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Enfermedades autoinmunes y protocolo AIP

Enfermedades autoinmunes: libro, té y peras.
Enfermedades autoinmunes y protocolo AIP: un nuevo estilo de vida para recuperar la salud.

¿Qué son las enfermedades autoinmunes?

Las enfermedades autoinmunes forman, cada vez más, parte de nuestra realidad. Seguramente conoces a alguna persona que sufra de alguna de ellas, del mismo modo que también es probable que parte de estas personas que las sufren desconozcan que la dieta puede ser una gran aliada como tratamiento coadyuvante.

Los trastornos autoinmunes se caracterizan por tener como detonante común: la incapacidad del cuerpo para diferenciar entre tejido sano e invasor externo. El sistema inmune debería encargarse de protegernos de estos invasores, pero sin embargo, en estas condiciones ataca a proteínas, tejidos y células del propio organismo.

Existen más de 100 enfermedades autoinmunes que atacan diferentes tejidos. Algunos ejemplos son:

  • Hipotiroidismo: ataca al tejido de la glándula tiroidea.
  • Crohn o colitis ulcerosa: al tracto gastrointestinal.
  • Artritis reumatoide o lupus eritematoso: a las articulaciones.
  • Psoriasis: ataca a la piel.
  • Diabetes tipo I: a las células productoras de insulina en el páncreas.
  • Esclerosis múltiple: a la vaina de mielina.

¿Qué provoca las enfermedades autoinmunes?

Genética y entorno

  • Predisposición genética. En los factores subyacentes al hecho de padecer una enfermedad de este tipo, la genética juega un papel importante. Sin embargo, existen una serie de situaciones y factores de riesgo que determinará su expresión o no (1).
  • Hábitos de vida. En este sentido, adquieren un papel determinante la dieta, el entorno y el estilo de vida. Un cambio en el estilo de vida puede ayudar a evitar que la enfermedad se desarrolle y a reducir la sintomatología.

Inmunoregulación

En el desarrollo de la autoinmunidad se encuentran dos factores subyacentes clave: 

  • Infección de algún patógeno – Inmunoregulación alterada: ante un patógeno, el sistema inmune detecta una parte de la cadena de aminoácidos de este. Si no hay una buena inmunoregulación y el segmento presentado es similar al de un tejido del propio cuerpo, existe el peligro de que el propio sistema inmunitario ataque a este último. Este proceso se conoce como Mimicry inmunitario y es una de las causas principales de que se sufra una enfermedad autoinmune.

¿Pero qué puede causar una alteración de la inmunoregulación? 

  • Permeabilidad y disbiosis intestinal: se ha demostrado que la disbiosis intestinal y un intestino permeable pueden estar involucrados en las enfermedades autoinmunes. Científicos expertos como el Dr. Alessio Fasano (2), creen que el intestino permeable es una condición previa para el desarrollo de la autoinmunidad. Las vellosidades y microvellosidades del intestino delgado se encargan de que podamos absorber correctamente todos los nutrientes que llegan hasta allí. Sin embargo, en situaciones de permeabilidad intestinal, cuando las vellosidades de nuestro intestino se han desgastado y están dañadas por factores como la mala alimentación, intolerancias no detectadas o exceso de tóxicos en el cuerpo, dejan de realizar sus funciones correctamente y la absorción de nutrientes se ve muy perjudicada. Además, a través del tejido que queda al descubierto, también penetran sustancias que no deberían llegar al torrente sanguíneo: proteínas digeridas de forma incompleta, bacterias o una variedad de sustancias tóxicas o productos de desecho que normalmente deberían excretarse. Dado que estas sustancias no deberían sobrepasar la barrera intestinal, el cuerpo reacciona activando el sistema inmune como protección a los nuevos «invasores». La respuesta es tan importante que, mantenida en el tiempo, el cuerpo puede terminar cometiendo errores y atacar incluso a células.
  • Estrés: el estrés pone al cuerpo en un constante estado de alerta. Un estrés agudo, de corta duración es natural y necesario para garantizar nuestra supervivencia (traumatismos, peligros físicos…). Pero un estrés mantenido en el tiempo, como el que experimenta gran parte de la población occidentalizada, activa de modo sostenido el sistema inmunológico y, a la larga, lo agota, pudiendo provocar errores de inmunoregulación (3). De este modo, la genética no determina al 100% el padecimiento de una enfermedad autoinmune determinada. Sarah Ballantyne, autora del libro “The Paleo Approach”, sugiere que la predisposición genética a la autoinmunidad representa aproximadamente no más de un tercio de su riesgo para desarrollarse. Las otras dos terceras partes de su riesgo provienen de factores ambientales, que incluyen: dieta, estilo de vida, infecciones, toxinas, hormonas, peso, etc.

