Los alimentos funcionales son alimentos que mejoran la salud. Es decir, no sólo alimentan sino que se consideran como medicinas que nos ayudan a restablecer la salud o a prevenir enfermedades. Vamos a tratar en profundidad el tema de los alimentos “funcionales” naturales beneficiosos para nuestra salud gastrointestinal. Son realmente importantes en nuestra alimentación, ya que no debemos olvidar la estrecha relación existente entre nuestro intestino y nuestro sistema inmune. Cuidando nuestro intestino estamos ayudando enormemente a nuestro sistema inmune: todas las personas en procesos de enfermedades crónicas, en tratamientos de quimioterapia, infecciones… deben tener esto muy en cuenta.
Alimentos probióticos
La palabra pro-biótico significa “a favor de la vida” (probiótico = pro-vida). Por tanto, los alimentos probióticos son alimentos o suplementos alimenticios de origen microbiano que muestran un efecto beneficioso sobre la microbiota intestinal del huésped animal (en este caso, el ser humano), modulando la inmunidad sistémica y de la mucosa, ayudando a mejorar el equilibrio nutricional y microbiano del tracto intestinal.
Según la FAO y la OMS, los probióticos son organismos vivos que ingeridos en cantidad adecuada, confieren un beneficio saludable al huésped.
Nuestro intestino alberga unas 400 especies de bacterias, algunas de las cuales son beneficiosas, como es el caso de Bifidobacterium, Lactobacillus (del cual existen muchas especies), Streptococcus o Sacharomyces y otras son perjudiciales tales como Enterobacterias (Salmonella, Shigela…), Clostridium.
Criterios para la selección de probióticos
¿Cómo se determina si un microorganismo es o no probiótico? Existen una serie de requisitos que se tienen en cuenta a la hora de clasificarlos como “beneficiosos”.
- Debe ser habitante normal del tracto gastrointestinal humano.
- No ser patógeno, ni tóxico.
- Ser resistente a las condiciones ácidas del estómago, bilis y enzimas digestivas.
- Ser capaces de adherirse a la mucosa intestinal.
- Capacidad para mantener la adherencia a las células de la pared intestinal (para que no se vaya con las heces).
- Tiempo de generación breve, estable y capaz de mantenerse viable durante largos períodos bajo condiciones de almacenamiento.
- Tener efectos positivos en la respuesta inmune.
- Sobrevivir en su paso por el TD y recuperarse en luces.
Efectos beneficiosos de los alimentos probióticos
Está comprobado que los probióticos son beneficiosos en caso de:
- Diarrea (de viajero, por antibióticos, por quimioterapia, por rotavirus –los más frecuentes en niños y en general-). Se ha evidenciado no sólo la curación de los signos clínicos derivados de la patología, sino la eliminación del patógeno en sí mismo.
- Estimulación del sistema inmunitario
- Reducción de los metabolitos tóxicos del colon.
- Fabrican vitaminas del complejo B y K.
Existen otros casos en los que se han observado “evidencias” de los beneficios de los alimentos probióticos:
- Infecciones por Helicobacter pylori u otras
- Reducción de síntomas de alergia
- Prevención del cáncer
- Mejora del metabolismo mineral (calcio)
- Producción de enzimas (β-galactosidasa)
- Reducción del colesterol.
También se les atribuyen otros beneficios, como su posible efecto en:
- Supresión de tumores debido a que se produce la supresión del crecimiento de bacterias que convierten los procarcinógenos en carcinógenos, consumo de enzimas procarcinógenas y producción de sustancias inhibidoras de dichas enzimas.
- Reducción de la inflamación intestinal (diverticulitis, síndrome intestino irritable, enfermedad de Chron).
¿Qué alimentos son probióticos?
Actualmente, el mercado ofrece distintas posibilidades de obtener alimentos probióticos: leches fermentadas (yogur, kéfir, quesos blandos…), amasake, miso, umeboshi, tamari, shoyu, vinagres naturales, kombucha, starter para hacer natto, verduras fermentadas (chucrut, kimchee, pickles o encurtidos…), zumos lactofermentados, fermentos para hacer yogur, kéfir y quesos, cápsulas o tabletas y añadidos en algunos embutidos, bebidas refrescantes y fórmulas infantiles.

