
Salvia hispanica L., comúnmente conocida como semillas de chía, es una especie vegetal de la familia Lamiaceae, originaria de México y del norte de Guatemala (Ullah et al., 2016). Si bien la chía fue un elemento esencial de las culturas precolombinas, tanto para la preparación de alimentos como para remedios medicinales, en las últimas décadas su consumo se ha popularizado en Occidente debido a sus propiedades nutricionales y a sus potenciales beneficios para la salud (Ullah et al., 2016). Por su riqueza en micronutrientes, compuestos fenólicos, ácidos grasos omega 3 y fibra soluble altamente fermentable, éstas presentan actividad antioxidante, prebiótica y antiinflamatoria, y se ha demostrado en estudios en humanos que su consumo puede mejorar varios marcadores de riesgo cardiovascular y metabólico (Silva et al., 2021; Taghipour Sheshdeh et al., 2025).
Sin embargo, si las semillas de chía no se preparan adecuadamente, sus nutrientes no se asimilan y, en consecuencia, no se producen los efectos beneficiosos. Por tanto, es clave conocer lo que muestran los estudios científicos sobre cómo tomarlas para reducir la inflamación y mejorar la salud cardiovascular y metabólica. En este artículo vamos a aprender cuáles son los beneficios de las semillas de chía y las mejores formas de tomarlas para aumentar la biodisponibilidad de sus nutrientes y obtener sus efectos favorables sobre la salud. Además de introducirte en su consumo gracias a nuestra recopilación de recetas con chía disponibles en el blog y tres recetas especialmente formuladas para la ocasión: crackers de zanahoria y hierbas aromáticas, mug cake de chocolate y café y pan de quinoa y chía.
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Índice del artículo
Composición nutricional
Aunque la composición nutricional de estas semillas puede variar en función de la región donde se cultiven, de manera media, contienen, por cada 100 g, 15-20 g de proteínas, 30-40 g de grasas (de las cuales el 60-70 son ácidos grasos poliinsaturados esenciales) y 30-40 g de fibra dietética (principalmente en forma de mucílagos). En cuanto a sus micronutrientes (vitaminas y minerales), cabe destacar su riqueza en calcio (631 mg por cada 100 g), que supera en 4 veces la de la leche animal, así como en fósforo, magnesio, potasio, hierro, zinc, niacina (vitamina B3) y vitamina E (Ullah et al., 2016).
Además, hay que mencionar que las semillas de chía presentan una cantidad significativa de compuestos fenólicos del grupo de la miricetina, la quercetina, el ácido cafeico o el kaempferol, lo que explica su destacada actividad antioxidante (Ullah et al., 2016).
Fibra y omega 3
Dentro de estas características nutricionales, merece que nos detengamos en su fibra y en su omega 3. Las semillas de chía son uno de los alimentos con mayor contenido de fibra, fundamentalmente mucílagos, de naturaleza soluble y altamente accesibles para la microbiota intestinal. En concreto, la fibra de la chía ha demostrado, en estudios in vitro, aumentar la abundancia de Bacteroides ovatus, que ejerce acciones insulinosensibilizantes (Shen et al., 2025), de Bacteroides cellulosilyticus, con actividad neuro e inmunomoduladora (Dinić et al., 2025) y la producción de ácidos grasos de cadena corta antiinflamatorios, especialmente de butirato (Arioglu-Tuncil, 2025).
Las semillas de chía son, junto con las de lino, la principal fuente dietética de ácido alfa-linolénico (ALA), el único ácido graso omega 3 considerado esencial. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda que el ALA aporte 0.5% de las kcal diarias, lo que equivale a consumir 1.1 g de ALA al día suponiendo una dieta de 2000 kcal (EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition, and Allergies (NDA), 2010). Las semillas de chía contienen 17. 8 g de ALA por cada 100 g, por lo que tan solo 7 gramos de esta semilla serían suficientes para satisfacer los requerimientos de este ácido graso esencial.
Cabe mencionar que la Ingesta Adecuada de ALA establecida por la EFSA no es un máximo, pudiéndose consumir una cantidad superior a 1.1 g de ALA al día. No se ha establecido una ingesta máxima tolerable para el ALA, dado que no se ha demostrado que exista una cantidad a partir de la cual el consumo de este nutriente aumente el riesgo de efectos adversos (EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition, and Allergies (NDA), 2010).
