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Conasi-consejo: Macrobiótica en verano

Un bodegón de frutas veraniegas - Macrobiótica en verano
Consejos macrobióticos de hábitos, alimentos y cocina en verano.

Macrobiótica en verano: elemento fuego

La macrobiótica en verano nos recomienda diferentes alimentos y formas de cocinarlos para adaptar nuestro cuerpo al temperamento de esta estación. Vamos a analizar qué es lo más adecuado:

“En el verano la naturaleza llega a su plenitud y expresa todo el trabajo del año.”

El verano es época de máximo crecimiento, de exuberancia, colorido y variedad. Marca la culminación del crecimiento producido en la primavera, que se expresa en la florecimiento y maduración de los frutos. Suele ser una estación en la que estamos más activos y donde aprovechamos más las horas solares, pero hemos de estar atentos, ya que el verano es una estación en que habitualmente se tiende a lo excesivo y se produce mucho calor y sequedad, haciendo acopio de nuestros fluidos corporales. Este estado puede fácilmente llevarnos a los extremos alimentarios típicamente veraniegos y podemos desequilibrarnos hacia el polo opuesto, el estancamiento. 

A través de la macrobiótica y la medicina china, podemos entender cómo compenetrarnos con nuestra naturaleza y a través de la alimentación y de nuestros hábitos, acercarnos a los ritmos naturales. Así que vamos a ver algunos aspectos de una alimentación espléndida para acompañar el verano.

“El verano es vivaz, cálido y tiene la capacidad de madurar el fruto.”

Consejos macrobióticos básicos para el verano

  • Elemento vinculado: el fuego
  • Órganos asociados: corazón e intestino delgado son los órganos que en verano van a estar más activos.
  • Circulación y calentamiento: el corazón controla la sangre y los vasos sanguíneos y alberga el shen, la parte más sutil del ser. Si la energía de fuego está equilibrada hay claridad mental y vitalidad, de lo contrario, si hay debilidad en este elemento habrá cansancio, estancamiento y debilidad vascular. 
  • Transformación y absorción: el intestino delgado se encarga de recibir, digerir y asimilar el alimento, previamente transformado por el estómago, separando lo que conviene de lo que no, para desechar aquello que no necesitamos a través del intestino grueso. Si nuestro intestino delgado está débil nuestra formación de sangre se verá empobrecida, creando un terreno más vulnerable a infecciones y parásitos intestinales.
Tepache en vasos - Macrobiótica en verano
Las bebidas fermentadas como el tepache se pueden mezclar con zumos o batidos de frutas para aportar más sabor y alegría.