En esta línea, de acuerdo con la autora, si bien es cierto que no puedes controlar tu genética, sí que tienes cierto control sobre tu dieta y estilo de vida, que está en tus manos modular para prevenir enfermedades autoinmunes. 

Una persona con una cadena de DNA - Enfermendades autoinmunes
La genética predispone a padecer una enfermedad, pero está en nuestra conducta evitarlo.

Protocolo autoinmune: la dieta como herramienta para combatir enfermedades autoinmunes

Existen varias dietas y protocolos que pueden ayudar a recuperar o controlar los síntomas de una enfermedad autoinmune. Algunas dietas conocidas y utilizadas en estos casos son: la dieta GAPS, la dieta de carbohidratos específicos (SDC), el protocolo de la Dra. Wahls y el Protocolo Autoinmune (AIP). En este artículo nos centraremos en este último.

El protocolo autoinmune, generalmente abreviado como AIP, es un método paliativo muy eficaz en casos de brotes o enfermedades autoinmunes, ya que puede ayudar a disminuir y mejorar los síntomas y malestares en general.

Este protocolo, desarrollado inicialmente por el Dr. Loren Cordain, y posteriormente profundizado por la Dra Sarah Ballantyne, es un método global derivado de la dieta paleo, fundamentado en un cambio en la alimentación y en el estilo de vida, para ayudar a sanar el sistema inmune y el intestino, como hemos visto, factores determinantes en el desarrollo de la autoinmunidad. 

Al abordar los factores de estilo de vida relevantes y comer alimentos ricos en nutrientes que apoyan la salud intestinal óptima, este abordaje permite que se restauren los niveles de nutrientes importantes y los elementos imprescindibles que el cuerpo necesita para sanar y regular adecuadamente el sistema inmune. Esto facilita una desinflamación que ayuda a la resolución y la función de soporte de órganos, creando un entorno en el que el cuerpo es propicia la remisión de la autoinmunidad, que no curación.

Objetivos del protocolo autoinmune

El protocolo autoinmune, es un método que tiene como objetivos principales:

  • Mejorar el sistema inmune.
  • Reducir la alteración intestinal.
  • Reparar el sistema digestivo.

Quién puede beneficiarse del protocolo autoinmune

Además de las personas que padezcan enfermedades autoinmunes, este protocolo puede ser recomendable para cualquier persona que esté en riesgo de desarrollar alguna de ellas o que padezca alguno de los siguientes síntomas:

  • Trastorno autoinmune: hipotiroidismo, lupus, esclerosis múltiple, diabetes, fibromialgia, colitis ulcerosa…
  • Problemas de piel: eccemas, acné, piel atópica, rosácea, caída de cabello, hongos, pie de atleta, cándida…
  • Problemas digestivos: gases, distensión abdominal, malas digestiones, reflujo gastroesofágico, diarrea, estreñimiento, colon irritable, dificultad para ganar/perder peso…
  • Problemas hormonales: síndrome premenstrual, cólicos menstruales, exceso de estrógenos, endometriosis, síndrome de ovario poliquístico,…
  • Problemas emocionales: depresión, ansiedad, TOC, estrés, labilidad emocional, tristeza excesiva.

Pilares básicos

Los dos pilares básicos del AIP son el estilo de vida y la alimentación.

Enfermendades autoinmunes: frutos secos, semillas, alforfón y bayas de goji en tarros.
Ciertos alimentos incluidos en una dieta saludable deben excluirse durante un tiempo para reparar el sistema digestivo.