¿Para qué sirven las semillas de chía? Principales beneficios
En este apartado vamos a conocer los efectos de la chía sobre los marcadores de salud cardiovascular, metabólica y de inflamación en estudios científicos en humanos.
Presión arterial y circulación sanguínea
En un reciente metaanálisis de estudios randomizados controlados, se ha encontrado que el consumo diario de semillas de chía conduce a una reducción de 7.19 mmHg en la presión arterial sistólica y de 6.04 mmHg en la presión arterial diastólica (Taghipour Sheshdeh et al., 2025). En los estudios analizados, las dosis de semillas de chía fueron de 25-50 g al día.
El efecto reductor de las semillas de chía sobre la presión arterial parece deberse a su alto contenido de magnesio y potasio (TaghipourSheshdeh et al., 2025), así como aminoácidos esenciales y péptidos, algunos de los cuales inhiben la actividad de la enzima que convierte la angiotensina en angiotensinógeno, un potente vasoconstrictor (Aguilar-Toalá et al., 2022). A su vez, los flavonoides de las semillas de chía podrían contribuir a reducir la oxidación de la enzima sintetasa del óxido nítrico, mejorando así la función vasodilatadora de las arterias (Alwosais et al., 2021).
La suplementación con semillas de chía molidas también ha demostrado reducir los niveles de fibrinógeno y de la proteína von Willebrand (factores procoagulantes), lo que favorece que la sangre esté más fluida y que haya menos probabilidad de trombosis (da Silva et al., 2020; Vuksan et al., 2007).
Niveles de colesterol y triglicéridos
El consumo de semillas de chía ha demostrado reducir los niveles sanguíneos de colesterol de LDL y de triglicéridos, reconocidos factores de riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica (Silva et al., 2021). El efecto hipolipemiante de las semillas de chía parece deberse a su alto contenido de fibra soluble, que incrementa la excreción fecal de sales biliares (que contienen colesterol) (Jenkins et al., 1993), y omega 3 de tipo ALA, que contribuye a reducir la síntesis hepática de triglicéridos (Shahparvari & Nasrollahzadeh, 2024).

Salud metabólica e inflamación
Se ha demostrado que, cuando se añaden semillas de chía a una preparación rica en carbohidratos, como un pan, se produce una menor subida de los niveles de glucosa en sangre (Ho et al., 2013). Esto parece ocurrir porque los mucílagos, al combinarse con el agua de la masa, forman un gel viscoso que enlentece el vaciamiento gástrico y, por tanto, la llegada de los carbohidratos al intestino delgado.
Por otro lado, el gel de las semillas de chía, al hacer que el vaciado gástrico sea más lento, también contribuye a aumentar la saciedad. En particular, en un estudio de intervención, 140 g de yogur con 7 g de semillas de chía y 100 g de yogur con 14 g de semillas de chía fueron más saciantes (condujeron a una menor ingesta de kcal en la siguiente comida) que 180 g de yogur sin semillas de chía (Ayaz et al., 2017). Este efecto saciante puede ser la razón por la que una dieta hipocalórica con semillas de chía molidas conduce a una mayor pérdida de peso corporal que una dieta hipocalórica sin semillas de chía (Vuksan et al., 2017).
En esta línea, Guevara et al. encontraron que, en el contexto de una dieta para pérdida de grasa, el consumo diario de una bebida que contenía una mezcla de semillas de chía, nopal, avena y proteína de soja aumentó la sensibilidad a la insulina y disminuyó los niveles de inflamación (Guevara-Cruz et al., 2012). Este efecto antiinflamatorio e insulinosensibilizante parece ocurrir porque la fibra soluble de las semillas de chía, mediante su interacción con la microbiota intestinal, reduce el paso del lipopolisacárido bacteriano (endotoxina inflamatoria) al torrente sanguíneo y promueve la producción de ácidos grasos de cadena corta antiinflamatorios (butirato, acetato, propionato) (Guevara-Cruz et al., 2019). Por otro lado, el consumo de semillas de chía aumenta los niveles sanguíneos de ALA y EPA (omega 3 de cadena larga), que tienen acción antiinflamatoria (Jin et al., 2012a; Shahparvari & Nasrollahzadeh, 2024; Vuksan et al., 2017).
¿Cómo consumir las semillas de chía para asimilar sus nutrientes y obtener sus efectos beneficiosos?