Consejos de alimentación

  • Cantidad: en verano necesitamos menos cantidad de comida, más color, alimentos ricos en agua y frescura. Las comidas copiosas nos debilitan y nos dejan agazapados con cansancio, insomnio, migraña, apatía e irritabilidad. Es conveniente ingerir alimentos yin en su mayoría refrescantes para dispersar el calor, y hacer acopio de fluidos corporales. Más información sobre el yin y el yang.
  • Sabores: los alimentos con un sabor amargo tonifican el corazón. Estos alimentos en cantidades moderadas actúan sobre la sangre, favorecen el drenaje y la eliminación, mejoran la digestión poniéndola en marcha y secan el exceso de humedad. De igual maner,a el sabor amargo resulta favorecedor para eliminar el calor y la inflamación.
  • Alimentos amargos favorecedores para el corazón: la rúcula, alcachofa, el apio, el diente de león, el té verde, los berros, el pepino, la endivia, la escarola, el nabo, la achicoria, la alfalfa, los espárragos, entre otros. 
  • Utilizar a diario alimentos ligeramente refrescantes y que aporten hidratación: los alimentos de hoja verde, las sopas y las cremas frías, las frutas de la estación, en definitiva, alimentos expansivos que crecen en verano desde la tierra hacia afuera y que nos aportan ligereza e hidratación:
    • Los alimentos de color rojo / morado benefician el elemento fuego, como por ejemplo la sandía, los frutos rojos, la uva roja, las frambuesas, los arándanos, el tomate, la fresa, son alimentos con un alto contenido en vitaminas y en fitonutrientes reforzantes del sistema circulatorio y refrescantes a la vez.
    • Los germinados: ideales para aportar la porción de frescor al plato, refrescan el corazón.
    • Infusiones de verano: las infusiones de menta, flores de hibisco, diente de león, genciana y manzanilla, todas ellas hierbas refrescantes que ayudan a calmar el calor de verano.
    • El té verde: dispersa el calor del verano y ayuda a expulsar toxinas, enfriar el fuego del corazón, calmar la mente, eliminar el calor del hígado y la vesícula biliar.
    • El tofu: es un alimento refrescante que nos puede servir de proteína en ensaladas, bocadillos, salteados, patés y salsas.
    • El apio, el pepino y la lechuga: refrescan y relajan.
    • Los alimentos fermentados: optaremos por los fermentados de corta elaboración, como las ensaladas prensadas, las verduras fermentadas durante pocos días o los misos más suaves como el shiro miso. Las bebidas refrescantes fermentadas como el kéfir, el kombucha, el tepache, combinadas en zumos o batidos de fruta, también nos aportarán sabor, alegría y nos refrescarán. También los zumos fermentados nos aportarán frescor de una forma muy digestiva.
    • Cereales: en primer lugar, destacamos un cereal que se caracteriza por su naturaleza ligeramente fresca: el centeno. El centeno ayuda a eliminar la flema, el calor y favorece la diuresis siendo un fortificante de las paredes de los vasos sanguíneos y aporta fluidez a la sangre, muy adecuado para el calor del verano y para bloqueos del sistema circulatorio. En segundo lugar destacamos el maíz, un cereal ligero y fresco de sabor dulce que ayuda a calmar el calor de verano, lo podemos encontrar en forma de polenta o en forma de grano fresco como en la siguiente receta. Asimismo, las sémolas, la pasta, el bulgur, el cus-cus, son formas de tomar el cereal en un formato ligero y refrescante. La quinoa y el arroz largo también son una opción más ligera para el verano, podemos ver un buen ejemplo en la siguiente receta.
    • Legumbres: En cuanto a las legumbres, la soja verde o mungo destaca por su cualidad depurativa y refrescante y la lenteja roja o la lenteja pardina en ensaladas constituyen una forma más liviana de seguir aprovechando sus cualidades nutritivas.
    • Frutas: las frutas de la estación están repletas de vitaminas y fitonutrientes y nos ayudarán a hidratarnos y a refrescar el calor interno. Destacamos la sandía y el melón como frutas muy refrescantes, seguidos de los plátanos, el melocotón, las nectarinas, los paraguayos y los higos. Por esa misma razón, no es conveniente según nuestra constitución y estado abusar de estos, si notamos que nos debilitamos tras su ingesta. Los albaricoques, las ciruelas y las cerezas tienen una naturaleza más templada y tendrán un efecto menos extremo. Para ampliar información consultar el calendario de verano.
    • Las cocciones: serán refrescantes y ligeras, reduciremos en general el tiempo de cocción, destaparemos la olla para crear más expansión pero sin olvidarnos de mantener un punto de calor. Nos beneficiarán los salteados rápidos, los escaldados, los hervidos y podremos aprovechar las deliciosas posibilidades de los macerados, los marinados y los deshidratados.
    • A evitar o controlar: las bebidas o alimentos muy fríos como los combinados, los refrescos procesados, los helados, los granizados, los cócteles o cualquier bebida muy fría. Aunque aparentemente se nos antojan como el oasis en medio de un caluroso panorama estival, los alimentos muy fríos nos debilitan y a menudo nos hacen sentir más calor.  Así es, la medicina china insiste en que comer demasiados alimentos crudos y fríos hace que sientas frío interior y consecuentemente lentitud e hinchazón. Los alimentos muy fríos disminuyen nuestro nivel energético creando con el hábito una condición débil y estancada, es mejor no abusar de estos y observar con precaución como nos sentimos al tomarlos. En la macrobiótica y en la medicina china siempre se remarca la importancia de mantener una parte de calor durante todo el año, para no perder esa fuente de energía y desvitalizarnos y además los alimentos de naturaleza tibia o ligeramente caliente ayudan a extraer el calor interno hacia afuera. Más información acerca de la naturaleza térmica de los alimentos.
    • Equilibrar los alimentos fríos: podemos equilibrar los alimentos o preparaciones muy frías como por ejemplo batidos, zumos o helados con un toque de especies calentadoras como el jengibre o la canela.
    • Continuaremos evitando alimentos densos: los alimentos muy grasos, como los quesos muy curados, los fritos, los horneados, las carnes rojas y los embutidos, el exceso de frutos secos, las patatas fritas, los alimentos muy salados y condimentados, todos ellos en exceso obstruyen la energía y crean también estancamiento, haciéndonos sentir pesados y con más calor.
    • Alcohol: el alcohol debilita y provoca que sintamos más calor. Si queremos tomar algo de alcohol de vez en cuando, recomendamos la cerveza artesana y si puede ser ecológica de trigo. Es un alimento amargo con naturaleza fresca y recomendamos tomarla de vez en cuando, no muy fría, calentándola en la boca.
Salteado de verduras en un plato - Macrobiótica en verano
Los salteados constituyen una de las formas de cocción preferidas en verano por su rapidez, frescura y ligereza.

