Normalmente solemos acelerar e incluso omitir parcialmente la masticación, sumándola a un ritmo de ingestión trepidante que hace debilitar, desde un buen principio, el proceso digestivo. El arte de masticar lentamente y con conciencia nos aporta mejoras altamente beneficiosas, si lo practicamos con perseverancia y asiduidad en todas nuestras comidas.

Desde Conasi os invitamos a practicar y integrar durante esta semana la masticación consciente, en la imagen superior se refleja el número de masticaciones a realizar cada día. Una vez puesto en marcha de forma habitual y gradual, durante un tiempo, nuestro cuerpo lo integrará automáticamente y se producirán cambios notables en nuestra calidad de vida y mejoras sustanciales en las personas que estén llevando a cabo procesos curativos.

Recomendaciones

  • Comer relajadamente
  • Respirar profundamente tres veces antes de comenzar a comer
  • Respirar entre bocado y bocado
  • Observar la comida
  • Estar presentes
  • Apagar o silenciar los aparatos electrónicos
  • Apagar la televisión
  • No discutir
  • Crear en la medida de lo posible un ambiente armónico

Beneficios de la masticación lenta y consciente

    • En el primer paso de la digestión, la masticación influye en la bioaccesibilidad y absorción de los nutrientes, y en el metabolismo de estos: moliendo, troceando y desintegrando bien los alimentos aumenta la superficie de estos  permitiendo así una ruptura más eficiente por parte de las enzimas,  permite también el paso de los nutrientes de forma más eficiente hacia el torrente sanguíneo, facilitando a los órganos digestivos su trabajo y beneficiando la producción de las secreciones hormonales del intestino que regulan las diferentes etapas del proceso.
    • Más saliva, más hidratación: masticando un buen rato, activamos las glándulas salivales a su máximo potencial, de esta manera van a producir y envolver el alimento con más saliva y mucina salival, que protegerán y humedecerán a su vez nuestros tejidos y órganos internos y sintetizarán las enzimas bucales que nos ayudaran a comenzar a digerir los alimentos. Por otro lado, humedecemos los alimentos demasiado secos como los horneados, aportando así el líquido que les falta para digerirlos correctamente.
    • Alcaliniza los alimentos y mejora así su calidad nutritiva y energética.
    • Regula la saciedad y ayuda a regular el peso corporal: la masticación contribuye a la activación del centro de la saciedad en el hipotálamo a través de las neuronas histamínicas. Mediante una masticación lenta y prolongada regulamos el apetito y nos saciamos antes: en diversos estudios se ha demostrado que el aumento del número de ciclos de masticación por bocado antes de tragar:
      • Suprime el apetito postprandial (después de haber comido).
      • Reduce la cantidad de alimentos que se ingieren en una comida.
      • Conduce a una mayor termogénesis inducida por la dieta.
    • Estimula los meridianos del intestino y del estómago que preparan el terreno para un buen proceso digestivo.
    • Calienta el alimento en nuestra boca y de esa forma lo pre-transforma alquímicamente para que no nos debilite en su proceso digestivo. Mediante el choque continuo de nuestros dientes activamos energéticamente el chi (energía vital) del alimento, revitalizando así la comida.
    • Masticando con atención captamos la esencia de los alimentos y practicamos la presencia en el acto de alimentarnos con consciencia: a través de una práctica de atención plena en la comida, podemos apreciar el sabor real de los alimentos íntegros, naturales y de las preparaciones sencillas extrayendo su más preciada esencia y disfrutando, de esta manera, de una alimentación regeneradora y placentera.
    • Una buena masticación ayuda a prevenir la diabetes mejorando la metabolización de la glucosa.
    • Una buena masticación contribuye a regular el tránsito intestinal.
    • Masticar ayuda a la mejora de las funciones cognitivas, estimulando las funciones cerebrales.
    • Comer despacio relaja: una masticación lenta y consciente que nos relaje tiene como consecuencia la activación del sistema parasimpático. Por lo tanto, disminuyen los niveles de estrés, lo cual lleva asociada la disminución de los niveles de corticoides en sangre. Esto es siempre beneficioso, ya que al cesar los mecanismos de alerta se evitan patologías asociadas a los niveles elevados de corticoides (como pérdida de masa ósea y úlceras gástricas, mejora la respuesta inmune).

Esta es la segunda entrega de la serie7 cambios para la salud“: semana a semana desde Conasi  proponemos ir añadiendo pequeños cambios en nuestra alimentación diaria y mediante pequeñas acciones poder mejorar nuestra calidad de alimentación y revitalizar así nuestra vida. La semana pasada introducimos  “la semana de las hojas verdes” en nuestro día a día, esta semana vamos a mejorar nuestra calidad de digestión y asimilación mediante “el arte de la masticación presente”.

¡Os animamos a compartir vuestras experiencias con la masticación consciente a través de los comentarios y así poder enriquecernos conjuntamente!

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