Semillas de chía molidas
Para asimilar el ALA de las semillas de chía es necesario que estas se consuman molidas. Cuando las semillas de chía se muelen, la pared celular se rompe y la biodisponibilidad del ALA se incrementa. En coherencia, la suplementación con semillas de chía molidas ha demostrado conducir a un aumento de los niveles circulantes tanto de ALA como de EPA (Jin et al., 2012b), mientras que el incremento no se observa cuando se consumen enteras sin moler (Nieman et al., 2009). Se ha demostrado que el consumo de chía entera, sin moler, no conduce a una mejora en los niveles de colesterol, de inflamación y de presión arterial, ni tampoco en el peso corporal (Nieman et al., 2009). Por el contrario, el consumo de chía molida sí ha demostrado reducir la presión arterial y la inflamación sistémica (Vuksan et al., 2017).
Las semillas de chía deben molerse en casa con un molinillo o una batidora de vaso tipo Vitamix. Lo ideal sería introducirlas molidas en una bolsa zip o Stasher y conservarlas en el frigorífico durante un máximo de 1 semana. Para evitar que disminuya su contenido de omega 3, es recomendable no calentarlas. Si incorporamos las semillas de chía molidas en una preparación que va a cocinarse (e.g., hamburguesas veganas, pan casero, etc.), para minimizar la pérdida de omega 3, se recomienda procurar que la temperatura no supere los 90 ºC (Ghafoor et al., 2020).
Cómo incluir en la dieta las semillas de chía molidas
- Espolvoreadas sobre ensaladas, verduras.
- Integradas en cremas de verduras o en batidos de frutas/verduras.
- Adicionadas a masas de pan, galletas, pancakes o hamburguesas veganas caseras, como sustituto de huevo.
- Como espesante de la mermelada casera o el yogur vegetal.

Semillas de chía remojadas
Las semillas de chía remojadas suponen la mejor manera de tomarlas para asimilar sus mucílagos. Los mucílagos de la chía se solubilizan en el agua de remojo creando un gel viscoso. Ese gel saciante y con acción prebiótica, por sus propiedades viscoelásticas, va a ser muy interesante en multitud de recetas como sustituto del huevo, ayudando a ligar los ingredientes y que la preparación no se desmorone (Topaloğlu Günan & Yolci Ömeroğlu, 2025).
Las semillas de chía que vayamos a remojar pueden estar molidas o sin moler. Lo óptimo sería remojarlas molidas, ya que así maximizamos la biodisponibilidad tanto de los mucílagos como del omega 3. No obstante, utilizarlas sin moler también es una opción válida cuando no hemos tenido tiempo de triturarlas, dado que, al remojarse, su pared celular se reblandece y aumenta la biodisponibilidad del Omega 3. En concreto, en un experimento se demostró que, al remojar las semillas de chía enteras en agua durante 24 h, el contenido de ALA se triplicó (Zare et al., 2019).
Pueden remojarse en agua, en bebida vegetal o en yogur, o incorporarse como ingrediente a cualquier preparación que contenga agua, como un batido, una crema de verduras, una mermelada o una masa. Las semillas de chía, al entrar en contacto con el agua, forman el gel de mucílagos que aporta cohesión y viscosidad a la receta.
Cómo incluir en la dieta las semillas de chía remojadas
- Remojadas en bebida vegetal y/o yogur (pudín de chía).
- Para espesar compotas y mermeladas caseras.
- Como sustituto del huevo y del gluten en las masas de pan, pancakes, bizcochos y galletas caseras.

Semillas de chía germinadas
Una de las mejores formas de tomar las semillas de chía es germinarlas, ya que ello aumenta su actividad antioxidante y el contenido y la biodisponibilidad de sus nutrientes (Huang et al., 2025). En concreto, se ha demostrado que, tras 2 días de germinación, el contenido en proteína de las mismas se incrementa en un 13%, mientras que el contenido en fibra, triptófano, polifenoles totales y flavonoides se incrementa en un 46%, 93%, 300% y 197%, respectivamente, tras 4 días de germinación (Beltrán-Orozco et al., 2020).
Cómo germinar las semillas de chía correctamente
- Remojar las semillas enteras (10 g) en 250 ml de agua durante 10 minutos. Se puede utilizar una cantidad mayor aumentando proporcionalmente el volumen de agua adicionado.
- Tras los 10 minutos, retirar el agua de remojo y lavarlas con una solución de 250 ml de agua y 1 cucharada de vinagre blanco de limpieza. Este paso es clave para eliminar cualquier microorganismo patógeno que pudiera estar presente en las semillas. Posteriormente, lavar de nuevo las semillas de chía con agua destilada.