Alimentación en el protocolo AIP

La dieta en el AIP es muy simple y extremadamente densa en nutrientes, enfocada en eliminar alimentos que pueden inflamar el intestino, causar disbiosis intestinal y activar el sistema inmunológico. Dicho de otro modo, el AIP es, por definición, un método temporal de eliminación de ciertos alimentos, para permitir a nuestro sistema digestivo recuperarse, regenerarse y repararse, y desactivar la alarma inmunitaria, que se irán reintroduciendo poco a poco para comprobar la tolerancia de los mismos por el organismo.

Como todo abordaje nutricional, y más en el caso que exista o pueda existir un trastorno de base, este protocolo siempre debe estar supervisado por un profesional de la salud. 

Fase 1: eliminación

Hay una variedad de razones porque estos alimentos se omiten, incluyendo: porque causan irritación intestinal, causan disbiosis intestinal, las moléculas portadoras pasan a través de la barrera intestinal, actuando como adyuvantes (estimulando el sistema inmune), aumentando la permeabilidad intestinal y causando la inflamación. 

A evitar

  • Ultraprocesados
  • Aditivos, conservantes, colorantes
  • Cereales (trigo, maíz, arroz, trigo sarraceno, quinoa, avena, alforfón, teff, amaranto, espelta, farro, centeno, cebada, mijo, bulgur, sorgo y cualquier derivado en forma de harina, pan o sémola). Los cereales pueden ser identificados por el organismo como antígenos, por lo que el cuerpo percibe una señal de alarma y desencadena una respuesta autoinmune
    • Gluten. Se ha demostrado que tiene la capacidad de perforar la barrera intestinal y provocar permeabilidad intestinal (2)
    • Lácteos (leche, yogures, kéfir, quesos, nata, mantequilla, ghee). La proteína de la leche (caseína), tiene un efecto similar al gluten (4).
  • Legumbres y soja. Contienen lectinas, unas sustancias que en un intestino sano no tienen por qué dar problemas, pero si lo hacen en un intestino permeable, de manera similar al gluten.
  • Semillas (chía, calabaza, cacao, pipas de girasol, sésamo, lino, cáñamo, café) y frutos secos (almendras, nueces, avellanas, piñones, nueces de Brasil, nueces pecanas, anacardos, pistachos…). Su alto contenido en inhibidores bloquea las enzimas encargadas de digerirlos y activan la respuesta inmunitaria.
  • Verduras de la familia de las solanáceas (patata, tomate, pimiento, berenjena, jalapeños, bayas de Goji).
  • Huevos. Pueden causar reacción en personas con un sistema inmune muy debilitado o con una permeabilidad intestinal muy acusada. El problema suele estar en la clara, por lo que se recomienda reintroducir la yema primero.
  • Aceites vegetales refinados.
  • Azúcar, productos azucarados y edulcorantes (sirope de agave, melazas, aspartamo, malitol, sacarina, sucralosa, fructosa…).
  • Chocolate.
  • Café.
  • Alcohol.
  • Antiinflamatorios no esteroideos: ibuprofeno, aspirina, naproxeno… 

Priorizar

Enfermedades autoinmunes: cucharas con jengibre y cúrcuma en polvo
Incluye jengibre y cúrcuma para rebajar la inflamación.