Alimentos prebióticos
Los alimentos prebióticos son hidratos de carbono no digeribles (generalmente fibra soluble), que ejercen un efecto beneficioso sobre la fisiología intestinal al estimular selectivamente la proliferación y/o el metabolismo de una o de un número limitado de bacterias del colon, generalmente Bifidobacterias y Lactobacilos. Los hidratos de carbono candidatos a comportarse como prebióticos son los oligosacáridos (compuestos de 2-10 moléculas de monosacáridos unidos).
Tipos de prebióticos
Entre los oligosacáridos considerados actualmente como funcionales, encontramos:
- Fructanos: inulina y FOS (fructooligosacáridos). Estas sustancias se encuentran en la cebolla, ajo, alcachofa, espárrago, tomate, puerro, plátano, trigo, centeno, cebada, raíz de achicoria (a partir de la cual se produce comercialmente la mayoría de inulina mediante un proceso de hidrólisis enzimática parcial).
- Oligosacáridos de la soja: como la rafinosa y la estaquiosa.
- Isomaltooligosacáridos: se obtienen por hidrólisis enzimática del almidón procedente de distintos cereales y/o tubérculos, de modo que los podemos encontrar en alimentos fermentados como el miso de arroz, sake, etc.
- Galactooligosacáridos (GOS): procedentes de la leche mediante tratamientos.
- Lactulosa: obtenida por tratamiento térmico de la lactosa.
Las bacterias son selectivas
En nuestro colon no todas las cepas se “alimentan” de los mismos tipos de prebióticos. Así, por ejemplo las Bifidobacterias presentan un rango más amplio de productos a los que fermentan como son: FOS, FOS sintéticos, Inulina e Hidrolizados de Inulina y GOS. En cambio, los Lactobacilos fermentan GOS y Lactulosa. Esto nos hace pensar que lo adecuado para mantener a estas cepas bien “alimentadas” es consumir una variedad de prebióticos.
¿Cómo nos benefician los prebióticos?
Las evidencias científicas demuestran que tienen efectos positivos a distintos niveles.
- Efecto sobre el tránsito intestinal
- No son digeridos en el intestino delgado.
- Producción de AGCC (ácidos grasos de cadena corta).
- Reducción del pH en el lumen intestinal (por AGCC).
- Aumento de las bacterias intestinales y del volumen fecal.
- Favorecen la regulación del tránsito intestinal.
- Bifidobacterias y Lactobacilos son resistentes al descenso de pH frente a Clostridium, que no lo resisten.
- Funciones gastrointestinales
- Control del tiempo del tránsito.
- Favorece la motilidad de la mucosa.
- Regulación en la proliferación de células epiteliales.
- Equilibrio de la flora intestinal.
A estas evidencias ya constatadas, probablemente se añadan otras que están en fase de experimentación y que presentarían una acción sobre la prevención de trastornos intestinales infecciosos, reducción de triglicéridos y colesterol en sangre, reducción del riesgo de cáncer de colon, regulación de la respuesta inmune.
¿Ingerimos suficiente cantidad de prebióticos con nuestra dieta?
Se ha comprobado que la ingesta diaria habitual de FOS es de unos 13.7 mg/kg de peso corporal al día (aprox. 1 g/día). Las recomendaciones diarias de FOS para que actúen como bifidógenos se sitúan entre 2-10 g/día (0.3-0.4 g/kg peso corporal/día).
¡¡Atención!!: debemos tener en cuenta que dosis superiores a 20 g/día pueden provocar flatulencia, ligera distensión abdominal, diarrea o calambres.
Respecto a la alimentación infantil, la mezcla de FOS/GOS, administrada de forma temprana en las fórmulas infantiles, se ha demostrado como efectiva reduciendo el riesgo de padecer: dermatitis atópica, alergias, infecciones intestinales, infecciones respiratorias, así como estimulante del crecimiento de una flora intestinal sana, la cual refuerza el sistema inmune del lactante durante los primeros meses de vida. En este sentido, la Comisión Europea (26 de septiembre de 2001), confirmó de acuerdo con estudios realizados, que el uso de oligofructosa produce efectos beneficiosos para la salud intestinal, siendo seguro en la alimentación infantil, permitiéndose el empleo de inulina y oligofructosa en concentraciones de hasta 0,8 g/100 ml.