- Posteriormente, colocar las semillas de chía en un germinador de plato. Dejar que germinen a 30°C en la oscuridad durante 4 días, mientras se les va regando cada 12 horas. Revisar las semillas cada 24 h y comprobar que no haya moho ni exceso de humedad.
- Una vez germinadas, deberán conservarse dentro de un bote de cristal, en el frigorífico, y consumirse en un máximo de 3 días.
Método de germinación adaptado, basado en el estudio de Beltrán-Orozco et al. (Beltrán-Orozco et al., 2020).
Cómo incluir las semillas de chía germinadas en la dieta
- En ensaladas.
- Por encima de cualquier plato de verduras, cereales integrales y/o legumbres.
- Como ingrediente en batidos.
Recomendaciones finales para tomar las semillas de chía
- Para asimilar el omega 3 y el resto de sus nutrientes, deben consumirse molidas, remojadas o germinadas.
- Deben conservarse refrigeradas, dentro de una bolsa zip o fiambrera hermética, y consumirlas idealmente en no más de 1 semana.
- No deben calentarse a una temperatura superior a 90 ºC para evitar la pérdida del Omega 3 y la formación de acrilamida.
- Para satisfacer los requerimientos diarios de omega 3 de tipo ALA, basta con tomar 1 cucharada (10 g) al día de semillas de chía.
- En estudios randomizados controlados que han evaluado el impacto de la chía molida en la presión arterial, los niveles de inflamación y de lípidos en sangre, las dosis empleadas fueron de 25-50 g al día.
- No se han reportado efectos adversos relevantes asociados al consumo de semillas de chía (con la excepción de las personas alérgicas). De ese modo, la EFSA no ha establecido ningún nivel de ingesta máximo de las mismas (EFSA Panel on Nutrition, Novel Foods and Food Allergens (EFSA NDA Panel) et al., 2019). No obstante, considerando que en los estudios realizados las dosis empleadas han sido inferiores a 50 g al día, lo prudente es no superar esa dosis.
Recetas con semillas de chía
Para inspirarte con recetas deliciosas y nutritivas, hemos recopilado, en primer lugar, las siguientes recetas con chía del blog para que tengas ideas por donde empezar:
- Zumo detox con semillas de chía
- Aderezo cítrico de chía, lino, cáñamo y menta
- Verduras asadas con vinagreta de mostaza y chía
- Tortitas de avena con semillas de lino y chía
- Pudin de chía con frutos rojos y remolacha
- Pudin de chía y algarroba
- Pudin de chía con kéfir y frutos rojos
- Mermelada de piña y chía con miel y lavanda
Y, a continuación, te dejamos con 3 recetas con semillas de chía que hemos preparado especialmente para este artículo: los crackers de zanahoria, el pan de quinoa y el mug cake de chocolate y café:

Receta de crackers de zanahoria, chía y hierbas aromáticas
Ingredientes
- ¼ taza semillas de chía (60 ml)
- 2 zanahorias medianas, ralladas (100 g aproximadamente)
- 3 cucharadas trigo sarraceno puesto a remojo mínimo 4 horas, y escurrido
- ½ cucharadita sal
- 1 cucharada aceite de oliva virgen extra
- ⅓ taza agua
- ½ cucharadita orégano
- ¼ cucharadita romero en polvo
- ¼ cucharadita comino molido
- ½ cucharadita ajo en polvo
- ½ cucharadita cúrcuma molida
- 1 pizca pimienta negra recién molida
Instrucciones
- En la jarra de la batidora Vitamix, introducir las semillas de chía y cerrar bien la tapa.
- Seleccionar velocidad 1 y aumentar progresivamente la velocidad hasta máxima potencia. Batir durante unos 15 segundos, hasta que las semillas estén bien molidas.
- Añadir las zanahorias y el trigo sarraceno escurrido, seleccionar velocidad 5 y accionar el botón PULSO durante 10 - 15 veces, hasta que las zanahorias y el sarraceno estén bien picados, con una textura granulosa. Integrar con una espátula los bordes.
- Añadir la sal, el aceite, el agua y las especias. Seleccionar velocidad 5 y accionar el botón PULSO durante 8 – 10 veces, hasta que estén todos los ingredientes bien integrados.
- Encender el horno a 150 ºC, para precalentarlo.