Notas

  • Es recomendable comprar alimentos ecológicos, naturales y salvajes, y privilegiar una cocción suave al vapor o al horno.
  • Se recomienda el consumo de gran cantidad de verduras (hasta 1 kg al día) de todos los colores del arco-iris. Las verduras con más carga glucémica deben consumirse con moderación: boniato, calabaza, plátano macho, yuca, etc.
  • Es importante consumir proteína en cada comida principal (pescado, marisco, carne), preferentemente de pasto o ecológica.
  • La grasa de calidad es esencial para nuestro organismo, es importante garantizar su ingesta diaria.
  • En el AIP se deberían comer verduras, proteína y grasa en las 3 comidas del día. Aproximadamente 2/3 partes del plato deben ser verduras y el resto proteínas y grasas de calidad. 
  • El desayuno debería ser otra comida más, parecida a la comida o la cena. Como no podemos comer cereales, lácteos, huevos, zumos, café o mucha fruta, tenemos que adaptarnos y cambiar nuestros hábitos. 
  • Come hasta que te sientas saciado, no lleno. Deberás reeducar tu sensación de saciedad, comer despacio y con atención y ajustar la ingesta a tus necesidades particulares.
  • Beber mucha agua entre las comidas (1,5-2 l al día).
  • Las frutas y verduras pueden ser consumidas crudas o cocidas.
  • El jengibre y la cúrcuma, así como las hierbas frescas como albahaca, tomillo, cilantro, perejil, menta, etc., están muy recomendados porque reducen la inflamación.
  • En cuanto a la sal, se recomienda consumir sal marina sin refinar o sal rosa del Himalaya.
  • Si reaccionas a ciertos almidones en los alimentos, puede ser un signo de que los alimentos con alto contenido de FODMAPs deban ser eliminados de tu dieta.
  • En caso de no experimentar mejoras en 3-4 meses, el profesional que te asesore puede valorar realizar estudios para determinar si existe algún tipo de intolerancia o susceptibilidad.
  • Es muy importante tener presente que el AIP no es una dieta de adelgazamiento. No hay que reducir la cantidad de calorías ingeridas. Es importante optimizar la densidad nutricional para disponer de todas las vitaminas y minerales necesarios para un buen funcionamiento del cuerpo y la mente.

Fase 2: reintroducción

La fase de reintroducción empieza cuando el sistema digestivo está reforzado, cuando nuestros síntomas y autoanticuerpos se hayan reducido de manera significativa. Se sigue un protocolo concreto, que explicaremos en la tercera entrada dedicada al AIP.

El proceso de reintroducción de alimentos se llama «prueba de tolerancia, reintroducción, provocación o exposición oral». Después de haber eliminado ciertos alimentos de nuestra dieta, reintroducimos algunos de ellos, según un protocolo concreto, para comprobar si nuestro organismo es capaz de asimilarlos correctamente o no.

  • Realizar la reintroducción preferiblemente días en qué prevalga un estado de tranquilidad y poco estrés
  • Respetar la jerarquía reintroductoria. Comenzar con la lista de menos probabilidades de producir problemas y ver cómo responde tu organismo. 
  • Comer cantidades pequeñas. Comer una cantidad muy pequeña del alimento (media una cucharada de postre). Esperar 15 minutos. Si aparecen síntomas, dejar de comer el alimento. Volver al AIP estricto y esperar unos días o semanas antes de volver a intentarlo. Si aparecen síntomas, comer una cucharada y media del mismo alimento al cabo de 15 minutos. Esperar un par de horas y apuntar cómo te sientes.
  • Para confirmar el proceso, podemos seguir este consejo muy útil de Eileen Laird, experta en AIP: si no se nota ningún síntoma al reintroducir un alimento según este protocolo, comer una pequeña cantidad de este mismo alimento cada día durante una semana. Esto permitirá confirmar definitivamente si es posible reintegrar este alimento en la alimentación o no.
  • No volver a comer este alimento durante 7 días. Tampoco intentes reintroducir otros alimentos durante estos días.
  • Controlar los síntomas, alimentación, ejercicio físico, sueño, etc. en tu diario.

Sarah Ballantyne, experta en AIP, detalla la jerarquía de reintroducción de los alimentos, según probabilidad de ser problemáticos.

Enfermedades autoinmunes: arroz blanco con especias
El arroz es uno de los últimos alimentos que se incorporan en la fase de reintroducción.

Orden de reintroducción de alimentos según Sarah Ballantyn

Categoría 1

  • Yemas de huevos, guisantes, judías verdes, habas, etc.
  • Especias basadas en semillas (comino, anís, etc.).
  • Aceites de semillas y nueces (aceite de sésamo, nueces, etc.).
  • Ghee (mantequilla eco clarificada).

Categoría 2

Categoría 3

Categoría 4

  • Otros lácteos como leche entera eco y queso, pimientos picantes, tomates, patatas, otras solanáceas como tomates, berenjenas, pimientos, etc.; alcohol en cantidades superiores, arroz blanco, legumbres (remojados en agua durante unas 8 horas antes de su consumo), cereales sin gluten (también preparados en remojo).