Usos industriales de los prebióticos en alimentación humana
La industria utiliza los prebióticos para modificar la textura o cremosidad de algunos alimentos y mejorar la textura y palatabilidad (sabor) en productos alimenticios bajos en grasas. Se utilizan para:
- Sustitución de grasas: en mayonesas y quesos.
- Reducción del contenido calórico: por ejemplo en los sucedáneos de chocolate, al sustituir por la manteca de cacao.
- Retención de agua: en pastelería, panificación, embutidos, pan de molde.
- Evitar la formación de cristales: en heladería.
- Emulsionar: en margarinas.
Así, podemos encontrar los prebióticos en los cereales, fórmulas infantiles, postres (gelatinas y jaleas), productos de bollería (pan de molde, galletas, pastas), productos lácteos (yogur, quesos frescos, leches, bebidas lácteas), sustitutos de azúcares, reemplazantes de grasas, bebidas y zumos.
Alimentos simbióticos
Los alimentos simbióticos son los alimentos funcionales que contienen una mezcla de prebióticos y probióticos.
La administración de un simbiótico beneficia al huésped (en este caso al ser humano), ya que los prebióticos ayudan a mejorar la supervivencia y la implantación de los probióticos en el tracto gastrointestinal, estimulando su desarrollo selectivo y activando el metabolismo de una o de un número limitado de bacterias.
Aunque esta combinación está poco estudiada, se ha descrito un efecto sinérgico entre ambos al estimular los prebióticos el crecimiento de cepas específicas contribuyendo por tanto a la instalación de una microflora bacteriana específica con efectos beneficiosos para la salud.
Ejemplos de alimentos simbióticos
El ejemplo más claro de alimento simbiótico es la leche materna, que es un probiótico debido a su contenido en bacterias lácticas y un prebiótico por el contenido en fructoligosacáridos que favorecen el desarrollo de las bacterias.Las leches maternizadas también contienen ambos. La lactancia materna es uno de los mejores regalos en sinergia perfecta.
También hay productos lácteos industriales que actúan como alimentos simbióticos.
Un ejemplo negativo de esta sinergia lo observamos en la relación de la cantidad de fibra dietética en la dieta con la microflora intestinal: una dieta pobre en fibra puede producir cambios en la ecología de la microflora intestinal y una disminución en la población de Lactobacillus con aumento de Bacteroides, capaces de desdoblar los ácidos biliares secundarios en compuestos carcinogénicos, como el deshidronorcoleno y el metilcolantreno.
De modo que queda claro, que la composición de nuestra flora intestinal puede ser modificada por la ingesta de alimentos que contengan prebióticos, probióticos o simbióticos.

Será importante profundizar en aquellas cepas de bacterias ácido lácticas que mejores beneficios reporten en una enfermedad determinada y la dosis efectiva para tales propósitos. Se debe tratar de que lleguen al intestino en cantidad suficiente como para implantarse y colonizar su superficie.
Esperamos que se sigan desarrollando alimentos funcionales que aporten carbohidratos no digeribles que puedan proporcionar cantidades óptimas de sustrato para la nutrición y desarrollo de las bacterias del colon, activando la producción de AGCC (ácidos grasos de cadena corta), ácido láctico y energía (hasta el 30 % de las necesidades energéticas de una persona sana).
Un artículo de Isabel Cruz, Nutrición y Naturopatía

muchas gracias por su gentileza de enviarme su información
Muchas gracias x amplisr mi información
Hola, mi pregunta es ,cómo hay que tomar estos alimentos que contienen prebioticos,crudos, hervidos, o da lo mismo? Gracias
Los alimentos prebióticos vegetales se pueden tomar crudos o cocinados. Los que se hace referencia en el post que son fermentados, lo adecuado es no cocinarlos, para no eliminar su efecto probiótico.
Saludos,