- Disponer la masa encima de un papel de horno o lámina de silicona para horno, colocada sobre la bandeja de horno. Extender la masa con una espátula, con un grosor de unos 2 mm. Optativamente, marcar la masa a cuadros o rectángulos con la ayuda de un cuchillo, con cuidado, si se quiere que los crackers tengan forma uniforme.
- Llevar la bandeja con la masa al horno. Dejar cocer unos 30 minutos, hasta que estén dorados los crackers. Dar la vuelta y dejar cocer por el otro lado unos 15-20 minutos más.
- Retirar del horno, dejar enfriar. Romper a trozos irregulares o partir por las marcas.
Notas
Valores nutricionales / Ración

Receta de pan de quinoa y chía
Utensilios
- Horno
Ingredientes
- 1 y ½ tazas quinoa (250 g), junto con agua abundante para el remojo
- ⅓ taza semillas de chía (50 g)
- ⅔ tazas agua (160 g), para remojar la chía
- ½ cucharadita sal
- 1 cucharadita bicarbonato de sodio
- ⅓ taza agua como agua extra para la masa, un poco menos en función de la textura
- semillas de girasol para decorar
Instrucciones
- La noche anterior, limpiar la quinoa para eliminar las saponinas. Enjuagarla y ponerla a remojo en un recipiente con agua abundante, durante 8 horas. Dejarla en la nevera si hace mucho calor.
- A parte, remojar la chía con 1 y ¾ tazas de agua y dejar reposar también. Se aconseja el remojo en nevera si hace mucho calor.
- Al día siguiente, escurrir la quinoa. Introducir la quinoa escurrida junto con la mezcla de chía y agua, la sal y el bicarbonato en la jarra de una batidora potente tipo Vitamix. Cerrar bien la tapa.
- Seleccionar velocidad 1 y aumentar progresivamente la velocidad hasta máxima potencia. Batir durante unos 30 segundos, con la ayuda de la barra presionadora, hasta que se forme una masa uniforme. Incorporar agua según necesidad de la masa, hasta ⅔ taza.
- Precalentar el horno a 180ºC. Aceitar un molde cerámico para pan. Verter la masa.
- Llevar el pan al horno y hornear durante 1 hora.
- Retirar del horno, dejar enfriar sobre una rejilla y desmoldar. Dejar acabar de enfriar encima de una rejilla antes de cortar.
Valores nutricionales / Ración


Receta de mug cake de chocolate, café y chía
Utensilios
- microondas
- Taza o ramequín
Ingredientes
- 2 cucharaditas semillas de chía
- 2 cucharaditas copos de avena
- 3 cucharadas café filtrado o espresso
- 1 huevo grande
- 1 plátano muy maduro
- 1 cucharadita aceite de coco virgen
- 1 cucharada cacao puro
- ½ cucharadita levadura de pastelería
- 1 porción chocolate negro
- 1 cucharadita tahini o crema de avellanas, para decorar
Instrucciones
- Moler la chía junto con los copos de avena.
- Preparar el café y dejar reposar junto con la chía y avena molidas, durante 5 minutos, mientras se preparan el resto de los ingredientes.
- En una taza o ramequín, chafar el plátano maduro e incorporar el huevo. Integrar. Añadir también la mezcla de chía y el aceite de coco fundido. Batir con la ayuda del tenedor o de unas varillas pequeñas, hasta incorporar todo.
- Añadir el cacao y la levadura de pastelería y acabar de integrar.
- Rebañar los laterales para abajo, para “limpiar” los rebordes de la taza. O bien disponerlo en una o dos tazas extra.
- Introducir en el microondas y activar a máxima potencia durante 2 minutos.
- Una vez cocido, retirar con cuidado del microondas e introducir un cuadradito de chocolate negro dentro del mug cake.
- Desmoldar y servir sobre un plato con un poco de tahini o crema de avellanas por encima.
Valores nutricionales / Ración
Preguntas frecuentes sobre las semillas de chía
¿Qué cantidad diaria de semillas de chía se recomienda consumir para obtener sus beneficios?
Para satisfacer los requerimientos de ALA (el único Omega 3 considerado esencial), 1 cucharada (10 g) de semillas de chía al día sería suficiente.