Reacciones a tener en cuenta

Algunas reacciones pueden surgir inmediatamente, otras hasta un par de días después del intento de reintroducción. Ciertas personas pueden notar una reacción intensa e inmediata, otras no tienen ninguna reacción.

Es muy importante observarse durante esta fase. Mantener un diario de alimentación y síntomas que permita relacionar la reintroducción de un alimento con las posibles reacciones.

Las reacciones pueden ser de todo tipo: agudización de los síntomas habituales, físicos o mentales, cansancio, problemas digestivos, hinchazón, taquicardia, erupciones o irritaciones cutáneas, confusión mental, dolores musculares o articulares, sequedad de la piel, cambios de humor o del estado de ánimo, insomnio, etc.

También es muy posible que no aparezca ninguna reacción, entonces es posible reintroducir este alimento en la dieta sin ningún problema.

Suplementos

En el AIP se pueden incluir una lista de suplementos, pero desde un abordaje integrativo, siempre es preferible y prioritario concentrarse primordialmente en la alimentación y la comida natural.

Algunos suplementos que pueden ayudar a recuperar la inmunoregulación y bienestar son los siguientes (siempre bajo suscripción y supervisión de un profesional):

  • Suplementos de apoyo digestivo: enzimas digestivas, enzimas vegetales, pancreatina.
  • Betaína HCl: para promover más producción de ácido en tu estómago.
  • L-glutamina: ayuda a restaurar la función de la barrera intestinal.
  • Aceite de hígado de bacalao: proporciona una fuente grande de vitaminas liposolubles.
  • Magnesio: en especial si presentas alteraciones en el estado de ánimo en la función cognitiva.
  • Vitamina C: esencial para el funcionamiento inmunitario.
  • Probiótico y prebiótico: incluso si ya se coman alimentos fermentados. Necesarios para regenerar la flora intestinal.
  • Colágeno: puede ser útil para aquellos con enfermedades que afectan a la piel y / o tejido conjuntivo. 
Cama, libro y té.
Tener momentos de silencio y tranquilidad es de vital importancia.

Estilo de vida en el AIP

La alimentación no es el único factor modificable necesario para mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedades autoinmunes, son imprescindibles unos cuidados básicos y un estilo de vida saludable para reducir la inflamación y mejorar la inmunoregulación orgánica.

Movimiento

Moverse, que no es lo mismo que hacer ejercicio, es vital para mantener una buena salud. Caminar o hacer bici ayuda a regular los ciclos circadianos y activar nuestro metabolismo. También permite reflexionar con tranquilidad sobre las ocupaciones, respirar hondo, mejorar el estado de ánimo, sentir nuestro cuerpo en movimiento, el aire, el sol, los sonidos y aromas naturales, etc. Todo lo que nos conecta con nuestra esencia. 

Se recomienda practicar ejercicio suave varias veces a la semana, sin ser excesivo para no provocar un estrés excesivo en el cuerpo. Puedes caminar, hacer yoga, estiramientos, nadar, ir en bici, etc. Además, muchos expertos recomiendan hacer sesiones de entreno de alta intensidad en intervalos cortos (High Intensity Interval Training), en los que se lleva el esfuerzo al máximo, con intervalos cortos de descanso, para estimular hormonas, musculatura, corazón y cerebro.

Gestión del estrés

El estrés crónico causa estragos en todas las personas, y aún más en las personas con enfermedades crónicas, que deben sobrellevar una batalla interna además de hacer frente al estrés ya de por generado por causas exteriores. La gestión del estrés debería ser una prioridad absoluta en nuestra vida. Es un factor básico en el proceso de sanación. Adopta todas las medidas posibles para gestionar el estrés en todos los aspectos de tu vida: familiar, laboral, social, etc. 

Para ello puedes recurrir a diferentes opciones según tus preferencias y necesidades: acupuntura, osteopatía, masajes, sauna, spa, relajación, meditación, yoga, leer, escuchar música… o cualquier otra actividad que te ayude a relajarte y sentirte mejor. Procura que este espacio tenga lugar en tu agenda como mínimo una vez a la semana.