Hábitos beneficiosos

El elemento fuego se beneficia ampliamente del ejercicio, que propiciará la eliminación de toxinas que hay en la sangre y estimulará la formación de vasos sanguíneos, incrementando también la fuerza, la flexibilidad y mejorando el descanso. Ya sea en forma de yoga, qi gong, paseos largos, danza, estiramientos, piragüismo o nadando, siempre y cuando sea moderado y alejado de las horas de más intensidad solar y acompañado de una buena hidratación.

Influencia en los demás elementos

En la medicina china cada sistema de órganos influye, genera o aplaca a otro sistema adyacente:

  • El elemento Fuego (corazón) genera al elemento Tierra (bazo/estómago): como comentábamos en los consejos de primavera, si nos cuidamos y tenemos el elemento madera bien equilibrado, protegeremos también al corazón. Pero también si cuidamos nuestro elemento fuego, por ejemplo no enfriándolo demasiado, estaremos asegurándonos un buen equilibrio del elemento tierra, es decir de nuestro sistema digestivo. Si abusamos de los alimentos crudos, helados, yogures, bebidas frías y frutas como el plátano podemos favorecer una consiguiente debilidad en el intestino delgado y una deficiencia digestiva y también debilidad del sistema bazo/estómago con síntomas como la diarrea, la distensión abdominal, las flatulencias y debilidad. 
  • El elemento Fuego (corazón) explota al metal (pulmón / intestino grueso): un exceso de alimentos fríos, de líquidos o de alimentos pesados es muy probable que nos predisponga a resfriarnos o debilitarnos con la llegada de los primeros cambios de tiempo.

El verano nos invita a abrirnos y a disfrutar, a sentirnos pletóricos y a dejarnos llevar, pero a menudo lo hacemos en detrimento de nuestra salud. Conservar nuestra energía es todo un arte de escucha intencionada y mantener una buena base de hábitos beneficiosos nos aportará un bienestar más duradero y evitará que nos marchitemos en invierno… “Lo que se hace un día, es semilla para el día siguiente.” 

“Frutales
cargados.

Dorados
trigales…


Cristales
ahumados.

Quemados
jarales…

Umbría
sequía,
solano…

Paleta
completa:
verano”

—  Manuel Machado

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