Para lograr el efecto reductor de las semillas de chía sobre la presión arterial, parece que se requiere una dosis mayor. En concreto, en los estudios en los que se ha reportado que el consumo de semillas de chía reduce la presión arterial, se han utilizado dosis de 25-50 g al día, sin que se haya reportado ningún efecto adverso relevante (TaghipourSheshdeh et al., 2025). No sería recomendable consumir más de 40-50 g de semillas de chía al día dado que dosis tan altas no han sido evaluadas en estudios en humanos, por lo que desconocemos si resultan seguras.
¿Cómo conservar las semillas de chía molidas?
Lo ideal sería conservar las semillas de chía molidas en el frigorífico, dentro de una bolsa zip o de un recipiente hermético, y consumirlas en 1 semana. De esa forma, se minimiza la pérdida del ALA.
¿Cuánto tiempo se recomienda remojar las semillas de chía?
Como mínimo, las semillas de chía deberían remojarse durante 2 h. Sin embargo, lo ideal serían 24 h. En concreto, se ha demostrado que cuando las semillas de chía se remojan en agua durante 24 h, el contenido de ALA se triplica (Zare et al., 2019).
Si se añaden semillas de chía a la masa de un pan o similar, ¿se pierde el omega 3 al cocinarse?
El contenido de ALA (omega 3 esencial) se reduce con el calentamiento, pero aun así permanece alto. En un experimento en el que se elaboró un pan de trigo sarraceno y de semillas de chía, el contenido final de ALA fue de 67 g por kg de pan (Costantini et al., 2014).
No obstante, lo ideal es consumirlas crudas y, si alguna vez se integran en una preparación que posteriormente vaya a calentarse, procurar que la temperatura del alimento no supere los 90 ºC para minimizar la pérdida del ALA (Ghafoor et al., 2020).
¿Cuánto tiempo pueden conservarse los germinados de semillas de chía en el frigorífico?
Las semillas de chía germinadas pueden conservarse como máximo 3 días en el frigorífico, en un recipiente que no favorezca la humedad. No superar ese tiempo de conservación para evitar la aparición de moho o la proliferación de microorganismos patógenos.
¿Qué diferencias hay entre las semillas de chía y el aceite de semillas de chía? ¿Son igual de beneficiosos?
El aceite de semillas de chía no es más que la fracción grasa de las semillas de chía. De ese modo, el aceite de semillas es 100% grasa, por lo que presenta una mayor concentración de omega 3 (unos 62-66 g de ALA por cada 100 g) (Ferreira et al., 2023). Sin embargo, no contiene ni fibra, ni proteínas, ni minerales (magnesio, calcio, potasio, etc.) ni vitaminas hidrosolubles (Ferreira et al., 2023). Además, el contenido y la variedad de polifenoles también son menores en el aceite (Oliveira-Alves et al., 2017). Esto se debe a que, al retirar la fibra para la elaboración del aceite, también nos desprendemos de los polifenoles unidos a ella (complejos fibra-polifenol), que tienen una importante acción antioxidante, antiinflamatoria y prebiótica (Tuohy et al., 2012).
Considerando que los efectos beneficiosos de las semillas de chía no solo se explican por su contenido en ALA, sino también en fibra soluble, vitaminas, minerales y polifenoles, lo más beneficioso es consumirlas molidas, remojadas o germinadas, en lugar de tomar aceite de chía.
¿Las semillas de chía se pueden consumir durante el embarazo?
Las semillas de chía sí se pueden consumir durante el embarazo. La EFSA considera que las semillas de chía son seguras, sin que se haya encontrado evidencia de que su consumo se asocie con efectos adversos (con la excepción de las personas con alergia a las semillas de chía). La EFSA no establece ninguna restricción especial sobre el consumo de semillas de chía durante el embarazo (EFSA Panel on Nutrition, Novel Foods and Food Allergens (EFSA NDA Panel) et al., 2019).
De hecho, las semillas de chía son un alimento especialmente interesante para consumir durante el embarazo, debido a su riqueza en omega 3 de tipo ALA, que, por acción de enzimas desaturasas, se convierte en EPA y DHA, nutrientes clave para el neurodesarrollo fetal (EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition, and Allergies (NDA), 2010).
Referencias bibliográficas
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Beltrán-Orozco, M. del C., Martínez-Olguín, A., & Robles-Ramírez, M. del C. (2020). Changes in the nutritional composition and antioxidant capacity of chia seeds (Salvia hispanica L.) during germination process. Food Science and Biotechnology, 29(6), 751–757. https://doi.org/10.1007/s10068-019-00726-1
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