Higiene del sueño

Los problemas de sueño suelen ser muy habituales en las personas con enfermedades autoinmunes. Asegurar un buen descanso es fundamental para el proceso de recuperación ya que dormir bien es una de las mejores formas que tiene el cuerpo para repararse. La falta de sueño promueve la inflamación y desequilibrios hormonales, por eso es importantísimo tener una buena higiene del sueño.

Quitar los alimentos antiinflamatorios de la dieta debería permitir un mejor descanso, pero también existen otras acciones que refuerzan este proceso. Puedes establecer rutinas de sueño reduciendo la intensidad de las actividades físicas y mentales a partir de las 18 h, apagar todas las pantallas, reducir el nivel lumínico y sonoro de casa, dedicarte tiempo, cenar temprano, tomar un baño caliente con unas gotas de aceites esenciales, tomar una infusión, leer un libro, etc. Algunos complementos alimenticios como el magnesio o la melatonina pueden representar un apoyo puntual.

Enfermedades autoinmunes: mujer en una canoa
Pasar más tiempo en contacto con la naturaleza reporta beneficios a nuestra salud.

Aire libre y naturaleza

Es imprescindible tomar el aire cada día si es posible. La exposición al sol sin protección durante unos minutos al día es valiosísima para mejorar el estado de ánimo y aumentar la absorción de vitamina D, necesaria para la inmunoregulación y deficiente en la mayoría de las personas del mundo occidental. De hecho, la carencia de Vitamina D además de estar relacionada con trastornos depresivos y problemas óseos, también se ha relacionado con enfermedades autoinmunes (5).

Aunque vivas en un entorno urbano, puedes procurar pasear en un parque o una zona verde cada día. Numerosos estudios han demostrado los efectos benéficos del contacto físico con la tierra, el humus. Las teorías higienistas y la limpieza excesiva de nuestras casas, nuestro cuerpo y nuestro entorno de vida han reducido las capacidades de nuestro sistema inmunitario a luchar contra bacterias, virus, infecciones y parásitos. ¡No tengas miedo de caminar sin zapatos en el césped, acariciar un perro o manipular la tierra del huerto!

Relaciones sociales positivas

Es básico cuidar las relaciones sociales, privilegiar las relaciones benéficas y huir de las relaciones tóxicas.

En el contexto del AIP, se hace complicado compartir comidas con familiares o amigos, debido a la dieta restrictiva, pero existen mil maneras de relacionarse con los demás lejos de la mesa: puedes salir de paseo con amigos por la natura, ir al museo o al mercado con ellos, organizar un picnic, etc.

Acéptate y respétate

Es frecuente percibir la vida como una lucha permanente, ser perfeccionista, fijarse más en los defectos que en los logros y virtudes. El cansancio, la ansiedad y la depresión son frecuentes en los procesos autoinmunes. 

Es necesario conocer y aceptar nuestros límites, nuestros fallos, e insistir en nuestra voluntad de mantener nuestros esfuerzos cotidianos. Después de cierto tiempo, podremos mirar hacia atrás y felicitarnos por todo el camino recorrido. Igualmente imprescindible es escuchar y respetar nuestro cuerpo: permitirnos descansar cuando estemos cansados, renunciar puntualmente a actividades o planes que no nos apetezcan y preservar nuestra salud, aunque las personas cercanas no lo entiendan.

Consideraciones generales

El tiempo necesario del AIP y percepción de los resultados es muy variable. Según el estado de la persona y su capacidad de reacción puede oscilar entre uno o varios meses. Algunos pueden tener suficiente con realizar el protocolo durante cuatro semanas, mientras que otros quizás necesiten un periodo de tiempo más largo.

Los efectos benéficos del AIP pueden ser muy rápidos o más lentos, según una multitud de factores que nos hacen únicos unos de otros (bioindividualidad). Es posible que nuestros síntomas empeoren en los primeros días por un efecto ‘detox’. El cuerpo y la mente tienen que adaptarse progresivamente al cambio de alimentación.

Insisto, es muy importante realizar un seguimiento médico adecuado mediante analíticas durante todo el proceso. Cualquier cambio brusco de alimentación puede tener efectos negativos. 

Aunque un AIP bien programado y establecido no provoca carencias nutricionales por su riqueza nutricional, es necesario tener un control acerca de los niveles de vitaminas y minerales mediante analíticas de sangre: vitamina D, B12, ferritina/hierro, selenio, magnesio, calcio, potasio, zinc, etc.

El AIP es un camino largo. No desesperes. Escúchate.

Preguntas frecuentes sobre enfermedades autoinmunes y AIP

¿Qué es el protocolo AIP?

El protocolo autoinmune o AIP es un método que ayuda a resolver la inflamación que hay detrás de las enfermedades autoinmunes, mediante dieta y hábitos. Tiene como objetivos principales: mejorar el sistema inmune, reducir la alteración intestinal y reparar el sistema digestivo.

¿Cuánto tiempo dura el protocolo AIP?

El tiempo necesario del AIP y percepción de los resultados es muy variable. Según el estado de la persona y su capacidad de reacción puede oscilar entre uno o varios meses. Algunos pueden tener suficiente con realizar el protocolo durante cuatro semanas, mientras que otros quizás necesiten un periodo de tiempo más largo.

¿El protocolo AIP cura las enfermedades autoinmunes?

No, se trata de un plan de alimentación y estilo de vida que permite recuperar la salud intestinal con la consiguiente mejora de los síntomas de la enfermedad autoinmune.

¿Qué se alimentos se toman en el protocolo autoinmune?

La primera parte de la dieta en el AIP se basa en alimentos de alta densidad nutricional (verduras no solanáceas, algas, frutas, vinagre, setas, miel, pescados, mariscos, caldo de huesos...) y en la exclusión de aquellos que pueden inflamar el intestino, causar disbiosis intestinal y activar el sistema inmunológico (ultraprocesados, cereales, legumbres, frutos secos y semillas, alcohol...). En la siguiente fase, se reintroducen algunos alimentos eliminados siguiendo un orden para así comprobar si nuestro organismo es capaz de asimilarlos..

¿Qué enfermedades autoinmunes mejoran con el protocolo AIP?

Psoriasis, diabetes, artritis reumatoide, hipotiroidismo, lupus, esclerosis múltiple, enfermedad de Chron, etc.

¿Qué hábitos hay que cambiar en el protocolo AIP?

Además del cambio de dieta, es necesario hacer ejercicio físico, pasar tiempo en la naturaleza, gestionar bien el estrés y mantener relaciones positivas con uno mismo y con los demás.

Referencias

(1) Zhang, C., Zhang, M., Wang, S., Han, R., Cao, Y., Hua, W., Mao, Y., Zhang, X., Pang, X., Wei, C., Zhao, G., Chen, Y. and Zhao, L (2009) «Interactions between gut microbiota, host genetics and diet relevant to development of metabolic syndromes in mice«, The ISME Journal, 4(2), pp. 232-241. doi: 10.1038/ismej.2009.112.

(2) Fasano, A. (2011) «Leaky Gut and Autoimmune Diseases«, Clinical Reviews in Allergy & Immunology, 42(1), pp. 71-78. doi: 10.1007/s12016-011-8291-x.

(3) Besedovsky, H. and del Rey, A. (2006) «Regulating inflammation by glucocorticoids«, Nature Immunology, 7(6), pp. 537-537. doi: 10.1038/ni0606-537.

(4) Trivedi, M. S., Shah, J. S., Al-Mughairy, S., Hodgson, N. W., Simms, B., Trooskens, G. A., Van Criekinge, W. and Deth, R. C. (2014) «Food-derived opioid peptides inhibit cysteine uptake with redox and epigenetic consequences«, The Journal of Nutritional Biochemistry, 25(10), pp. 1011-1018. doi: 10.1016/j.jnutbio.2014.05.004.

(5) Holick, M. (2004) «Sunlight and vitamin D for bone health and prevention of autoimmune diseases, cancers, and cardiovascular disease«, The American Journal of Clinical Nutrition, 80(6), pp. 1678S-1688S. doi: 10.1093/ajcn/80.6.1678s.

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